El día en que descubres que eres víctima del abuso narcisista

06 Abril, 2021
Este artículo ha sido escrito y verificado por Psicóloga Valeria Sabater
El día en que descubres que estás siendo o has sido víctima del abuso narcisista sientes rabia, frustración y dolor emocional. Estas emociones son señales de advertencia para que reacciones, pongas distancia y sanes tus heridas.

El día en que descubres que eres víctima del abuso narcisista te ves de manera diferente ante el espejo. ¿Cómo no me he dado cuenta antes? ¿Cómo he podido ser tan inocente? ¿Qué hago ahora para acabar con todo esto? Lo más llamativo de estas vivencias tan duras y delicadas es que muchas personas acaban desarrollando una percepción negativa hacia sí mismas por haber permitido tantas cosas.

Así, y aunque lo primero que nos viene a la mente en estos contextos es a alguien manteniendo una relación afectiva con un narcisista, lo cierto es que hay más relaciones en las que el narcisismo puede ser protagonista. Una de las más problemáticas es la del hijo o la hija que descubre, ya en la edad adulta, la realidad de la que ha sido víctima. Si difícil es darse cuenta, más complicado es abrir los ojos al impacto de lo vivido y las secuelas que se arrastran.

De este modo, podemos hablar incluso del trastorno de estrés postraumático causado por la vinculación con una persona narcisista. Secuelas invisibles en la piel, pero sangrantes en el interior a las que no siempre se atiende como se debería. Lo analizamos.

Hombre triste sufriendo por ser víctima del abuso narcisista

Ser víctima del abuso narcisista: una realidad con muchas caras

La investigación sobre los efectos de las relaciones con narcisistas es amplia. Si bien es cierto que casi siempre ponemos mayor atención en los clásicos listados de “sepa usted si convive con un narcisista”, es igual de importante conocer las consecuencias que originan estas situaciones. Y son mucho más serias de lo que podamos pensar.

Trabajos de investigación, como los realizados en la Universidad de Amsterdam, estudiaron el efecto que tenía disponer de un jefe que evidenciara este rasgo de personalidad. Los datos apuntaron a que disponer de un líder narcisista suele condicionar la autoestima de los empleados. Es decir, pocos salen indemnes de este tipo de situaciones, sobre todo, si el trato es muy estrecho y mantenido en el tiempo.

Asimismo, podemos encontrar este perfil en casi cualquier escenario. Hay padres y madres narcisistas. Existen amigos, compañeros de trabajo, jefes y, cómo no, parejas con este rasgo que en determinados casos evidencian un claro trastorno de personalidad. Ahora bien, hay un instante en el que vale la pena profundizar y que es decisivo: cuando descubrimos que somos víctimas del abuso narcisista.

El abuso emocional por parte de los progenitores narcisistas

Ningún niño suele cuestionar el comportamiento o trato de sus progenitores más allá de una situación concreta en la que no cumplen sus deseos. Por lo general, cualquiera puede pasar sus primeros años sin saber que ese afecto con condiciones y ese tratamiento dañino no es normal. Por ello, es común darse cuenta de que han sido (o son aún) víctimas del abuso narcisista ya en la edad adulta.

En ese momento, ya evidencian una serie de características que son consecuencia directa de ese trato cotidiano:

  • Autoestima baja.
  • Inseguridad.
  • Problemas para mantener relaciones de amistad o de pareja.
  • Trastornos de estrés postraumático.
  • Rasgos muy perfeccionistas.
  • Comportamientos autodestructivos.

El hecho de darnos cuenta de que nuestros padres evidenciaban comportamientos narcisistas nos obliga a dos cosas. La primera es dejar de culpabilizarlos. La proyección de la culpa aumenta aún más nuestro malestar y posición de víctimas. Lo esencial es situar todos los esfuerzos, energías y afectos en nosotros mismos. Lo prioritario es reparar el tejido de la autoestima.

Cuando descubres que eres víctima del abuso narcisista en tu relación de pareja

“Me siento furioso. No sé cómo no lo vi antes”. Esta suele ser sin duda la frase más común de quien se da cuenta de que es víctima del abuso narcisista en su relación de pareja. La frustración por no haber visto antes los indicios es lo que más pesa. Sin embargo, debemos tener claros algunos aspectos:

  • Nadie ve venir a un narcisista. Son hábiles camaleones del engaño y además, se valen de nuestra empatía y afectos para manipularnos.
  • No podías predecir lo que iba a suceder. Es más, el simple hecho de culpabilizarse por no haberlo visto antes vulnera aún más tu autoestima.

Asimismo, suele darse otro hecho. Las personas que han pasado mucho tiempo en una relación de abuso emocional y psicológica a manos de un narcisista experimentan sentimientos de vergüenza. Una vez más el “por qué no lo vi o por qué fui tan tonto” agrava aún más el malestar.

mujer siendo víctima del abuso narcisista

Los jefes narcisistas y el burnout emocional

Todos hemos oído hablar del burnout o síndrome del trabajador quemado. Ahora bien, en muchos casos, hay situaciones de desgaste psicológico originadas por la presencia de un líder narcisista.

  • Así, cuando la persona descubre que es víctima del abuso narcisista en su trabajo lo que siente es humillación.
  • Esa humillación viene dada por una posición desigual de poder. Hay alguien por encima de nosotros que nos manipula, que vuelca sobre nosotros su ira o que busca siempre reforzar su estatus ante nosotros.

Todo ello pasa una lenta y profunda factura en materia de salud mental. Así, tal y como podemos ver, en todas estas situaciones descritas (familia, trabajo, pareja), el mero descubrimiento de esa situación de abuso despierta más sensaciones negativas. Todas esas autopercepciones despiertan desde rabia, vergüenza y sensación de vulneración. Es necesario no hacernos más daño del que ya nos han infligido otros.

No hagamos la herida más grande siendo duros y severos con nosotros mismos. El darnos cuenta de ante quien estamos (narcisista) debe obligarnos a dos cosas. Reaccionar para poner distancia y después reparar todo lo dañado. Hacerlo llevará tiempo, es cierto, pero podemos lograrlo.

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