3 factores que estimulan a una persona conflictiva

Edith Sánchez·
22 Febrero, 2021
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas al
22 Febrero, 2021
Una persona conflictiva se encuentra en un estado de malestar emocional y esto la lleva a ser desconsiderada con otros. Sin embargo, si a eso se responde con más malestar, se forma un círculo vicioso que solo refuerza la conflictividad.

A veces resulta inevitable tener que tratar continuamente con una persona conflictiva. Nadie es así simplemente porque quiere, sino que detrás de esto suele haber una serie de problemas personales no resueltos. Aun así, comprenderlos y tener una relación normal con ellos puede desbordar los recursos de los demás.

Una persona conflictiva tiene un patrón de comportamiento que induce al roce continuo y a la agresividad. Suele administrar mal sus emociones, culpar a otros, tener reacciones extremas y a veces obstinarse en llevar la contraria. Esto hace que el contacto con ellos, muchas veces, resulte agotador.

Es bien cierto que el mundo no tiene por qué adaptarse a las emociones o ideas de una persona conflictiva. Sin embargo, cuando es inevitable frecuentar una persona que tiene este tipo de conducta, lo más inteligente es impedir que desencadenen su neurosis o nos tomen como objeto de sus dificultades. Los siguientes son tres aspectos que hay que evitar para no tener problemas innecesarios con ellos.

Existen personas que continuamente buscan conflictos. No lo tomes personal. La batalla que están luchando es contra ellos mismos”.

-Autor anónimo-

Mujer gritando

1. Hablarles de su comportamiento en términos de trastorno

Una persona conflictiva, por lo general, no es consciente de su comportamiento. Si acude a la riña o genera tensión con los demás no lo hace de forma deliberada. En su fuero interno tiene la convicción de que ha sido tratada de manera injusta o que es importante hacer valer su punto de vista.

Muchas veces resulta evidente que tienen problemas. Se han peleado con medio mundo y es frecuente que muchos se refieran a ellos como personas intratables o demasiado complicadas. No es tan difícil ver en ellos la ira, el resentimiento o el dolor que los lleva a actuar de esta manera.

Hablar de su personalidad en términos de trastornos es una tentación que aparece en quienes le rodean. Ese análisis ligero de su conducta ni le sirve a alguien para crear conciencia, ni tampoco le corresponde a quienes están cerca. Lo único que se logra es estimular más el conflicto y además herir al otro. Si no te han invitado a opinar sobre su personalidad, simplemente no opines.

2. Recordar lo negativo que han hecho en el pasado

Otra de las situaciones frecuentes con una persona conflictiva es que cargan con todo un historial de errores y, a veces, daños que le han hecho a otros. A veces resulta muy sencillo hacer un inventario de las veces que propiciaron un debate inútil o que perdieron el control o que se equivocaron en su apreciación.

Si el objetivo es construir una relación más saludable y tranquila, no es conveniente echar en cara esa larga lista de errores. Lo más habitual es que una persona conflictiva esté continuamente a la defensiva, así que tratar de hacerlos caer en la cuenta de sus errores pasados no solo es inútil, sino que también lleva a que refuercen su patrón de conducta.

Resulta mucho más inteligente levantar la mirada hacia el futuro. Se le puede preguntar “¿Cómo crees que se pueda resolver esto?” O “¿Qué quisieras hacer al respecto?”. También se le pueden brindar opciones de solución, sin imposiciones ni presiones, ya que esto sí podría ayudarlos a abrir su mente.

Hombre conflictivo discutiendo con su mujer

3. Desesperarse estimula a una persona conflictiva

Una persona conflictiva, por lo general, es muy sensible y reacciona con facilidad a las emociones de los demás. Por lo tanto, es probable que, si te enojas y pierdes el control en una situación, ellos también caigan en la misma conducta, pero casi siempre de forma superlativa. Sienten mayor vulnerabilidad emocional en situaciones como esta.

Por lo tanto, de lo que se trata más bien es de ayudarles a serenarse, no de exaltarlos. Al menos eso es lo que convendría hacer si es que quieres tener una relación saludable con una persona de alto conflicto. También son muy receptivos al autocontrol o la tranquilidad del otro. Así que, si se encuentran con alguien que sabe mantener su centro, ellos mismos bajan la guardia y moderan sus emociones.

Una persona conflictiva es alguien que sufre. Eso no justifica su conducta, pero sí ayuda a entenderla. Su falta de autocontrol y su deseo de generar conflicto son también una manera de expresar su malestar.

Por lo anterior, no es raro que a veces se conviertan en el chivo expiatorio de otros. Se configura entonces un vínculo en el que hay agresión continua y el malestar de la persona conflictiva se convierte en el pretexto de los demás para desencadenar sus propias neurosis. Para pelear se necesitan dos.

Vera, J. M. A. (2011). Cómo tratar con personas conflictivas: Guía para reducir el estrés y mejorar las relaciones interpersonales. Profit Editorial.