5 frases de Edward Jenner

Raquel Lemos Rodríguez· 7 diciembre, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 6 diciembre, 2019
Edward Jenner realizó un descubrimiento que marcaría un antes y un después en la historia de la humanidad. Pero ¿qué frases merece la pena recopilar de este médico con un legado tan importante?

Las frases de Edward Jenner nos hablan de esfuerzo, esperanza y descubrimientos que marcaron un antes y un después en la vida de muchas personas. Se convierten, así, en la mejor forma de conocer a quien hizo posible la cura de la viruela.

Edward Jenner nació en el año 1749 en Inglaterra. Se formó como médico y científico, y es conocido como el creador de la primera vacuna. En su época, la viruela era una enfermedad muy temida, ya que se cobraba muchas vidas. No importaba la edad ni la condición social. La viruela era implacable.

No obstante, la capacidad de observación que tenía Jenner le permitió plantearse una hipótesis y probarla en un niño de tan solo 8 años. Tras experimentar los efectos secundarios, ese niño logró la inmunidad contra la viruela.

Este interesante descubrimiento que salvó vidas nos permite ver a este médico y científico con curiosidad. ¿Qué pensamientos rondaban por su mente? ¿Qué frases nos dejó que merezcan la pena ser recordadas? A continuación, hemos seleccionado algunas de ellas.

Viruela

1. Una investigación llena de esperanza

«Me esforzaré aún más por proseguir esta investigación […] que yo confío en que no será meramente especulativa, sino de suficiente empuje para inspirar la agradable esperanza de que se convierta en algo esencialmente beneficioso para la humanidad».

Esta primera de las frases de Edward Jenner está repleta de motivación para llevar adelante una investigación, incluso con la incertidumbre de no saber si va a dar un resultado útil. No obstante, no perdía la esperanza y se esforzaba por salvar a las personas que a su alrededor tanto sufrían.

No debió ser fácil estar en la piel de Jenner. Los escasos recursos con los que contaba, así como las posibles críticas que recibió, a cualquiera le hubieran valido para dejar de intentar algo que podría ser imposible. Sin embargo, él persistió y gracias a su tenacidad nació la primera vacuna para la viruela.

2. El fin de la viruela

«Mientras que el descubrimiento de la vacuna fue progresivo, el gozo […] de ser el instrumento destinado a quitarle al mundo una de sus mayores calamidades […], a menudo fue tan exagerada que […], a veces, me encontré a mí mismo en una especie de ensoñación».

Esta segunda de las frases de Edward Jenner nos permite empatizar con esa incredulidad que él mismo sentía ante el descubrimiento de algo tan grande como la vacuna que salvaría miles de vidas. Logró lo que la Organización Mundial de la Salud todavía recuerda: el fin de la viruela.

Las personas que sufrieron la viruela manifestaban fiebre, malestar, vómitos, dolor de espalda y unas manchas que se comenzaban a diseminar por todo el cuerpo. Estas solían dejar cicatrices. Algunas personas sobrevivían, otras se quedaban ciegas y, muchas, morían.

3. Nuestra naturaleza y las enfermedades

«La desviación del hombre respecto del estado en que se hallaba originalmente en la naturaleza parece haberle proporcionado una fuente prolífica de enfermedades».

Esta tercera de las frases de Edward Jenner nos ayuda a descubrir qué es lo que él realmente pensaba sobre la enfermedad. Con esta frase, nos deja claro que consideraba que la ambición del ser humano pudo ser el origen de la viruela, entre otras afecciones.

Esa ceguera que nos conduce a aprovecharnos de lo que tenemos a nuestro alrededor sin miramientos y sin pensar en las posibles consecuencias, es algo que Jenner no compartía. Por esa razón, creía que este era el motivo por el que había tantas enfermedades.

4. Los poderes más elevados

«Los poderes más elevados de nuestra naturaleza son nuestro sentido de excelencia moral, el principio de razón y reflexión, la benevolencia hacia nuestras criaturas y nuestro amor a Dios».

Otra de las frases de Edward Jenner nos vuelve a acercar, de nuevo, a su visión del ser humano. Así, habla de la moralidad, de la razón, de la benevolencia y del amor a Dios. Tenemos que comprender que, en la época de Jenner, la religión tenía una gran influencia; así, la mayoría de las personas, aun siendo científicas, creían en Dios.

No obstante, si relacionamos esta frase con la anterior, podemos observar cuál es la naturaleza a la que hacía referencia Jenner. Cuando el ser humano se aleja del amor, de la moralidad, de la reflexión, esto hace que su poder disminuya y que la enfermedad haga acto de presencia. Tal vez Jenner consideraba la viruela una especie de castigo divino.

Manos con pájaros alrededor

5. La práctica de la gratitud

«No me sorprende que los hombres no me estén agradecidos, pero me pregunto si no están agradecidos con Dios por el bien que ha hecho al convertirme en un instrumento para mis semejantes».

Con esta última frase, Edward Jenner deja claro que considera que Dios le ha concedido la virtud de ser el medio para poder curar la viruela de las personas. Sin embargo, se cuestiona si están agradecidas, no con él, sino con Dios. Una manera en la que Jenner duda de la capacidad que tienen las personas para agradecer.

Todas estas frases de Edward Jenner nos han dejado entrever a una persona creyente, que logró realizar un descubrimiento asombroso y que se cuestionaba, constantemente, la moralidad humana. Sin duda, frases que nos acercan a su forma de pensar, pero que también nos animan a reflexionar.

  • Baron, J. (2014). The Life of Edward Jenner MD (Vol. 2). Cambridge University Press.
  • LeFanu, W. R. (1951). A bio-bibliography of Edward Jenner. 1749-1823. A bio-bibliography of Edward Jenner. 1749-1823.
  • Riedel, S. (2005, January). Edward Jenner and the history of smallpox and vaccination. In Baylor University Medical Center Proceedings (Vol. 18, No. 1, pp. 21-25). Taylor & Francis.