Un ritual de gratitud para 20 días

Edith Sánchez·
09 Mayo, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas al
09 Mayo, 2020
Este ritual de gratitud está diseñado para que tengamos la oportunidad de reconocer todos aquellos bienes, materiales y espirituales con los que contamos. Agradecer es la mejor manera de adoptar un enfoque constructivo de la vida.
 

Este es un ritual de gratitud que dura 20 días, porque al menos son 20 las realidades en las que casi todos, por no decir todos, vamos a tener razones para sentirnos agradecidos. Hay una antigua tradición según la cual, especialmente en tiempos adversos, la primera frase que se debe decir al levantarte es: gracias.

Ese ritual de gratitud cada mañana nos ayuda a ver la realidad desde otra perspectiva. Principalmente, nos lleva a recordar que aún en circunstancias difíciles son muchos los bienes que poseemos o de los que disfrutamos, aunque no les demos la importancia que merecen en la prisa que envuelve lo cotidiano.

Por lo tanto, el ritual de gratitud es una forma de traer a la memoria todo lo bueno que hay en nuestra vida, sin importar las dificultades o las vicisitudes por las que estemos pasando. Te sugerimos acudir a este inventario de agradecimientos cada mañana, para que tu día se inicie con una óptica más positiva.

A menudo damos por hecho las cosas que más merecen nuestra gratitud”.

-Cynthia Ozick-

Mano con corazón

Día 1 del ritual de gratitud

Gracias por tener un día más de vida, por despertar del sueño y así tener la oportunidad de disfrutar de todo aquello que me puede ofrecer este día que comienza.

 

Día 2

El día 2 en el ritual de gratitud debe comenzar con esta frase: Gracias por el maravilloso planeta en el que tiene lugar mi existencia, por sus extraordinarios procesos de cambio y por el momento de limpieza y desintoxicación por el que está pasando.

Día 3

Gracias por la oportunidad que me da la vida de estar conmigo mismo en medio de un proceso sagrado, en el cual hay una modificación que ayudará a crecer al universo entero.

Día 4

Gracias por mis padres, que me dieron la vida y que me legaron lo mejor que pudieron, en función de sus posibilidades y recursos.

Día 5

Gracias por mi salud y la de mis seres queridos, así como la de todos los seres vivos. Mientras cuente con la vida, escucharé la sabiduría de mi cuerpo. Lo cuidaré, porque es uno de mis mayores recursos, de mis mejores regalos.

Día 6

Gracias por el alimento y por la posibilidad de saciar mi sed. Gracias por los sentidos de los que disfruto y que me permiten apreciar la virtud y el provecho de lo que entra en mi cuerpo para nutrirlo.

Día 7

Gracias por poder amar, por entender que puedo depositar mi afecto para enriquecer la vida de otras personas y por exaltar su existencia con mis sentimientos constructivos hacia ellos.

Día 8

Gracias por el afecto que recibo de otras personas, por su tolerancia a mis defectos, por las semillas de felicidad que han dejado en mi vida y que ahora me dan fuerza para seguir adelante.

Día 9

Gracias por los milagros que nos regala la naturaleza, por cada planta que nace, por el grandioso espectáculo del Sol, del cielo y de las aguas. Gracias por formar parte de un universo inconmensurable que nunca se detiene.

 

Día 10

Gracias por mis capacidades y talentos, por las virtudes que puedo ofrecer al mundo, por tener la posibilidad de trabajar para servir a otros y realizar la tarea que me corresponde en el planeta.

Día 11

Gracias por la oportunidad que tengo de perdonar a aquellos que se equivocaron conmigo; por la posibilidad de aprender de mi pasado, de tener en cuenta las circunstancias para comprender algunos de los errores que pudieron cometer otros.

Día 12

Gracias por los bienes materiales, que en muchos casos multiplican mis posibilidades de adaptación a un mundo cambiante. Por las paredes que me protegen de frío, por la tecnología con la que puedo comunicarme, incluso con los que están lejos.

Día 13

Gracias por mis parientes, lejanos y cercanos, que hacen parte de mi historia, mi presente y mi futuro, llenando de sentido todo lo que soy y dándome raíces para aferrarme a un relato compartido.

Día 14

Gracias por la libertad para escoger ser una mejor versión de mí mismo, cada día y a cada instante. Por la oportunidad de reparar mis errores, mejorar mis obras y superar mis limitaciones.

Día 15

Gracias por tener una fuente de la cual derivar mi sustento diario, por la posibilidad de pensar y de hacer de mi mente un espacio de bienestar y creatividad.

Día 16

Gracias por la capacidad de interesarme en actividades que llenan mi espíritu y me producen satisfacción, además de contribuir a mi desarrollo personal.

Día 17

Gracias por la libertad de elegir lo que pienso, lo que siento y lo que hago. Sin importar las limitaciones que puedan surgir. Valoro la oportunidad para escoger lo mejor que me ofrece cada situación.

 
Mujer caminando

Día 18

Gracias por dejarme formar parte de la historia, por permitirme ser una gente activo que tenga poder sobre su entorno. Por disfrutar de esa posibilidad. Además, gracias por los fantásticas aportaciones, anónimas y no tan anónimas, que han favorecido el avance de la humanidad.

Día 19

Gracias por la de reflexión, que me permite, por ejemplo, analizar mi propio comportamiento y construir una conciencia que esté en sintonía con mis valores y refuerce mi amor propio. Gracias a este conocimiento, sé lo que puedo aportar.

Día 20

Gracias por la oportunidad que tengo cada día de superar las creencias limitantes que me impiden ver la realidad con mayor bondad e inteligencia, y sustituirlas por otras que me enriquezcan y hagan más plena mi vida.

En tiempos de desasosiego, nada mejor que agradecer por todo aquello que muchas veces damos por sentado Adoptar esta actitud nos dará muchos puntos de referencia para nuestra brújula personal, haciendo que nos volvamos encontrar después de sentirnos perdidos.

 
Monsiváis, C. (2001). Los rituales del caos. Ediciones Era.