6 ejercicios de arteterapia para adultos

Sara Clemente · 8 mayo, 2018

Vivimos conectados, sin casi cortes… sin descanso. Pendientes del móvil, de nuestras redes sociales y “enganchados” durante horas a un ordenador o una tablet. Por eso, realizar tareas que no impliquen una pantalla, aunque parezca difícil sacar tiempo para ellas, puede resultarnos realmente relajante y una buena oportunidad para desconectar. En este sentido, los ejercicios de arteterapia para adultos pueden ser uno de nuestros mejores aliados.

Estos se nos presentan como un medio o una herramienta para expresar nuestra creatividad. Además, sin despreciar la importancia de esta utilidad, señalar que son en sí mismos una manera muy positiva de cuidar de nuestra salud mental. Entre sus múltiples ventajas, se encuentra la de que pueden ser utilizados también con niños, adolescentes y personas mayores.

A continuación explicamos 6 sencillos ejercicios de arteterapia para adultos. 

Colorear

Enfrentarnos a una hoja en blanco es complicado. Al principio, incluso puede llegar a ser estresante si tenemos nuestra parte creativa más adormilada. Puede que al empezar no nos vengan ideas y eso, además, nos frustre. Por eso, un libro en blanco para pintar puede ser ese lugar para ordenar las ideas y salir del bloqueo. Puede contribuir a que liberemos ansiedad y a despertar nuestra creatividad dormida. Y, con ello, a viajar más allá de nuestros pensamientos cotidianos.

Lápices con mandala

Colorear ofrece a los adultos la oportunidad de volver a sentirse, en parte, niños. Porque permite jugar con los trazados y el recreo de los sentidos en una actividad que evoca a etapas anteriores de su niñez. Es una forma de volver atrás en el tiempo, donde los problemas podían relativizarse aún más.

Pintar no hace desaparecer los problemas, pero sí nos ayuda a aliviar el estrés que nos provocan. Además nos reconforta y libera la mente de las exigencias del día a día.

Dibujar al aire libre y en la naturaleza

Todos tenemos una parte creativa en nuestro interior, pero a veces nos es difícil encontrar el tiempo y el espacio necesarios para que aflore. Para superar esta ausencia de inercia a favor, necesitamos hacer un pequeño ejercicio de voluntad y utilizar estímulos que nos ayuden.

Es por ello que dibujar al aire libre puede darnos esa pequeña oportunidad de sosiego. Estar en contacto con la naturaleza, respirar profundamente, llenar nuestros pulmones y liberarnos a través del dibujo. Podemos elegir entre delinear un recuerdo, una imagen o algo que tenemos delante de nuestros ojos y que queremos plasmar en una hoja de papel. Todo vale.

Este es uno de los ejercicios de arteterapia para adultos que más beneficios nos ofrece. Con la llegada del buen tiempo, podemos hacerlo en un parque, en el campo, en la montaña o en la playa. Lo importante es dejarnos llevar por ese momento y las sensaciones de libertad y creatividad.

Escribe un poema

Si en lugar de dibujar o pintar te sientes más cómodo escribiendo, puedes dejar volar tu imaginación haciendo un poema. Coge papel y boli y expresa tus sentimientos, pensamientos, emociones, deseos o sueños. Déjalos salir de ti, tanto los buenos, que te pondrán una sonrisa, como los malos, que te liberarán.

Una variante es la de crear estos versos a partir de palabras recortadas de periódicos y revistas. Colócalas en un bote o una caja y ve sacándolas de una en una. Las palabras te vendrán dadas, pero es tu creatividad la que terminará conformando el poema. Parece divertido, ¿no?

Escribir como ejercicio de arteterapia para adultos

Creación con nuestro nombre

Seguro que muchas veces en la oficina, en clase o mientras hablabas por teléfono has pasado el tiempo escribiendo tu nombre en un pequeño folio. A veces, te ayudaba a evadirte y otras, a concentrarte en la explicación del profesor o en lo que te decían desde el otro lado de la línea. Por eso, por su sintonía con nuestra dinámica ,este es uno de los ejercicios de arteterapia para adultos más interesantes.

Escribe tu nombre en un papel y a partir de ahí comienza a crear algo nuevo. Déjate llevar, utiliza distintos colores, formas, adorna con detalles, crea sombras… Busca la mejor expresión de ti. A veces esta parte que tanto nos cuesta sacar es precisamente de la que más orgullosos podemos llegar a sentirnos.

Pintar en nuestra piel

Existen pinturas especiales y pensadas expresamente para ser aplicadas sobre nuestra piel. Por eso, si nunca te lo habías planteado y te apetece, ¡adelante! Si pudieras tatuarte durante unas horas algo, ¿qué sería? Este tipo de pintura realista es una conexión contigo mismo, con tu interior, que se refleja en tu exterior.

Además de fomentar la concentración y la creatividad, te ayuda a relativizar los momentos de la vida. Recuerda que las tormentas que vivimos durante nuestra vida acaban cicatrizando poco a poco, al igual que va desapareciendo la pintura de la piel. Es un momento de conexión, de autoaceptación y armonía con tu interior que te ayudará en tu crecimiento personal.

Pintar en nuestra piel es uno de los ejercicios de arteterapia para adultos que facilita la conexión con uno mismo.

Dibujar en la arena

De niños nos ha encantado hacer figuras en la playa: coger un cubo, llenarlo de arena e ir construyendo un castillo o una casa. Pues ahora de adultos, también la arena puede convertirse en un juguete para nosotros. Porque nos invita a desarrollar nuestra imaginación, a experimentar con lo que nos rodea y a rememorar esos pequeños recuerdos de niños.

Corazón dibujado en la arena de la playa

Al igual que en un jardín zen, puedes optar por hacer múltiples dibujos, formas o palabras. Sacará lo que llevamos dentro, configurará una lupa de análisis para aquellas acciones que llevamos a cabo de manera automática. Además, será una herramienta muy útil para evitar la censura interior a la que muchas veces estamos sometidos.

Estos ejercicios de arteterapia son una expresión libre, para canalizar nuestras emociones, potenciar nuestras habilidades y fomentar nuestra creatividad. Aprendemos a manifestar nuestros deseos, alegrías y temores a través de las distintas técnicas presentadas. Así, conectamos con nuestro mundo interior y generamos un territorio abonado para crecer.