Sherlock, el poder de la observación

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 27 septiembre, 2018
Camila Thomas · 14 octubre, 2018

La evolución social a lo largo de décadas no ha hecho que Sherlock Holmes perdiera fama. Así, en muchos programas y series, hemos podido observar representaciones del famoso detective. Así, en cada una de sus versiones o apariciones, el retrato de Sherlock es el de una persona tan excéntrica como inteligente.

Actualmente, existen por lo menos dos series de televisión sobre Sherlock y sus misterios. Producida en USA, Elementary cuenta con la participación de Johny Lee Miller y Lucy Liu. En esta serie hay frecuentes referencias a los casos que Conan Doyle puso en manos de Holmes. Además, se usan técnicas de deducción usadas por detectives y forenses reales.

Además de Elementary, nos encontramos con Sherlock, producida por la BBC. El detective londinense es llevado a la pantalla por Benedict Cumberbach, junto a Martin Freeman. En la serie de la BBC, se resuelven los misterios mediante el uso del ingenio y la tecnología.

En ambas series, el personaje de Holmes hace uso de sus habilidades de deducción. Estas habilidades son muy superiores a las de sus compañeros de trabajo, lo que hace de Sherlock una figura indispensable para resolver los misterios más importantes.

Sherlock Holmes

Sherlock Holmes es un personaje de ficción creado por Arthur Conan Doyle. Su primera aparición data de hace más de un siglo (1887) con Un estudio en Escarlata. Durante cuarenta años se publicaron las aventuras de Sherlock Holmes en distintas revistas y periódicos. Conan Doyle, que llegó a odiar profundamente a su personaje (casi tanto como su público lo adoraba), falleció habiendo escrito cuatro novelas y 56 cuentos cortos con Sherlock como protagonista.

Volviendo al personaje, Sherlock utiliza sus habilidades de deducción para resolver casos que algunas personas o la propia policía le planteaban. El famoso detective adoraba los casos complicados, ya que los veía como retos con los que “divertirse”. De hecho, para él estos casos eran como una especie de droga.

Además, con las historias de Sherlock Holmes, podemos considerar a Conan Doyle “un pionero para la ciencia forense” a nivel literario. Para dar forma a sus casos, se sirvió, por ejemplo, del descubrimiento de las huellas dactilares descubiertas por antropólogo francés Alphonse Bertillon en 1870.

Si hay una habilidad que podemos identificar en Holmes es la de ver donde otros no ven. Es muy hábil estimando las probabilidades asociadas a sus suposiciones, así como estableciendo relaciones lógicas. Es como una especie de juego de magia que paradójicamente se vuelve más atractivo cuando el propio Holmes lo explica.

Sherlock Holmes en Baker Streets

Las ventajas de la observación

Observar personas y situaciones es una habilidad increíblemente útil. Te puede dar la ventaja de reconocer pequeñas pautas de comportamiento. Así, podrás adelantarte a las situaciones: en conversaciones casuales, entrevistas de trabajo, presentaciones o cualquier otro ambiente.

Muchas personas y en muchas ocasiones no prestan atención a su entorno. Por contra, en nuestro famoso detective encontramos un reflejo de lo valiosos que pueden ser los detalles. Nos referimos, por ejemplo, a aspectos del carácter, del físico o la vestimenta que nos pueden adelantar el interés o la profesión de una persona.

En este sentido, al tecnología juega en nuestra contra. Quizás tenemos más recursos para conseguir información de lo que sucede en la otra parte del mundo, pero también hemos perdido práctica a la hora de leer rostros o actitudes. Nuestra paciencia para soportar el aburrimiento es nula, de hecho mucha veces empezamos más de una tarea a la vez (leer y ver la televisión) por si una de las dos nos termina aburriendo.

Entre ver y observar

En Un escándalo en Bohemia, Holmes le explica a Watson la diferencia entre ver y observar

“-Cuando le oigo exponer sus razonamientos -comenté-, la cuestión me parece siempre tan ridículamente simple, que me siento seguro de que podría haber hecho fácilmente las mismas deducciones que usted. Sin embargo, a cada nuevo caso que se me presenta de sus aparentemente extraños poderes, me siento desconcertado hasta que me explica el proceso que siguió. Y no obstante, creo tener tan buenos ojos como usted.

-Es posible -contestó encendiendo un cigarrillo y dejándose caer en un sillón-. Usted ve, pero no observa. La distinción es perfectamente clara. Por ejemplo, usted ha visto con frecuencia la escalera que conduce del vestíbulo a esta habitación.

-Ciertamente.

-¿Cuántas veces?

-Bueno, varios centenares de ocasiones.

-Entonces, podrá decirme cuántos hay.

-¿Cuántos escalones? No sé.

-¿Ahora comprende? Usted no ha observado, a pesar de haber visto. Eso es lo que quería decirle. Ahora bien, yo sé que hay diecisiete escalones, porque he visto y he observado”.

Sombrero, lupa y pipa de Sherlock Holmes

Cómo hacer que tus habilidades se parezcan un poco más a las de Holmes

Desarrolla tus habilidades de observación a través de los siguientes trucos:

  • Toma nota de tu entorno. Cuenta los escalones. Identifica el numero de ventanas. Toma notas en un pequeño cuaderno que lleves contigo. Con la práctica, no necesitarás del cuaderno.
  • Comparte tus impresiones. Todos trabajamos con la lógica, lo que sucede es que la mayoría de nuestras conclusiones no las compartimos. Prueba a hacerlo y contarás con un valioso feedback para mejorar tu manera de razonar.
  • Mantente atento a los patrones. El mundo está lleno de pequeños patrones de comportamiento. Al observar a una persona durante un tiempo podrás aprender qué gestos o expresiones van asociados a emociones específicas.

Doyle, como todos los escritores, era un poco “tramposo”. El podía poner las pistas y también dirigir las interpretaciones de Holmes. Sin embargo, esto no quita para que sigamos disfrutando con las peripecias de este maravilloso detective, inmortal a través de la literatura y de las generaciones y generaciones que han vivido con él en el 221B de Baker Street.