3 formas de lidiar eficazmente con la presión

Raquel Lemos Rodríguez · 3 octubre, 2015

¿Te has sentido bajo presión alguna vez? Seguramente, es algo que te ocurre de forma constante y que te provoca un gran estrés difícil de solucionar. El estrés es una reacción natural ante una dificultad que nos provoca una gran presión. Esto puede provocar que nos paralicemos, que no logremos continuar con lo que debemos hacer e incluso, puede ocasionar que perdamos el control.

Muchas son las personas que necesitan presión en su vida para poder llevar sus proyectos adelante. Sin presión, muchas veces, no hay ese estrés que provoca que te actives y puedas rendir de la mejor manera. Pero, para ello tenemos que sabes lidiar con la presión. Si dejamos que la presión y el estrés puedan con nosotros, lo único que conseguiremos es quedarnos paralizados sin saber hacia dónde tirar.

“Elimina de tu vida todo aquello que te cause estrés y te quite la sonrisa”

-Paulo Coelho-

1. Cuando logres algo, ¡descansa!

chica descansando

Es importante mantener esa presión hasta que logremos lo que queremos alcanzar. Pero, como bien sabemos, la presión provoca que gastemos una gran energía. Es cierto que después de lograr aquello que ansiábamos, probablemente nos veamos llenos de motivación para no parar y seguir adelante. Esto es un gran error.

Cada vez que logres algo, descansa. Esto te permitirá reponer fuerzas para seguir logrando todo lo que te propongas

Aunque no lo desees, aunque no te veas con ganas, después de lograr eso que tanto esfuerzo te ha llevado, obligatoriamente debes descansar. No podemos estar continuamente bajo presión, necesitamos reponer energías para afrontar el estrés. Ten en mente siempre esto y sigue el esquema presión-descanso-presión-descanso. Permítete disfrutar y celebrar tus logros para seguir consiguiendo muchos otros.

2. Aprende a motivarte

¿Cuál es el premio o la recompensa que pretendes conseguir? Siempre hay una recompensa por el esfuerzo que estás invirtiendo en conseguir tus metas. Por eso, es muy importante que a pesar de la presión y el estrés, continúes teniendo claro cuál es tu motivación. Esto te ayudará a lidiar de forma más eficaz con la presión.

niño ante un lienzo

 

Si sabes cuál es tu recompensa al final de tanto esfuerzo, si tienes claro lo que quieres conseguir, la presión y el estrés serán mucho más fáciles de llevar. Piensa por ejemplo en una situación en la que te hayas sometido a un gran estrés. Tenías la opción de no pasar por eso, pero tenías un objetivo claro en mente y querías alcanzarlo.

La motivación viene de uno mismo. Aprende a motivarte y alcanzar tus metas

¿Verdad que supiste utilizar esa presión a tu favor? Seguramente, te impulsó a llevar a cabo todo con mayor eficiencia para lograr tu meta en el menor tiempo posible. Cuando has alcanzado tu logro, ¿cómo no descansar? La sensación de bienestar y de sentirse realizado merece todo el esfuerzo y la presión previamente sufridos.

3. Libérate de las voces negativas

“Vas a fracasar, nunca llegarás a ser nadie, ¿de verdad piensas que puedes lograrlo?”… estas voces pueden fluir de tu interior, pero también de tu exterior. Personas que están a tu alrededor y que no confían en tus capacidades, personas que ven tus objetivos como metas inalcanzables.

mujer pensando

 

Libérate de todas esas voces externas que te harán dudar de ti mismo. Si quieres lograr algo y tienes en mente la meta, ¡a por ello! Si lo visualizas, si estás seguro y sabes los pasos que debes dar, ¿por qué ha de salir mal? No pasa nada, y si no lo consigues y sigues motivado por lograrlo inténtalo de nuevo.

“No permitas que nadie te diga que eres incapaz de hacer algo, ni siquiera yo. Si tienes un sueño, debes protegerlo. Si quieres algo, ve a por ello y punto”

-Will Smith (“En busca de la felicidad”)-

Nunca dejes entrar los pensamientos y palabras negativas en el camino de lo que quieres conseguir. Nadie debe decirte lo que debes hacer y aunque para algunos tu meta sea descabellada, si estás dispuesto a llegar hasta el final, lo lograrás. Confía en tus posibilidades, visualiza tu objetivo e ignora todo aquello que puedan decirte. Sigue todo recto, poco a poco, pero con paso firme. Antes de lo que piensas estarás ya en la meta.

Imágenes cortesía: The Art Of Animation, Khoa Le, Kenart