Tres curiosas leyes de la vida

Edith Sánchez·
09 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas al
09 Septiembre, 2020
Estas leyes recogen diferentes patrones que parecen replicarse una y otra vez en diferentes campos. La mayoría de ellas operan sobre aspectos simples y, sin embargo, describen con acierto nuestras dinámicas cotidianas.

Cuando se habla de curiosas leyes de la vida se hace referencia a una serie de principios que se han validado empíricamente. Hay hechos que se repiten y los buenos observadores han sido capaces de identificarlos; después, con ellos han formulado una ley o axioma que la mayoría acepta.

Las curiosas leyes de la vida dan forma a una lista abierta y extensa. En cuanto a las más populares, por ejemplo, las famosas Leyes de Murphy estarían incluidas. Aunque en la mayoría de los casos no hay investigaciones que respalden sus sentencias, lo cierto es que parecen operar con frecuencia.

Estos principios invisibles que rigen la realidad muchas veces llevan el nombre de quien los formuló. Varios de ellos fueron grandes personalidades de la ciencia y de la cultura, con la suficiente capacidad de observación e intuición como para detectar patrones en la vida cotidiana. Las siguientes son tres de esas curiosas leyes de la vida.

Algo que pueda ir mal, irá mal en el peor momento posible”.

-Corolario de Finagle-

Mujer pensando en sus dificultades para imaginar

1. Ley de Hofstadter

Una de esas curiosas leyes de la vida es la de Hofstader. Su planteamiento recuerda a las leyes de Murphy. Este principio aplica para la realización de tareas complejas y dice lo siguiente: “Siempre nos lleva más tiempo de lo esperado, incluso teniendo en cuenta la ley de Hofstadter”.

Esta ley fue planteada por Douglas Hofstadter en su trabajo Gödel, Escher, Bach: un Eterno y Grácil Bucle, el cual fue publicado en 1979. En realidad, plantea de manera anecdótica algo que todos comprobamos alguna vez: resulta prácticamente imposible calcular con precisión el tiempo que debemos empeñar en una tarea complicada.

En el mundo profesional, los desarrolladores de software hicieron famosa esta ley. En muchos casos, cuando tenían que presupuestar las horas que les iba a llevar implementar una determinada funcionalidad, difícilmente acertaban o se aproximaban a lo real.

Por otro lado, fuera de este contexto también se ha comprobado que tendemos a subestimar las horas que nos va a llevar una tarea compleja. A nivel empresarial, para solventar este problema se han desarrollado las conocidas como metodologías ágiles.

2. Hick, una de las curiosas leyes de la vida

La ley de Hick, también conocida como la ley Hick-Hyman, lleva ese nombre en honor a los psicólogos William Edmund Hick y Ray Hyman. Se trata en realidad de una ley expresada en una fórmula matemática según la cual el tiempo que una persona tarda en tomar una decisión aumenta de manera exponencial en función del aumento en el número de opciones.

Dicho de una manera más sencilla, significa que, a mayor cantidad de alternativas, más tiempo invertimos en tomar una decisión importante. Ese tiempo se puede calcular mediante un logaritmo. Para llegar a esa conclusión, Hick y Hyman realizaron varios experimentos. De la misma manera, Hick y Hyman, con sus cálculos matemáticos, evidenciaron que la cantidad de tiempo empleado en tomar la decisión se relacionaba con el índice de coeficiente intelectual.

Lo más interesante de todo es que esta ley se aplica en los videojuegos. Los diseñadores hacen que los jugadores tomen decisiones con más o menos opciones en función de la tensión que quieran generar en el jugador. Así, intentan que un juego no resulte abrumador, pero tampoco aburrido.

La ley de Hick no es aplicable a decisiones complejas; es decir, a aquellas en las que las opciones o los riesgos implicados requieren un análisis minucioso. En cambio, opera de forma universal en decisiones simples.

Hombre pensando en el efecto de falso consenso

3. Ley de Hutber

Dentro de una selección de las curiosas leyes de la vida no puede faltar la ley de Hubter. Este es un principio pesimista, planteado por primera vez en 1970 por Patrick Hutber, un economista y periodista que fue editor de The Sunday Telegraph de Londres, por una década.

La ley es muy simple y plantea lo siguiente: “mejora significa deterioro”. Podemos ver que funciona si analizamos las decisiones políticas y económicas de los gobiernos. De hecho, cobró tanta popularidad que fue citada por la Cámara de los Comunes, en Gran Bretaña, en uno de sus debates.

También ha sido invocada en terrenos como la ingeniería, el análisis de riesgos y los negocios. En todos esos ámbitos mantiene su esencia: cuando se habla de hacer una modificación para mejorar algo, a la larga, la consecuencia es el deterioro en algún aspecto. Podría considerársele una variante de la famosa frase “si algo funciona, no lo cambies”.

MOYA, V. (2004). Eponimia y traducción. In Centro Virtual Cervantes, Actas del II Congreso «El Español, Lengua de Traducción (pp. 101-117).