3 técnicas para practicar la asertividad

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 5 diciembre, 2018
Pedro González Núñez · 5 diciembre, 2018
Las técnicas para practicar la asertividad mejoran la seguridad en ti y tus capacidades comunicativas con otros individuos.

Estás en el supermercado haciendo cola en la caja para pagar, cuando de pronto alguien se cuela y… En ese momento, aunque te enfadas mucho, no te atreves a decir nada por no empezar un enfrentamiento. También puede suceder lo contrario y que la persona que se ha colado reciba la ira que llevas acumulando durante todo el día y no has sabido expresar. Después vienen los sentimientos de frustración, culpa, etc. Para que eso en esta y en otras situaciones no te suceda, te explicamos 3 técnicas para practicar la asertividad.

En el ejemplo, la primera postura (guardar silencio y trasladar el alboroto al diálogo interno), es lo que se denomina conducta pasiva. Suele ser un producto de la inseguridad, además de una baja tolerancia al conflicto. Así, a cambio de no generar polémica o participar de una situación desagradable la persona puede llegar a ser cómplice de la violación de sus derechos.

En el segundo caso, la actitud es todo lo contrario, estamos hablando de una conducta agresiva, producto de la falta de habilidad para canalizar la energía que acompaña a las emociones negativas. La diferencia estriba en que defiende sus necesidades y derechos vulnerando los de los demás y, aunque tenga razón, la pierde por su forma de expresarse.

Persona en la cola del supermercado

¿Qué es la asertividad?

La asertividad es una cualidad de la comunicación -por lo tanto, puede estar ausente o presente- que influye directamente en  la expresión acertada en situaciones en las que asumir la posición de emisor no es fácil. Por lo tanto, forma parte de esa caja de herramientas que son las habilidades; además, como hemos apuntado antes, está muy relacionada con la inteligencia emocional.

Esta forma de comunicación es una salvaguarda para nuestros derechos, tanto para los que ya tenemos como para la conquista de nuevos. Siguiendo con este hilo, podemos decir que es sensible a la práctica, más fácil para las personas que se muestran sensibles ante el contexto y son capaces de mantener un equilibrio entre las diferentes conexiones: la que mantienen con ellos mismos y las que mantienen con los demás.

3 técnicas para practicar la asertividad que resultan muy útiles

Conozcamos algunas técnicas para practicar asertividad de autoras del nivel de Rivero Hernández, por ejemplo. Veamos tres que consideramos especialmente interesantes.

“Cuando pones a alguien a cargo de tus emociones lo pones a cargo de tu vida”.

-B. Bailey-

1. Disco rayado

Se trata de una técnica muy útil cuando queremos mantener una postura determinada ante otra persona que no para de insistir en que hagamos otra cosa. Por ejemplo, que le hagamos un favor cuando no podemos.

La otra persona insistirá e insistirá tratando de llevarnos a su terreno. Es una forma de manipulación –en muchos casos inconsciente– que pretende que terminemos cediendo por agotamiento. Que lleguemos al punto en que su insistencia sea tan insoportable que deseemos terminar a toda costa con ella; y a toda costa significa que probablemente terminemos cediendo y haciendo un sobre-esfuerzo para que el ruido cese.

La técnica frente esta táctica de derribo y acoso consiste en fijar un argumento que repetiremos una y otra vez ante la insistencia del otro. Por ejemplo, una persona necesita que participes en un acto y tú necesitas descansa. El disco rayado sería ese mensaje, estoy muy cansado y necesito descansar. Dar siempre el mismo mensaje, hará que no gastes recursos en pensar posibilidades y darle vueltas al tema.

La situación más o menos sería así: “Por favor, necesito que me ayudes en el acto del sábado”, y la respuesta del disco rayado, sería: “Muchas gracias por contar conmigo, es un detalle, pero estoy muy cansado y necesito descansar, así que no voy a servir de mucho, en otro momento me encantará echarte una mano”.

2. Hablar de cómo me siento en vez de atacar

Normalmente cuando algo nos molesta o pensamos que no respetan nuestros derechos, solemos usar el “tú”, por ejemplo, “eres un desastre porque no has limpiado nada”. En estos casos, la otra persona se siente atacada y su respuesta será la de contestar al ataque como protección, generando una discusión.

En cambio, si hablamos desde el “yo”, diciendo como esa situación te hace sentir, será más fácil que despertemos la empatía del otro y más difícil que la situación termine en un enfrentamiento, pudiendo llegar a acuerdos. Por ejemplo, “me siento agobiada porque la casa no está limpia, ¿por qué no lo solucionamos?”

Chica retraída mientras está su pareja le habla para representar la comunicación pasiva

3. La técnica del banco de niebla

Se trata de encontrar un punto en que ambas personas estéis de acuerdo, aunque sea mínimo, y usarlo para mostrar que tenéis un nexo de unión que puede servir de base para acercar posturas. Por ejemplo: “estoy de acuerdo en que la situación económica del país todavía no es buena, pero los demás trabajadores del sector cobran más que yo y me gustaría que mi sueldo no estuviera por debajo de lo establecido”.

Si usas estas 3 técnicas para practicar la asertividad, verás como tu comunicación con los demás mejora notablemente. Por otra parte, también lo hará tu discurso interno, que dejará de trabajar con lo que podría haber sido o no sido, desapareciendo buena parte de los autorreproches, arrepentimientos y sentimientos de culpa.