5 mecanismos de control enmascarados

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 29 noviembre, 2018
Edith Sánchez · 29 noviembre, 2018
En las relaciones entre padres e hijos y en la pareja a veces se instauran mecanismos enmascarados de control. Son medios para poner a una persona al servicio de la otra, sin que esto se haga plenamente evidente.

Los mecanismos de control enmascarados son estrategias que algunas personas emplean para manipular la conducta de los demás. Su objetivo es ejercer poder y dominio. Por lo tanto, son un atentado contra la autonomía.

A veces estos intentos de control son muy evidentes. Ocurre cuando las conductas impositivas son directas y no dejan lugar a dudas. Por ejemplo, con mandatos arbitrarios, gritos intimidades o presiones manifiestas. Sin embargo, otras veces lo que se implementa son mecanismos de control que pueden pasar inadvertidos para quienes son víctimas de ellos.

 “Los intentos de superar esa dualidad, de domesticar lo díscolo y domeñar lo que no tiene freno, de hacer previsible lo incognoscible y de encadenar lo errante son la sentencia de muerte del amor”.

-Zygmunt Bauman-

Este tipo de mecanismos de control enmascarados son muy nocivos, ya que no son identificables fácilmente. Enredan a las personas en una maraña muy confusa, en la que pueden permanecer por mucho tiempo sin ser conscientes de lo que ocurre. Por eso merece la pena mencionarlos con nombre propio. Estos son cinco de ellos.

Mano manejando los hilos de una marioneta en la mente de una persona

1. Control por culpa

Es uno de los más habituales y también de los más dañinos. Tiene que ver con generar líneas de pensamiento o ideas que llevan a alguien a sentirse culpable, sin que haya ninguna razón para ello. Tienen lugar en todo tipo de relaciones, pero son especialmente comunes en el vínculo entre padres e hijos o en la pareja.

El ejemplo más típico es el de quien dice “Mira todo lo que he hecho por ti”. Quienes dicen esto llevan una cuenta detallada de todos los actos llevados a cabo en beneficio del otro. Y los cobran uno por uno. Se autovictimizan para hacer sentir culpable al otro. Muchas veces lo logran y con eso mantienen el control sobre los demás.

2. Codependencia, uno de los mecanismos de control enmascarados

Este es uno de los mecanismos de control enmascarados que muchas veces se confunde con un profundo afecto. La palabra clave aquí es “necesidad”. Corresponde a todas esas expresiones y conductas en las que se le hace sentir al otro que es indispensable para hacer o no hacer algo. Incluso para vivir. “Sin ti no puedo vivir”.

A la vez, este tipo de mecanismo también incluye el mensaje contrario: “me necesitas”. De este modo, se desarrollan toda una serie de comportamientos para evitar que el otro haga lo que es capaz de hacer. Se le brindan ayudas o soportes que no ha solicitado y se va afianzando la idea de que necesita de quien le proporciona ese apoyo constante.

3. Retención del amor

Este mecanismo de control enmascarado se basa en la manipulación de los afectos. El amor se le entrega al otro cuando hace exactamente lo que su manipulador quiere que haga. Al mismo tiempo, se le retira cuando se aparta de los mandatos o exigencias de quien pretende controlarlo.

En ese sentido es un chantaje afectivo que, sin embargo, no siempre es tan evidente. Muchas veces se exige la obediencia argumentando que es por el bien de quien “debe” obedecer. O se señala que este dar y retirar los afectos es una forma de poner límites saludables a las cosas.

4. Meta común

Esto también ocurre frecuentemente entre padres e hijos o en la pareja. Una de las partes “vende” a la otra una de sus metas. Así, una meta individual se convierte sutilmente en una meta de dos, aunque una de las partes no esté plenamente convencida de que es lo que realmente desea.

Esa meta común a veces se convierte en una espada de Damocles. El promotor de la misma no tendrá problema en expresar su “decepción” si el otro no se ajusta a ese objetivo, o no hace lo que sea por obtenerlo. El asunto puede estar relacionado con una meta económica, con tener hijos, o con realizar determinados sueños.

Pareja hablando en el salón

5. Incesto emocional

En tanto se refiere al incesto, este es uno de los mecanismos de control enmascarados que afecta fundamentalmente a la familia. En particular, es un tipo de control que aparece entre madres e hijas, o entre padres e hijas. El padre, o la figura controladora, hace sentir al hijo que es todo para él. Y que juntos configuran una especie de “frente contra el mundo”.

Al final, las hijas o los hijos terminan siendo una especie de padres para sus padres. Quienes les apoyan, dan soporte y orientan. También quienes muchas veces asumen responsabilidades que les corresponderían a ellos. Aprenden a dar mucho sin esperar nada y les cuesta trabajo entender el sentido de la individualidad.

Todos estos mecanismos de control enmascarados se filtran a diario en nuestras relaciones humanas. Nacen de la inseguridad o de la frustración y conducen a lo mismo: inseguridad y frustración. Ni quien los implementa, ni quien es víctima de ellos logran una existencia realizada y feliz.

  • Tirapu-Ustárroz, J., García-Molina, A., Luna-Lario, P., Roig-Rovira, T., & Pelegrín-Valero, C. (2008). Modelos de funciones y control ejecutivo (II). Revista de neurología, 46(12), 742-750.