5 estrategias para mantener una buena conversación

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 19 agosto, 2018
Edith Sánchez · 19 agosto, 2018

El diálogo es uno de los pilares de nuestras relaciones. Es a través de la palabra como nos ponemos en contacto con nuestra sociedad y nuestra cultura. De ahí que saber mantener una buena conversación sea decisivo para construir, preservar y enriquecer nuestro círculo de apoyo.

En este sentido, la mejor noticia es que todas esas habilidades sociales se pueden mejorar mucho con las técnicas y la práctica adecuadas. Hablamos de un “arte” que se aprende a través de la práctica.

Para mantener una buena conversación lo más importante es tener una actitud de apertura al otro. De todo el mundo puedes aprender y con casi todas las personas puedes tener un intercambio agradable. Dicho esto, también hay algunas pautas que contribuyen a que el diálogo sea más provechoso. Son las siguientes.

Una buena conversación debe agotar el tema, no a los interlocutores”.

-Winston Churchill-

1. Escucha activa

Mantener una buena conversación es algo que depende directamente de la capacidad para escuchar. Saber escuchar a otro no es aumentar la cantidad de sonidos que es capaz de percibir el oído. La buena escucha es activa. Esto es, participativa.

La escucha activa impide que el diálogo se convierta en un monólogo. Cuando solo uno de los dos es quien habla, no hay conversación. Por supuesto, siempre hay una cierta asimetría. Alguien habla más y alguien escucha más. Es muy difícil lograr un equilibrio absoluto, pero entre más nos acerquemos a él, mejor será el diálogo.

pareja hablando simbolizando mantener una buena conversación

2. Rescatar las pausas terminales

Siempre hay un momento en el que el silencio hace su aparición. A algunas personas les incomoda profundamente esto. No es para tanto. Las pausas también son necesarias. Sin embargo, cuando el silencio se alarga demasiado, y no se desea aún terminar con la conversación, lo adecuado es rescatar el diálogo de ese vacío.

¿Cómo hacerlo? La mejor manera es introduciendo frases de transición. Estas son afirmaciones que permiten enganchar nuevamente el diálogo, llevándolo hacia un tema anterior, o hacia algún tema nuevo. Son expresiones como “A propósito de lo que decías antes…”, “Cambiando de tema, me gustaría saber qué piensas de…”, “No te había comentado que…” Son frases que te ayudan a encadenar y contribuyen a mantener una buena conversación.

3. Liberar información

Liberar información tiene que ver con responder a las preguntas de nuestro interlocutor con contenido de calidad. Si contestamos de forma lacónica o nos limitamos a los monosílabos, frustraremos la voluntad del otro por nutrir y mantener una buena conversación.

Al contestar las preguntas del otro dando información adicional, facilitaremos el diálogo. También es una muestra de apertura y de deseo de dar a conocer lo que pensamos, sentimos o creemos. Esto facilita la interacción. No es que debamos dar una extensa respuesta, pero sí aportar datos adicionales a los que nos solicitan.

pareja enviándose un corazón para mantener una buena conversación

4. Autorrevelación, una de las claves para mantener una buena conversación

Los seres humanos somos más propensos a dar nuestra confianza a las personas que también nos la dan, igual que solemos mostrarnos más abiertos con aquellos que adoptan la misma actitud. Si quieres que una conversación avance hacia un plano más personal, lo aconsejable es que seas tú quien comiences compartiendo contenido de este nivel. Es decir, que le reveles al otro aspectos que tengan que ver con la esfera privada de tu vida.

Así, si hablamos espontáneamente de esos aspectos personales, la otra persona es probable que también se sienta motivada a hacerlo. Todo esto lleva a que se logre pasar de una conversación educada y formal hacia una de carácter más personal.

5. Las preguntas, el motor de la conversación

Las preguntas ayudan a que la conversación avance. No solo permiten explorar y conocer mejor al otro, sino que resultan ser un condimento indispensable para mantener una buena conversación. Obviamente, hay que tener suficiente criterio como para elegir las preguntas que se le van a hacer al otro. El objetivo no es que se sienta interrogado o invadido.

Si no conoces bien a una persona, lo mejor es hacer preguntas que vayan de lo más superficial hasta las partes que pueden ser más comprometidas. De esta manera, darás tiempo para que la confianza vaya aumentando de manera natural y no generarás momentos de incomodidad.

Cultivar el arte de la buena conversación vale la pena. No solo te lleva a situaciones entretenidas, sino que también es terapéutico. Te permite expresarte, escuchar y aprender de otros. También enriquece tu vida y le da más colorido a las relaciones con los demás.

Denis, V. C. (2002). MEI o el placer de la conversación. Métodos de información, 9(50), 28-29.