3 cuentos sobre la envidia

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 14 diciembre, 2018
Edith Sánchez · 18 diciembre, 2018
La envidia es una pasión muy negativa, pero también muy humana. Los cuentos sobre la envidia nos ayudan a ver la forma como ese deplorable sentimiento se apodera de algunos y los lleva, sobre todo, a hacerse daño a sí mismos.

Estos cuentos sobre la envidia han sido creados para que podamos ver en toda su extensión las manifestaciones y los efectos de esa pasión insana. Se dice que la envidia fue la causa del primer homicidio en la historia sagrada. Caín mató a Abel porque no toleraba que Dios le diera preferencias. Y más de un conflicto, e incluso de una guerra, han nacido por la envidia de las personas o de los pueblos.

La envidia es el dolor que sobreviene por el bien ajeno. Se trata de una pasión que casi todas las personas sentimos alguna vez en nuestras vidas. Tiene lugar cuando no tenemos bien afianzada nuestra identidad y miramos nuestras privaciones a través de los otros, y no en función de nosotros mismos.

Nadie es realmente digno de envidia”.

-Arthur Schopenhauer-

La envidia sí se cura y la forma de hacerlo es acudir a dos vías. La primera es la compasión: los demás también tienen sus propias carencias, sus propios sufrimientos y les cuesta obtener lo que tienen. La segunda vía es reconocer que lo nuestro también vale y que debemos luchar por conseguir lo que deseamos. Los cuentos sobre la envidia nos recuerdan esas lecciones.

1. El primero de los cuentos sobre la envidia: el pavo real

Este era un pavo real que era profundamente admirado por los demás animales. Ni bien salía el sol cuando él comenzaba a pasearse por los campos, orgulloso de su plumaje. Todos estaban siempre a la expectativa del momento en el que extendiera su cola y dejara ver toda esa belleza que llevaba encima.

Dice el cuento envidioso que un día llegaron unos búhos forasteros a aquel lugar. Todos los recibieron muy amablemente. El grupo de búhos se quedó conversando hasta bien entrada la noche. A uno de ellos se le ocurrió comentar que cerca de allí había un hermoso faisán dorado y que jamás había visto un ave tan bella. Los demás estuvieron de acuerdo.

El pavo, que estaba escuchando la conversación, no podía creerlo. Seguro tenía varios defectos que los demás no habían visto. A la mañana siguiente partió a buscar al tal faisán, porque quería verlo con sus propios ojos. Se perdió en el bosque y nunca más se supo del pavo real.

Moraleja del primero de los cuentos sobre la envidia: quien siente envidia, piensa que el mérito de los demás rebaja el de ellos.

Pavo real

2. Otro de los cuentos sobre la envidia: ¿quién es peor?

El segundo de los cuentos sobre la envidia nos dice que había un lejano país en donde el rey quiso saber si era peor la envidia o la tacañería. Para averiguar la respuesta a este interrogante mandó llamar al hombre más envidioso y al más tacaño de todo el reino. Cuando los tuvo al frente les dijo: “Cada uno de ustedes, pida lo que quiera. Pero le daré el doble al otro”.

El tacaño se sintió muy incómodo. Al pedir algo, también estaría dando algo. Al envidioso le pasó algo similar. El tacaño dijo entonces que no deseaba nada. Si no le daban nada a él, tampoco le darían al otro. Llegó el turno del envidioso y este dijo: “deseo que me saquen un ojo”.

Moraleja del segundo de los cuentos sobre la envidia: una persona envidiosa está dispuesta a sufrir, si con ello logra que el otro sufra más.

3. La historia de los cangrejos

Había un pescador vendiendo cangrejos cerca de la playa. Tenía dos baldes en donde reposaban los animales. Sin embargo, uno de los baldes estaba tapado, mientras que el otro no. Nadie reparó en ese detalle, hasta que una mujer se acercó para ver la mercancía y sintió curiosidad por la diferencia. Pensó que quizás los animales eran de distinta calidad. Entonces le preguntó al pescador sobre el porqué de esa situación.

Cangrejos

El vendedor le señaló el cubo de los cangrejos que estaba con tapa. “Estos son cangrejos japoneses”, le dijo. Y señalando hacia el otro balde, añadió: “Y estos son cangrejos nacionales”. La mujer no entendía. ¿Qué tenía que ver la procedencia con el hecho de que un balde estuviera tapado y el otro no?

El pescador, que notó la confusión, se dispuso a explicarlo. “Verá, los cangrejos japoneses se escapan fácilmente. Cuando uno de ellos trata de salir, los demás forman una cadena y le ayudan, hasta que consigue huir. Por eso es necesario ponerle una tapa al balde. En cambio, los cangrejos nacionales, en cuanto ven que alguno trata de escapar, lo agarran y lo retienen para que no lo consiga”.

Moraleja del tercero de los cuentos sobre la envidia: Alguien envidioso prefiere no lograr nada, con tal de que los demás no lo logren tampoco.

  • Klein, M. (1977). Envidia y gratitud: emociones básicas del hombre.