Vacío emocional: un lastre muy pesado

24 febrero, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por la trabajadora social Silvia Carrasco
Todos en algún momento hemos tenido la sensación de vacío emocional: ese sentimiento donde nada nos completa y el desanimo se convierte en protagonista. Ahora bien, ¿qué podemos hacer en ese momento para cambiar la inercia?

¿Alguna vez has sentido que nada tenía sentido? ¿Que daba igual lo que te esforzarás porque todo iba a estar mal? Muchas veces sentimos que nos falta algo incluso cuando lo tenemos todo. Pero, ¿por qué nos pasa esto? ¿A qué se debe ese vacío emocional? Generalmente aparece cuando las cosas van mal o cuando obtenemos buenos resultados, pero no son los que realmente queremos o donde queremos.

La sensación que tenemos en nuestro cuerpo es igual que si nos metiéramos en una cueva oscura sin ver la salida. Algunos profesionales de la psicología lo asemejan a asomarse a un pozo.

Lo cierto es que es una especie de vértigo anticonformista. Incluso en muchas ocasiones, nos hace sentirnos realmente solos. Como si nada ni nadie nos pudiera consolar provocándonos una sensación de desasosiego difícil de controlar.

Mujer triste

¿Cómo nos comportamos cuando lo sentimos?

No hay una ciencia exacta que diga que, cuando nos sintamos así, nos vamos a comportar de una manera determinada. Sin embargo, las personas solemos suplir este vacío realizando conductas llevadas al extremo: fumar mucho, comer mucho, beber mucho… y muchas veces sin ser conscientes de ello.

Con este tipo de conductas tratamos de calmar la ansiedad que nos produce no estar satisfechos con la vida que llevamos.

¿Por qué?

Una de las preguntas que más nos hacemos cuando nos sentimos así es la de ¿POR QUÉ? Generalmente suele estar relacionado con un tema de nuestra autoestima y la imagen que tenemos de nosotros mismos: nuestro autoconcepto.

Con el paso de los años, es probable que hayamos ido desarrollando una serie de expectativas, de creencias sobre nosotros mismos e incluso sobre la vida. Cuando esas ideas no se desarrollan como esperamos o cumpliendo nuestras expectativas, empezamos a desanimarnos; cuando esto se prolonga en el tiempo, acaba apareciendo este vacío emocional.

¿Cómo hago desaparecer el vacío emocional?

Lo primero eres tú

Empezar a aceptar lo que no podemos cambiar en este momento, rebajando nuestro nivel de frustración, puede ser un buen comienzo. No obstante, a veces desconocemos cómo hacerlo. En tal caso, es recomendable pedir ayuda profesional.

Aprender a querernos, mientras nos conocemos, puede ser un gran paso para saber qué es lo que realmente necesitamos en nuestra vida o por qué lo que tenemos hasta ahora no está funcionando. Muchas veces, somos unos desconocidos para nosotros mismos, dirigiendo nuestras acciones a un destino totalmente distinto al que deseamos.

La corriente no siempre ayuda

En el mudo emocional, igual que en el físico, funciona una misma ley. Toda instancia u objeto, ante una resultante nula de fuerzas aplicadas sobre él, tiende a mantener su inercia. El problema es que muchas veces esta inercia no nos ayuda y tenemos que utilizar nuestros recursos o nuestra voluntad para cambiarla.

No te quedes mirando

La vida pasa y, por eso, no podemos desaprovecharla. Cuando solemos sentirnos con este vacío emocional, tenemos tendencia de quedarnos esperando que la solución aparezca o la sensación desaparezca y no pensamos que la solución hay que ir a buscarla.

Es muy importante que nos mantengamos ocupados con cosas que nos gustan o que aprendamos cosas nuevas. Quizás abriendo nuestra mente, encontremos un asidero que nos pueda ayudar a saciar ese desasosiego que sentimos. Cada día es una oportunidad para afrontar algo nuevo y para seguir aprendiendo.

Los problemas son retos

En ocasiones, cuando nos sentimos incompletos, el horizonte que visualizamos puede llegar a ser realmente oscuro. Son nuestros filtros y sesgos, junto a la inercia, los que nublan nuestro pensamiento.

Aquí, la actitud es importante. Si visualizamos cada problema como un reto y no como un problema, el planteamiento en nuestra mente puede cambiar. Cada paso que vayamos avanzando serán pequeños logros conseguidos.

Afronta la realidad

Muchas veces nos negamos a ver la realidad y estamos empeñados en encajar en algo o en no aceptar una determinada situación. Esto es un verdadero error porque nos hace que estemos en constante insatisfacción con nosotros y con los demás.

Por eso, es importante afrontar lo que sentimos frente a una persona, cosa o acción y dejar de autoconvencernos por lo que realmente nos conviene.

Mujer con los ojos cerrados realizando el ejercicio de la uva pasa

La importancia de la inteligencia emocional

En ocasiones, nuestro propio vacío emocional radica en lo poco desarrollada que tenemos nuestra inteligencia emocional. Nuestra vida está dirigida por nuestras emociones, aunque muchas veces no seamos conscientes. El control que tengamos sobre nuestros sentimientos y cómo sepamos gestionar nuestras emociones impedirá que nos precipitemos hacia un vacío emocional.

Sin embargo, esta no es tarea sencilla o para que traigamos un manual incorporado. De hecho, solemos equivocarnos en el primer paso, no somos capaces de identificar la emoción que estamos sintiendo. En los tiempos que hoy corren, muchas veces no nos escuchamos a nosotros mismos y esto nos impide desarrollarnos emocionalmente.

Una vez sepamos controlar nuestras emociones, nos será más fácil gestionarlas… enfocándolas en nuestro bienestar. Trabajaremos para mejorar nuestro bienestar y asumir lo que las emociones buenas y malas del mejor modo posible.