7 buenas ideas para disfrutar de un viaje cuando tenemos poco tiempo

Pedro González Núñez · 29 septiembre, 2016

“El mundo es un libro, y aquellos que no viajan leen solo una página”. Así hablaba San Agustín de Hipona hace ya algunos siglos. Sin embargo, su frase sigue teniendo gran valor hoy en día. Recuerda que tu mente hace cada viaje contigo, así que si quieres disfrutar, lee tu libro, pero no te quedes en la misma página ni pases por encima, sin entrar en él en profundidad.

Porque al leer un libro, que en este caso sería un viaje, hemos de empaparnos de todo. Por eso es bueno que prestemos atención y tratemos de entender aquellos que nos explica, pues es riqueza. Pero si tenemos la mente en otra parte, es muy probable que en realidad solo estemos ojeando o simplemente realizando un acto mecánico, sin interiorizar nada de la información.

Tu mente siempre viaja contigo, de ahí que sea necesario desconectarse de todo cuando te marchas. Olvidar el estrés, la responsabilidad diaria, los problemas rutinarios, etc. Cuando emprendemos una aventura, nuestros cinco sentidos deberían estar enfocados en el disfrute y el goce del descubrimiento.

“Viajar es vivir”

-Hans Christian Andersen-

Tu mente hace cada viaje contigo

El psicólogo clínico y director de diversas publicaciones en este ámbito, Fernando Azor, ha creado una lista de claves a tener en cuenta para disfrutar de un viaje. Ante los conflictos de la vida diaria, siempre problemáticos y preocupantes, el profesional ofrece algunas ideas excelentes que nos ayudan a desconectar cuando nos situamos en un nuevo destino.

Viajar es bueno para tu cerebro

Estas ideas que aporta Azor son especialmente importantes para aquellos que disponen de poco tiempo libre. Si tu viaje es muy corto, es esencial que aproveches cada segundo y cada instante en disfrutar. Déjate imbuir de las nuevas experiencias y las culturas y costumbres diferentes.

Azor comenta la importancia del descanso. Y en este sentido, el psicólogo no se refiere únicamente a la desconexión física, sino también a la mental. Nuestro cerebro debe dejar de pensar únicamente en los problemas. Ha de centrarse en el disfrute, así se relajará y nos aportará visiones más frescas sobre las preocupaciones rutinarias.

Se puede disfrutar de un viaje, aunque tengamos poco tiempo

Sepamos ahora qué ideas aporta Fernando Azor para aprender a viajar con una mente despejada y libre de problemas. Recuerda que solo así descubrirás esas páginas del libro que están por encontrar a lo largo y ancho de este mundo:

  • No programes cada detalle de tu viaje: si te planteas objetivos excesivamente ambiciosos y funcionas como si de un día laboral se tratase, será complejo que tu mente desconecte. Recuerda que estás de viaje. Déjate imbuir por cuanto ves y siéntete más libre.
  • Evita el cansancio físico: a veces, nuestros planes y objetivos a lo largo de un viaje son tan ambiciosos que resultan cansados. Este hecho también agota la mente. Es mejor cambiar el ritmo habitual y no transformar la escapada en algo rutinario con cada detalle programado.
  • Olvida la hora: si planeas cada horario, al final tu viaje será lo más parecido a un día cualquiera de trabajo. Trata de desconectar y disfruta de cada momento. Modifica los planes si es necesario en función de tus apetencias, no tanto de los objetivos previamente fijados.

Pies de una persona sobre el coche

  • No trates de controlar cada detalle: este punto es especialmente importante si viajas en compañía. Dejaos llevar por la inspiración y el lugar. Que nadie intente ser controlador con los demás ni autodenominarse como líder. Estáis de escapada leyendo una nueva página de vuestro libro. Disfrutad en grupo.
  • Plantea nuevas experiencias: cuando hablamos de hacer un viaje, siempre solemos buscar ideas como la playa, la montaña, el patrimonio cultural, etc. Pero, ¿has pensado en otras ideas?, ¿te imaginas colaborando con una ONG?
  • Relaja tu mente durante los preparativos: recuerda que el viaje comienza en el momento que decides marcharte. Así pues, has de lograr que el preparar maletas, los trayectos, las compras de billetes, etc. no sean estresantes, sino parte de la misma aventura en la que te has embarcado.
  • Controla el gasto que haces durante el viaje: recuerda que si gastas demasiado, puedes acabar con más estrés. Viajar no es gastar a lo loco. Hay que guardar para imprevistos y disfrutar de todo sin necesidad de que el dinero tenga que ser una preocupación constante. Evitar los excesos innecesarios facilitará la desconexión.

“Un barco esta más seguro en el puerto, pero para eso no se construyen los barcos”

-Paulo Coelho-

Todo viaje es sin duda una aventura. Si no nos entusiasmamos por conocer algo nuevo, significa que hemos perdido nuestra esencia. Recuerda cuando eras un crío y te fascinaba todo aquello que no habías visto nunca, por pequeño que fuese.

Así, para disfrutar de un viaje corto lo más importante es la actitud que pongas en él. El hecho de que dejes en casa lo problemas que no puedes solucionar durante el mismo y que te entregues a la experiencia. Sea largo o corto, tengamos más o menos tiempo libre en él disfrútalo al máximo!