4 pobrezas necesarias para valorar la felicidad

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 17 junio, 2015
Paula Díaz · 3 marzo, 2015

 

La idea de que “ser pobre crea carácter” es algo que la mayoría de la gente dice para que no te sientas mal cuando estás pasando por una etapa de tu vida en la que tus recursos económicos no alcanzan el mejor nivel. Pero sin importar los muchos dolores emocionales que pueda aliviar, lo cierto es que esta frase tiene algo de verdad.

Cuando estamos experimentando y viviendo el lado opuesto de las cosas, ya sea de forma negativa o positiva, simplemente el conocer esa situación nos permite apreciar mucho más lo que tenemos.

Por ejemplo, la pobreza nos puede permitir valorar lo que sí tenemos en nuestro día a día. Con esto no quiero decir que tengamos que experimentar sí o sí esta situación para alcanzar la plenitud. Pero en parte, todos los que hemos pasado por ella, de alguna forma u otra, ya sea a nivel material como emocional, aprendemos a valorar los verdaderos pilares de la vida y lo que siempre tendremos o no se puede comprar con dinero: el amor y nuestro interior.

Todas las personas hemos pasado en algún momento por una falta de inspiración, amor, amistad o compasión que nos ha llevado a hacer que todo lo que tenemos o lo que deseamos valga la pena, pudiéndonos sentir plenos y felices sin mucho más.

 

¿Cuáles son los 4 tipos de pobreza que debes experimentar para vivir la felicidad?

 

1. Escasez de dinero. Cuando vivimos sin ciertos privilegios materiales como lo son una simple calefacción, podemos aprender a darnos cuenta que es posible vivir sin ello, que no es imprescindible en nuestra vida y de esta forma podemos permitirnos entender mejor a aquellas personas que no tienen la suerte de gozar de esos elementos, valorando más nuestra y su situación.

Todo eso te permite sentirte libre, aprender de las demás personas y quitarte barreras que te condicionan y esclavizan.

Es cierto que las personas que han pasado por algún tipo de miseria económica, han formado y constituido un carácter más fuerte, más humano y tolerante con la vida. Al fin y al cabo, tus sueños no se compran: si necesitas dinero para hacerlos realidad, tu mente será tan fuerte con ese deseo ya existente que conseguirás lo imposible. Si quieres, puedes.

Es mejor ser libre y no tener que ser esclavo de elementos materiales que te condicionen.

2. Escasez de amor. ¿Cómo puedes saber que estás enamorado si nunca antes has vivido esta falta? ¿Cómo puedes valorar tan precioso sentimiento si nunca has sentido la soledad del desamor? Para valorar lo sagrado de este mundo, el amor, es necesario que las personas pasen al menos momentos de soledad donde no lo experimenten. Cuando sí lo estén sintiendo y experimentando podrán ser mucho más conscientes de semejante regalo.

Vivir sin amor en algún momento de nuestras vidas nos hace fuertes y nos vuelve más humildes. Es la clase de pobreza que más rico te hacer ser en muchos aspectos, porque cuando has estado solo aprendes a encontrar el amor en cualquier parte, cualquier acción y a valorar a otras personas de forma extraordinaria.

Cuando has sentido cómo es vivir solo puedes convertir esa sensación de escasez en un regalo para toda tu vida.

Iván el Terrible

3. Escasez de amigos y relaciones personales. ¿Cómo vas a apreciar la compañía o el consuelo de tus amigos si nunca estuviste falto de ellos? Si nunca has podido estar en esa cara opuesto, no sabrías qué es estar sin relaciones personales, sin apoyos, sin motivadores, sin alegrías ajenas, sin ganas de compartir tu dicha con ellos y la vida…

Esos momentos de soledad tan duros que muchos de nosotros hemos tenido la “suerte” de vivir te harán darte cuenta y valorar más aún que los encuentros con tus amistades y relaciones son únicas, sin precio.

Al fin y al cabo “la felicidad es completa solo si es compartida”.

Lo importante de las relaciones y amistades no es la cantidad, sino la calidad. Encontrar personas que te sostengan en los momentos difíciles y poder gozar con ellas de una sinceridad plena y confianza. Es cierto que descubrir simplemente eso en otra persona te puede costar una vida entera. Pero un ingrediente para esa búsqueda que nos facilitará el camino es una sana humildad personal y buen juicio.

4. Escasez de pasión. La pasión por la vida es uno de los ingredientes más hermosos, el cual en el momento que no está presente en nuestros días sentimos con un gran dolor en nuestro corazón.

Personas sin pasión dicen haberse sentido vacías interiormente, sin sueños, sin deseos o metas que les hacen desear disfrutar, compartir, descubrir, amar… Sin ella, pasamos por esta vida como seres inertes, buscando constantemente algo que nos llene y pare ese dolor tan profundo que sentimos.

Los seres humanos que nunca han sentido esta escasez probablemente nunca hayan estado lo suficientemente “vivos” como para salir al mundo y buscar algo que les apasione. También es cierto que no todos nacemos con una pasión, igual que no todos nacemos completos e iguales.

Por eso te invito a que salgas al mundo, explores, descubras y lo encuentres. Experimentar y conocer muchos elementos es la clave. Viajar y recorrer sitios a donde jamás hubieras pensado ir te llenara de energía e inspiración por descubrirte y seguir expandiéndote como ser humano, dejando un pedacito de tu corazón para los demás y para la vida.