Recaída y vuelta a empezar: cuando caemos de nuevo en la depresión

9 septiembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater
Las recaídas en la depresión constituyen una realidad clínica común. Más allá de tener que volver a empezar de alguna manera, el principal problema se deriva de las sensaciones de frustración y culpa que pueden derivar de esta recaída, así como la pérdida de confianza.

Cuando caemos de nuevo en la depresión aparece un sentimiento frustrante y aterrador, lastrado a menudo con el peso de la culpa. Ahora bien, los datos estadísticos nos dicen que esto es algo bastante común; cerca del 80% de los pacientes que han padecido un trastorno depresivo volverán a derivar en este abismo en algún momento dentro de los 10 años siguientes.

Una de las condiciones donde más incide este tipo de realidad es en el trastorno depresivo persistente (distimia). Los síntomas de este trastorno, por lo general, van y vienen durante años, variando su intensidad y teniendo una duración mínima de dos meses. Como podemos imaginar, la calidad de vida de quien está sujeto a esta situación es tan desgastante como compleja.

Todo ello nos obliga a tomar conciencia de algo muy concreto: nos siguen faltando herramientas a la hora de abordar los trastornos del estado del ánimo. Una de las carencias que más percibimos es la social, que se escenifica, por ejemplo, en la falta de información real y concreta que corre por la sociedad en relación a este tipo de realidades clínicas.

Se sigue asumiendo, por ejemplo, que la depresión es sinónimo de debilidad y falta de temperamento. Seguimos, de algún modo, arrastrando con el estigma negativo alrededor de los trastornos mentales. Por otro lado, hay otro elemento clave que se debería tener más en cuenta desde las instituciones médicas: la prevención en las recaídas.

«Adiós tristeza.
Buenos días tristeza.
Estás inscrita en las líneas del techo.
Estás inscrita en los ojos que amo»(…)

-Paul Éluard-

Chico con barba simbolizando cuando caemos de nuevo en la depresión

Cuando caemos de nuevo en la depresión ¿qué está fallando?

La depresión es un trastorno que requiere de un abordaje a medio y largo plazo. El hecho de que nos den el alta tras un tratamiento farmacológico o al terminar nuestras sesiones de terapia no implica, ni mucho menos, que hayamos puesto un candado y un cerrojo de por vida a esta condición. Seguirá golpeando a nuestra puerta; la depresión no suele desaparecer sin una intervención dirigida, la voluntad de mejora de la persona o el apoyo inteligente del entorno social. En este sentido, los medicamentos ayudan pero no curan.

A menudo, y a pesar de la mejoría clínica, muchos pacientes siguen arrastrando lo que se conoce como síntomas residuales. ¿En qué consisten por tanto este tipo de evidencias camufladas que podrían quizá conducirnos a una remisión? En un estudio llevado a cabo por la Universidad de Dublín en el 2011 sobre la prevalencia y curso de la depresión nos indican lo siguiente:

  • Están en primer lugar, los síntomas residuales cognitivos. Se trata de pensamientos, actitudes y esquemas negativos que mantienen los pacientes y que dificultan la completa remisión del trastorno psicológico. Son comunes la falta de atención, la dificultad para encontrar las palabras, la complicación para tomar decisiones y el enlentecimiento mental.
  • Por otro lado, se encuentran los síntomas residuales físicos, como por ejemplo la falta de energía y las alteraciones del sueño.

Analicemos en profundidad estos aspectos.

Nuestro enfoque mental alimenta el riesgo de recaídas

Cuando caemos de nuevo en la depresión sabemos muy bien lo que tenemos por delante: iniciar de nuevo determinados tratamientos, consultar con profesionales especializados, etc… Sin embargo, debemos tenerlo claro, más que ‘empezar de nuevo’ se trataría más bien de ‘retomar aquello que dejamos pendiente’.

En un estudio llevado a cabo en la Universidad de Toronto por parte del doctor Norman A. Farbher se sugiere que las recaídas se deben básicamente a nuestro estilo de pensamiento. Si seguimos haciendo uso de la indefensión, del diálogo interno crítico y de la negatividad, el riesgo de derivar en una nueva depresión es elevado.

Es significativo recordar que este tipo de enfoque mental es casi como adentrarnos en el mar en una balsa agujereada. El pensamiento negativo y debilitante nos hunde, nos deja fatigados, abrumados y con la incapacidad de aplicar ideas originales, útiles y valiosas para navegar por la vida. Ese tipo de diálogo interno hasta puede llegar a convencernos de que no sabemos nadar.

Asimismo, es común que estos síntomas cognitivos acaben teniendo replicas a nivel somático: nos sentimos sin energías, agotados, con dolores musculares, con problemas del sueño…

Mujer en barco simbolizando cuando caemos de nuevo en la depresión

La terapia cognitiva basada en la atención plena

Cuando caemos de nuevo en la depresión es necesario buscar ayuda experta. No vale hacer ver que no pasa nada, que a pesar de estas rotos y desafinados por dentro, nos es posible seguir con el trabajo, sonreír cuando todos sonríen e ir a la cama deseando sentirnos mejor al día siguiente. Esto puede ayudar, pero no es suficiente.

Son muchas las personas que viven en piel propia esta realidad sin que se decidan a buscar ayuda. Otras, a pesar de iniciar terapia psicológica, terminan abandonándola entre el primer y el sexto mes. No es lo adecuado. Si deseamos afrontar este trastorno y, lo que es más importante, evitar las recaídas, la terapia cognitiva para la depresión basada en la atención plena es una de las más eficaces.

Estudios, como el llevado a cabo por el doctor John D. Teasdale, investigador líder de la Universidad de Oxford y más tarde de la Unidad de Cognición y Ciencias del Cerebro en Cambridge, nos señalan los beneficios de este enfoque terapéutico.

Pacientes que han recaído -como mínimo tres veces- evidencian no solo una mejoría, sino que además, adquieren valiosas estrategias para reducir el diálogo interno negativo, controlar los pensamientos y mantener hábitos de vida positivos con los que prevenir una nueva recaída. Afrontar estos desafíos mentales y emocionales está en nuestra mano si tomamos la decisión de mejorar con responsabilidad y determinación; vale la pena intentarlo.

 

  • Richards, D. (2011, November). Prevalence and clinical course of depression: A review. Clinical Psychology Review. https://doi.org/10.1016/j.cpr.2011.07.004
  • Teasdale, J. D., Segal, Z. V., Williams, J. M. G., Ridgewaya, V. A., Soulsby, J. M., & Lau, M. A. (2000). Prevention of relapse/recurrence in major depression by mindfulness-based cognitive therapy. Journal of Consulting and Clinical Psychology68(4), 615–623. https://doi.org/10.1037/0022-006X.68.4.615