Urbanismo y psicología: ¿nos condicionan los espacios?

13 febrero, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga María Alejandra Castro Arbeláez
Urbanismo y psicología, dos áreas aparentemente separadas que confluyen cuando hablamos de nuestro bienestar. Así, hoy queremos hablar de esta relación.

Como seres humanos, somos sensibles a diferentes variables y fenómenos. Uno de ellos es el espacio, que, aunque algunas de las veces no lo tengamos en cuenta, puede llegar a tener un gran impacto en nuestras vidas. Así, hoy queremos dedicarle este artículo a la relación entre urbanismo y psicología.

Comencemos viendo qué es el urbanismo y la psicología. Según la Real Academia de la Lengua Española (RAE), el urbanismo es ‘el conjunto de disciplinas relativas al estudio de asentamientos humanos y sus necesidades de cara a su desarrollo e intervención’. Entonces, esta área está relacionada con la planificación de los territorios en conexión con los lugares en los que nos establecemos.

La psicología se dedica al estudio de la interacción, la cognición y el afecto. Según la RAE es la ‘disciplina que estudia la conducta y la mente humana’. Ahora bien, ¿cómo se relaciona con la ordenación de los territorios?, ¿tiene algo que ver con las necesidades de desarrollo?

Perfil de una persona con una luz en la mente

Urbanismo y psicología

En nuestro desarrollo no solo influyen los factores biológicos, de crianza y aprendizaje. También condicionan nuestro desarrollo los espacios en los que crecemos. De hecho, somos más vulnerables si nos encontramos en determinados entornos. Esto no quiere decir, que estemos destinados a que nos vaya mal si nos encontramos en dichos espacios, pero sí que estamos en mayor riesgo.

Entonces, al estar influenciados por los entornos en los que nos desarrollamos, vamos a manifestar conductas, pensamientos y emociones. Ahí, entra la psicología, a estudiar por qué y para qué suceden, cómo son nuestras interacciones, si están determinadas o no, etc.

Además, como sugieren los arquitectos Méndez Rodríguez, Saura Carulla y Montañola Thornberg, «los lugares son una especie de espejo de la civilización y no únicamente una cuestión técnica», pues nos transmiten sensibilidad y en ellos es donde ocurren nuestras vidas. Entonces, en ese impacto es que vemos la relación de ambas disciplinas.

Consciencia del espacio

Por otro lado, ambas hacen hincapié en la consciencia del espacio, por un lado, el urbanismo invita a valorar las necesidades para promover la ordenación de territorios, para lo que debe valorar el contexto y enjuiciar la realidad de acuerdo a las acciones por tomar. Por otro, la psicología invita a vivir el aquí y el ahora y la sensación de estar presentes de acuerdo con la realidad en la que estamos.

Además, su relación puede dar grandes frutos a la hora de desarrollar espacios, pues sería un encuentro dialógico en el que se podría dar una aproximación a la solución según las necesidades de los individuos en relación con el territorio, desde un punto de vista integral, generando alternativas que promuevan entornos urbanos saludables.

Ambas disciplinas trabajan en los mismos proyectos. Se trata de una colaboración que pretende generar espacios amigables que disminuyan las barreras y que propicien mayor calidad de vida. Para ello, tienen en cuenta los valores sociales y culturales y una serie de asuntos físico-psíquico-sociales.

Planta y silla en una habitación blanca

Urbanismo, psicología y desigualdad

Este es otro ámbito en el que se encuentran urbanismo y psicología: la desigualdad. ¿Por qué? Resulta que el hecho de que los espacios generen un impacto en nosotros puede crear tanto asuntos positivos -por ejemplo, espacios amigables con el ambiente– como negativos, por ejemplo, la creación de brechas sociales. Lo podemos ver reflejado en aquellos lugares en los que se tienden a centralizar los servicios, las instituciones, hospitales y los centros educativos. Un factor que, en este sentido, sanciona a las personas que viven en la periferia.

Hacer frente a estos obstáculos es un reto en el que participan diferentes campos. En este sentido, urbanismo y psicología intervienen para generar nuevas dinámicas que propicien la igualdad.

En suma, urbanismo y psicología son áreas que se encuentran en el espacio, promueven una mejor calidad de vida a través de su intervención. Además, podrían proporcionar lugares que ayuden a generar una impacto positivo en el individuo y comunidades.

Para ello, el punto de partida es un diagnóstico preciso y dialogando que tiene en cuenta las necesidades individuales y colectivas, propiciando el desarrollo de los entornos en los que nos desenvolvemos. Además, como dijo la arquitecta Julia Morgan «los espacios hablan por sí mismos».

  • Méndez Rodríguez, S. Saura Carulla, M. & Muntañola Thornberg, J. (2013). Psicología ambiental, Arquitectura y Urbanismo: una fecundación que no Llega.