Turismofobia o síndrome de Venecia: características y consecuencias

22 marzo, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga María Prieto
Debido a la masificación de los destinos turísticos, los habitantes locales desarrollan aversión (turismofobia) a los visitantes. En este artículo te explicamos el fenómeno.

El término turismofobia hace referencia al temor, aversión o rechazo social que sienten los ciudadanos locales hacia los turistas que visitan su ciudad. No obstante, no existe una base empírica en la literatura psicológica que sustente este tipo de fobia a los turistas, como afirma el psicólogo Sergio García Soriano.

Ahora bien, aunque no existe una fobia como tal, esto no quiere decir que no exista una reacción negativa por parte de los residentes de un lugar hacia la llegada masiva de turistas; sobre todo, si estos manifiestan comportamientos desmesurados y son partícipes de escándalos públicos. Aunque bien es cierto que no todos los turistas son así.

Las manifestaciones de turismofobia no se centran en el turismo en sí, sino en los abusos que esta actividad acarrea, porque esta -como cualquier otra actividad- implica costes y negarlos es rechazar la evidencia. Por ejemplo, en la última encuesta publicada sobre el turismo en la población de Venecia, se ve reflejado que el impacto del turismo se ha convertido en la principal causa de preocupación de sus habitantes.

La turismofobia es un temor o rechazo social hacia los turistas por parte de los ciudadanos de una localidad.

Algunas de las perniciosas consecuencias de vivir en ciudades rebosantes de turistas son las siguientes:

  • No poder descansar por las noches.
  • Pagar cantidades desorbitadas por un alquiler.
  • Ver cómo la artesanía local va dejando paso a la fabricación en cadena.

Así, cada vez son menos los residentes que continúan viviendo en la ciudad y, los que siguen allí, lo hacen porque el turismo es su sustento vital. De hecho, Orozo Alvarado y Quintero Santos (2008) argumentan que en algunos destinos existe un proceso de colonización a través del turismo que puede llegar a provocar diversos impactos socioculturales. Profundicemos. 

«Todos los viajes tienen sus ventajas. Si el viajero visita países que están en mejores condiciones, él puede aprender cómo mejorar el propio. Y si la fortuna lo lleva hacia peores lugares, quizás aprenda a disfrutar  de lo que tiene en casa«.

-Samuel Johnson-

Gente caminando

¿Por qué la turismofobia solo se da en algunos destinos?

Existen destinos masivos como Canarias, República Dominicana o Perú que, a pesar del gran volumen de turistas que acogen, no han experimentado este fenómeno. 

Tal vez sea porque sus diseños están enfocados al turismo y la ciudadanía local esté vinculada con esta dimensión de su país; sea como fuere, el turismo no ha tenido una entrada negativa en sus barrios.

Rebelión contra el turista

Cada vez es más habitual escuchar noticias sobre cómo algunas ciudades se rebelan contra la llegada masiva de turistas.

Barcelona, Roma, Palma de Mallorca, Venecia, Berlín, Toronto, Nueva Orleans o algunas ciudades asiáticas se han hecho escuchar a través de las redes sociales para explicar su disconformidad frente a la ocupación de sus lugares de residencia.

El turismo es una industria millonaria. Sin embargo, la masificación turística, en ocasiones, puede atraer problemas de convivencia, provocar el alza de los precios de las viviendas y destruir el tejido empresarial local.

Cambios en la cultura local

La artesanía producida en los distintos lugares puede verse transformada en un producto de bajo coste, al ser fabricado al por mayor con la finalidad de vender de forma más competitiva a los turistas. Se pierde así el arraigo del patrimonio y de la tradición cultural.

Con el fin de satisfacer al turismo de masas, se producen y se comercializan artículos de imitación a precios bajos en cuya elaboración el artesano no interviene. De esta forma, las grandes fábricas asiáticas son las encargadas y beneficiadas de su fabricación.

Acciones vecinales

Pintadas reivindicativas, manifestaciones vecinales y protestas en las redes sociales tratan de poner en conocimiento que el problema de la masificación turística es cosa de todos.

Se pretende también dar a conocer la importancia de tomar conciencia de que los barrios y las ciudades se están quedando vacías frente a los alojamientos turísticos, apartamentos vacacionales y hoteles low cost.

Mientras algunos negocios se frotan las manos, otros se ven obligados a cerrar sus puertas: alojar a los turistas se ha convertido en un arma de doble filo.

Cada vez son más los propietarios que convierten sus pisos en apartamentos turísticos para sacar la máxima rentabilidad. La realidad es que lo que el inquilino puede pagar por un mes de alquiler, el turista lo paga en una semana de estancia.

Encontrar una vivienda es misión imposible

Buscar una vivienda, bien sea para comprar o alquilar, se ha convertido en una ardua tarea cuando la zona en cuestión está atestada de turistas.

Esta es una circunstancia que está provocando la transformación de los centros históricos de las principales ciudades. De hecho, si nos damos un paseo por los principales lugares turísticos, descubriremos rápidamente que las tiendas de siempre han cerrado para dar paso a otras destinadas al turismo.

Impacto ambiental

Algunos de los impactos ambientales más negativos a los que se debe hacer frente, si queremos frenar el deterioro de estos atractivos destinos son:

  • La saturación de infraestructuras y servicios públicos para dar cabida a un crecimiento urbanístico indiscriminado.
  • Una arquitectura incapaz de integrarse en el paisaje.
  • La contaminación acústica, atmosférica y residual.

«Nuestro destino nunca es un lugar, sino una nueva forma de ver las cosas».

-Henry Miller-

Graffiti en la ciudad

Turismofobia frente a cuotas de turismo

El turismo es la principal forma de vida de muchas ciudades y capitales del mundo. Para que estas ciudades alcancen sus necesarias económicas es inevitable la llegada de millones de turistas que dejan su dinero en bares, comercios, museos, alojamiento o transporte.

Lo importante es tomar conciencia de que no todo vale. Por eso, regular las tasas de turistas no es descabellado y se hace necesario establecer un techo máximo de plazas de visitantes.

Esto no supone destruir el turismo, sino mejorar la convivencia, acabar con la especulación en el alquiler de las viviendas y promover un modelo responsable, sostenible y equilibrado.

Si logramos llevar a cabo esta premisa a medio plazo, ¡podremos seguir disfrutando de nuestros destinos soñados!

  • Abril-Sellaré, M., Azpelicueta, M. C., & Sánchez-Fernández, M. D. (2015). Turismo sostenible: lugareños frente a turistas. El caso de la ciudad de Barcelona. Revista Holos, año 31, vol. 3, 331-337. DOI: https://doi.org/10.15628/holos.2015.2809.
  • Álvarez Sousa, A. (2011). Sociología del turismo. Madrid: Centro de Estudios Financieros.
  • Gordon, B. M. (2002). El turismo de masas: un concepto problemático en la Historia del siglo XX. Historia Contemporánea, 25, 125-156. Disponible en http://www.ehu.es/ojs/index.php/HC/article/view/5928