Vivir con sentido, el pilar de la logoterapia

En un mundo a veces en caos, estamos obligados a hallar un sentido a la vida. Hacerlo, es clave de salud mental y una de las bases de la terapia creada en su momento por Viktor Frankl.
Vivir con sentido, el pilar de la logoterapia
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater el 28 Noviembre, 2020.

Última actualización: 28 Noviembre, 2020

Vivir con sentido no es orientar nuestra existencia a buscar la felicidad. Es hallar un propósito y dedicarnos a él. Es, por encima de todo, sentirnos bien con lo que somos, lo que tenemos y lo que nos rodea; ni más ni menos. Sin embargo, en nuestro día a día resulta complicado focalizar la mente, el corazón y la mirada hacia esa meta existencial, porque lo que nos encontramos a menudo es un claro sinsentido.

El rumor del estrés, la presión de la ansiedad saturándonos con preocupaciones y negatividades, la sombra de la incertidumbre… ¿Cómo encontrar un sentido a la vida cuando en nuestro interior solo habitan esas realidades? Resulta complicado, es cierto. Ahora bien, tal y como decía el psicoanalista Erich Fromm, el sentido de la vida no es más que el arte de saber vivir en uno mismo.

Esta es sin lugar a dudas la auténtica clave y el verdadero secreto del bienestar psicológico: trabajar en nuestra armonía y equilibrio interno. Algo así, pasa obligatoriamente por desarrollar y alcanzar un buen autoconocimiento y por aplicar gran parte de los supuestos básicos de la logoterapia de Viktor Frankl.

Profundizamos en ellos.

Hombre preguntándose cómo vivir con sentido

Logoterapia: aprender a vivir con sentido

Por término medio, las personas solo reflexionamos sobre el sentido de la vida cuando nos abraza la adversidad. Es en ese momento cuando surgen en la mente las clásicas preguntas de “¿por qué me ha pasado esto y qué sentido tiene todo?”. Pocos actos tienen tanta trascendencia para el ser humano como dar con esos significados aún cuando todo va mal y el destino nos da un duro golpe.

Los estoicos, la escuela filosófica fundada por Zenón de Cita en el año 301 a. C, defendía que la felicidad residía en aceptar las cosas tal y como nos llegan. Pero admitámoslo… ¿cómo hacerlo? La idea nos gusta, suena bien, pero no siempre es tan fácil asumir de buen grado lo que nos sucede. De ahí que sea tan común resistirnos, enfadarnos y sufrir por lo perdido o sucedido.

Irvin David Yalom, catedrático de psiquiatría en la Universidad Stanford nos explica que aprender a vivir con sentido es algo que logramos con el tiempo. Es como si, en un momento dado, las personas diésemos ese necesitado paso hacia la introspección interna y entonces conectar con las propias necesidades para preguntarnos qué es verdaderamente relevante para nosotros.

Tarde o temprano, tomamos conciencia de que la vida no es un problema que resolver sino un misterio que aceptar.

¿Qué es vivir con sentido?

Una de las figuras que más abordó el concepto de vivir con sentido fue Viktor Frankl. Tanto es así que lo concibió como el pilar sobre el que sustentó su enfoque terapéutico: la logoterapia. Según el psiquiatra vienés, el deseo de dar con un significado existencial es una necesidad que casi todos sentimos en algún momento y el simple hecho de hacerlo, de clarificarlo, nos sirve de apoyo en los momentos complicados.

  • Para empezar, algo que debemos comprender es que cada persona traza su propio sentido de la vida. Es único y particular para cada uno de nosotros. Además, cambia con el tiempo. Según nuestras propias circunstancias y los objetivos que nos marquemos ese sentido interno variará de un modo u otro.
  • Asimismo, esa búsqueda es para el ser humano una fuerza de motivación. Cada vez que nos preguntemos “¿qué es lo más importante para mí en este momento?”, “¿qué es lo que me da sentido?” movilizamos nuestra atención hacia nuestro auténtico yo para explorarlo. Estamos por tanto ante un ejercicio de autoconocimiento.
  • Vivir con sentido nos obliga también a valorar nuestra experiencia pasada y presente. Es hallar una armonía entre lo que siempre ha sido importante para nosotros (nuestros valores) y aquello que le pedimos a la vida (nuestras ilusiones).

Este ejercicio media en la salud psicológica porque, cuando clarificamos esta dimensión, hallamos una razón de ser, un motivo para levantarnos cada día, algo en que creer, por lo que luchar e ilusionarnos.

Mujer mirando al mar intentando vivir con sentido

La logoterapia, el legado de Viktor Frankl

Conocemos a Viktor Frankl básicamente por dos cosas: por haber sobrevivido a dos campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial y por su célebre libro El hombre en busca de sentido. Ahora bien, debemos recordar que fue un notable profesor de psiquiatría, que escribió más 30 libros y dio cerca de 210 conferencias en casi todas las universidades del mundo.

Entre su legado más destacable, está sin duda la logoterapia, una terapia que se integró en la tercera escuela de terapia vienesa después del psicoanálisis de Freud. El motor que da forma y finalidad a este enfoque psicológico es habilitar a las personas a vivir con sentido. Así es cómo orientaba a sus pacientes a lograr esa meta.

Tienes un cuerpo, una mente y un “alma”

La terapia de Viktor Frankl no se basaba en la teología, es decir, no era religiosa. El concepto de alma era una metáfora para referirse a la auténtica esencia de la persona. Según él, cada uno de nosotros tenemos un cuerpo, una mente y un alma que contiene nuestra historia, ese rincón interno donde está nuestra voz, nuestros valores y nuestra personalidad. Una de nuestras finalidades sería armonizar esas tres dimensiones.

Todo lo que vives, sea bueno o malo, tiene algún sentido

Cada experiencia por la que transitamos tiene un sentido y debemos identificarlo. Felicidad, incertidumbre, adversidad, días de calma, pasión, miedo… Cada momento encierra un significado propio que debemos clarificar.

Eres libre para reorientar tu vida según tus propios significados

A veces, las circunstancias nos convierten en cautivos de determinadas realidades. Es cierto. Un abandono, por ejemplo, nos deja en la soledad, la pérdida del trabajo en un instante vital de dificultad e incertidumbre. En medio de esas circunstancias cada cual, somos libres de tomar el camino que deseemos partiendo de nuestros propios significados vitales. Solo así alcanzaremos el bienestar.

Vivir con sentido es comprometernos con nosotros mismos siguiendo aquello que nos define, que nos da aliento aún en instantes de oscuridad. El día a día ya es lo bastante caótico como para alejarnos de nuestras esencias, de esa alma de la que hablaba Viktor Frankl. Tengámoslo presente.

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Ana Frank es el símbolo de la inocencia en medio del horror, pero también fue una escritora aguda y talentosa que dejó un testimonio único.



  • Frankl V (1994). El hombre en busca de sentido, Herder, Barcelona.
  • Frankl V (1991). A pesar de todo, decir sí a la vida. Herder, Barcelona, 
  • Frankl V (2002). Psicoanálisis y existencialismo. Herder.