Vivir solo a partir de los 50, una realidad cada vez más frecuente

Cada vez son más las personas divorciadas, separadas o sin ninguna carga familiar que viven en soledad. Para muchas es una forma de realización y bienestar. Otras, en cambio, sufren en silencio no convivir con nadie.
Vivir solo a partir de los 50, una realidad cada vez más frecuente
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater.

Última actualización: 23 julio, 2022

Quien piense que llegada la mediana edad, la vida llega a ese punto de armonioso equilibrio en el que apenas se producen variaciones, se equivoca. Porque también en esta etapa se abren nuevas transiciones, algunas abruptas, como son los divorcios, los cambios de trabajo y la reformulación de las metas.

Es cierto que no podemos equiparar la actual mediana edad a la adolescencia. Sin embargo, somos testigos de interesantes y llamativos fenómenos. Llevamos unas décadas viendo como este sector poblacional evidencia nuevos patrones comportamentales que nos obligarán quizá a reformular algunas ideas. Durante varias décadas la psicología ha dividido los estados del desarrollo humano de una manera muy concreta.

La infancia, la adolescencia, la adultez joven, la mediana edad y la vejez eran esos ciclos vitales a los que se asociaba unas características propias. Ahora se abre una llamativa brecha alrededor de los 50. Ya no es esa época en la que uno se prepara para la jubilación, la menopausia o experiencias como el nido vacío.

Muchas personas dan paso al divorcio e inician una vida en soledad, creando además nuevas redes sociales y proyecciones profesionales…

La mediana edad no es una etapa estable, ahora más que nunca se aprecian notables cambios sociales y vitales dignos de estudio.

Hombre mirando por la ventana pensando en vivir solo a partir de los 50
No todas las personas mayores de 50 se sienten cómodos estando solos.

Vivir solo a partir de los 50, entre la realización personal y la soledad no deseada

La persona que vive sola, en especial si tiene 50, 60 o 70 años, es vista generalmente con algo de tristeza y preocupación. Se asume que están aislados socialmente y sin unos lazos familiares sólidos. Es un estereotipo muy arraigado en nuestras narrativas culturales que, sin embargo, no tiene por qué ser siempre cierto.

Cada vez es más común vivir solo a partir de los 50 años y, en ocasiones, esa soledad es elegida de manera voluntaria. En un informe reciente realizado por la Universidad Estatal de Bowling Green, en Ohio, Estados Unidos, se destacó un dato ilustrativo. La proporción de adultos que viven solos aumenta cada año. Es un fenómeno especialmente patente entre aquellos nacidos después de 1960.

Hace décadas, por ejemplo, quien se divorciaba, se separaba o enviudaba solía acabar viviendo con otra persona. Ahora, sin embargo, hay más probabilidades de que se elija vivir solo. Algo está cambiando en nuestra sociedad y esto no afecta a todos del mismo modo.

Hay quien vive esa soltería de manera plena y enriquecedora, mientras a otros les pesa la soledad y corren el riesgo de derivar en estados de vulnerabilidad emocional.

“Durante el último medio siglo, nuestra especie se ha embarcado en un notable experimento social. Por primera vez en la historia de la humanidad, un gran número de personas de todas las edades, en todos los lugares, de todas las tendencias políticas, han empezado a preferir la soltería…”.

-Eric Klinenberg-

Solos, pero con buenas conexiones sociales: clave de bienestar

Eric Klinenberg es un sociólogo que ha abordado el tema de la soltería y la soledad en su libro Going Solo: The Extraordinary Rise and Sorprising Appeal of Living Alone. En este interesante trabajo nos trae el testimonio de decenas de personas que viven solas. Buena parte de ellas, incluidas las de edades avanzadas, evidencian buenos índices de salud mental y tienen estilos de vida enriquecedores. Además, están profundamente involucrados en la vida social de sus ciudades.

Vivir solo a partir de los 50 es un fenómeno cada vez más patente en los países occidentales. Este sector de la población es muy dinámico y necesita relacionarse entre sí, son personas activas que han reformulado sus propósitos, sus metas y su visión sobre la vida.

La clave para ese florecimiento psicológico tiene que ver con sus conexiones sociales. Soledad no siempre es sinónimo de aislamiento; en estos casos, tienen contacto con familiares y ponen el foco de interés en las amistades.

Los solteros o las personas que eligen vivir solas siguen siendo una parcela de nuestra población sobre quienes pesan aún demasiados estereotipos que debemos desactivar.

Cuando vivir solo a partir de los 50 duele

Vivir solo es un acto que una parte amplia de nuestra sociedad elige libremente. En cambio, otros y debido a diversas circunstancias vitales, ven la soledad de su hogar como una amenaza. La viven con angustia, les abre vacíos que no saben cómo llenar y sufren numerosas dificultades cotidianas. Esta es una realidad de gran impacto que no podemos descuidar ni dejar de lado.

Una investigación de la Universidad Erasmus de Róterdam, por ejemplo, insiste en algo muy concreto. Hay diferentes tipos de soledades y una de ellas es claramente nociva para el bienestar físico y mental. Vivir solo a partir de los 50 no será positivo para quien no tenga ningún soporte social. 

Hay quien, tras un divorcio o separación complicada, lidia con un duelo no resuelto. Tampoco podemos obviar el hecho de la desventaja económica que supone vivir solo, y el riesgo de exclusión que supone para muchas personas.

Mujeres mayores felices por vivir solo a partir de los 50
Las amistades tienen un valor decisivo en cualquier etapa de la vida.

La mediana edad, un sector de la población en constante cambio

Uno puede elegir vivir solo más allá de los 50, pero lo que no elegirá es estar solo, desconectado de su entorno social. Tal y como hemos señalado al inicio, la mediana edad como tal, se está desdibujando para dar forma a una nueva etapa. Una en la que la persona reformula muchos ámbitos de su existencia: se buscan otras metas profesionales, emocionales y vitales.

Ya no estamos ante ese ciclo en el que uno ponía la mirada en su jubilación mientras ascendía a puestos de mayor responsabilidad en su trabajo. Ahora, es común cambiar de empleo y hasta dejar atrás un matrimonio. Tal vez deberíamos poner mayor atención en este sector de nuestra sociedad para ofrecerles el apoyo que necesitan ante ese conjunto de cambios vitales.

No todo el mundo maneja del mismo modo esos procesos desafiantes. Bien es cierto que pueden abrirse en el horizonte nuevas oportunidades, pero hay quien ve con angustia la idea de la soledad y solo percibe amenazas. Debemos ser sensibles y dar apoyo y estrategias a quienes reinician su vida en ese meridiano existencial.

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  • Klinenberg, Eric (2010) Going Solo: The Extraordinary Rise and Surprising Appeal of Living Alone. Penguin Books
  • Wiborg, Corrine E., "FP-22-14 Single and Living Alone in Midlife, 2021" (2022). National Center for Family and Marriage Research Family Profiles. 283. https://scholarworks.bgsu.edu/ncfmr_family_profiles/283