5 técnicas de estudio que funcionan

Raquel Lemos Rodríguez · 3 octubre, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 3 octubre, 2019
Asimilar y retener información puede llegar a ser un reto complicado. Por eso hoy queremos hacer un artículo con algunas estrategias que nos ayuden, especialmente cuando lo que pretendemos aprender no nos motiva demasiado.

La motivación para hablar de diferentes técnicas de estudio que funcionan, y no centrarnos en una es porque cada uno de nosotros nos adaptamos mejor a una manera de asimilar o retener información. Existen estudiantes que son muy visuales y otros que se graban leyendo los apuntes, para después escucharse.

Por esta razón, hoy queremos presentar 5 técnicas de estudio que funcionan y que, incluso, se pueden combinar entre sí. No obstante, el objetivo es que aquellas personas que se estén formando (ya sea en el instituto, universidad o haciendo un ciclo, entre otras opciones) cuenten con una pequeña caja de herramientas para el momento en el que tengan que estudiar para un examen.

Opositora estudiando

1. Subrayar lo más importante

Un artículo de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), Técnicas de Estudio, menciona el subrayado como una de las maneras de «[…] destacar lo relevante de la información que vamos leyendo».

Esto permite gestionar mucho mejor el tiempo, ya que en una segunda revisión del temario correspondiente, los estudiantes tan solo se centrarán en la información subrayada. De esta manera, obviarán aquella que no es importante y que no necesitan retener.

Subrayar es una forma de hacer una primera criba de lo más importante de cada párrafo. Así, después, cuando se realice una segunda lectura, se prestará una mayor atención a los elementos que han sido subrayados.

2. Leer en voz alta

La segunda de las técnicas de estudio que funcionan es la lectura en voz alta. Practicarla hace que centremos la atención cuando la materia es un tanto aburrida. Además, leer en voz alta mejora nuestra comprensión lectora y, por eso, a muchos estudiantes les funciona a la hora de memorizar.

Con todo, leer en voz alta permite que los estudiantes repitan aquello que les resulta más difícil entender, adquiriendo la capacidad de explicarlo con sus palabras. Una técnica de estudio muy efectiva y que reporta muy buenos resultados.

3. Redactar un resumen

Son muchos los que estudian haciendo resúmenes. Les encanta estudiar a partir de ellos. Sin embargo, se encuentran con dificultades para separar lo importante de lo que no lo es. Por eso, esta tercera técnica de estudio puede ser un paso posterior a las dos anteriores.

Eso sí, aconsejamos que, tras redactar un resumen en el que cada estudiante pueda expresarse con sus propias palabras (así se facilitará la retención de la información), dediquen tiempo a subrayar, de nuevo, aquellas partes importantes de su texto. Esto hará que el resumen gane en claridad, lo que le dará mucho valor a la hora de repasar.

4. Hacer un esquema

Existen personas que son incapaces de estudiar mediante resúmenes. Les parece un paso que pueden saltarse, ya que lo que les funciona más son hacer esquemas. Esto suele ocurrirles a quienes tienen memoria visual o fotográfica, como señala La memoria en el proceso de enseñanza/aprendizaje. De esta manera, ven mucho más claro qué es importante y qué no.

Con todo, los esquemas ayudan a exponer los conceptos significativos, de manera breve y sin que tengan que ocupar varias hojas para, después, que cada estudiante los explique con sus propias palabras. Para que esto sea posible, deben hacer una lectura de todo el temario.

Para hacer un buen esquema es conveniente utilizar frases cortas, conceptos sueltos y una estructura propia que arroje claridad y le permita al estudiante entender su resumen. Es una técnica muy personal.

Chica estudiando

5. Utilizar reglas mnemotécnicas

Si un estudiante ha descubierto que los esquemas son lo que mejor le funcionan pero, aún así, existen conceptos que no consigue memorizar, puede utilizar las reglas mnemotécnicas. Estas quizás requieren de cierto entrenamiento, pero a cambio son sumamente útiles.

Pongamos un ejemplo muy simple. Imaginemos que estamos estudiando el modelo OCEAN, pero tendemos a olvidarnos de alguno de los rasgos de personalidad que lo forman. Pues bien, una regla mnemotécnica podría ser la siguiente:

  • E: extraversión.
  • N: neuroticismo.
  • E: empatía.
  • A: apertura.
  • M: minuciosidad.

Cuando en el examen tengamos que hablar de este modelo, recordaremos la palabra ENEAM, siendo más sencillo completar el resto de la información. Esta última de las técnicas de estudio que funcionan puede utilizarse de múltiples maneras y es especialmente efectiva para recordar listas.

¿Cuál de estas técnicas de estudio que funcionan utilizas? ¿Combinas alguna? Esperamos que las pongas en práctica o que sepas que hay otras opciones si la que actualmente estás utilizando no te está dando los resultados que esperas.

«Estudiar no es un acto de consumir ideas, sino de crearlas y recrearlas».

-Paulo Freire-

  • Camarero Suárez, F. J., del Buey, M., de Asís, F., & Herrero Díez, F. J. (2000). Estilos y estrategias de aprendizaje en estudiantes universitarios. Psicothema, 12 (4).
  • Pérez, V. M. O., & Barberis, L. T. (2005). Análisis de los hábitos de estudio en una muestra de alumnos universitarios. Revista Iberoamericana de Educación36(7), 1-9.
  • RIFFO, BERNARDO, CARO, NATALIA, & SÁEZ, KATIA. (2018). CONCIENCIA LINGÜÍSTICA, LECTURA EN VOZ ALTA Y COMPRENSIÓN LECTORA. RLA. Revista de lingüística teórica y aplicada56(2), 175-198. https://dx.doi.org/10.4067/S0718-48832018000200175