7 estrategias con las que nos defendemos del mundo

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 11 diciembre, 2015
Cristina Roda Rivera · 11 diciembre, 2015

En este mundo de cambios constantes y en el que conocer personas nuevas forma parte de nuestro día a día sentimos que es fundamental salvaguardar nuestra propia identidad. Pero en este intento por protegernos, construimos una coraza que nos termina asfixiando a nosotros mismos.

Intentamos ocultar nuestros verdaderos deseos y motivaciones por miedo a la censura social, el rechazo o el aislamiento para evitar etiquetas que nos estigmaticen…y lo hacemos con una serie de estrategias con las que nos defendemos del mundo.

En el psicoanálisis Sigmund Freud los llamó mecanismos de defensa: Formas de transformar algunos deseos o sentimientos en algo que creemos socialmente aceptado.

Algunos de los mecanismos de defensa que utilizamos son adecuados mientras que otros lo único que hacen es reprimir más nuestro “verdadero yo”. Vamos a describir algunas de estas estrategias o mecanismos de defensa que pueden ayudarnos a dilucidar el porqué de nuestro comportamiento y actitudes en un sinfín de circunstancias, señalando también cuáles son más adecuadas y cuáles son perjudiciales

“La neurosis es la inhabilidad para tolerar la ambiguedad”

-Sigmund Freud-

stella

La Represión

En la represión nuestro yo pone una barrera a los sentimientos que nos causan ansiedad e impide que entren a la conciencia,lo que puede derivar en que aparezca en nosotros una neurosis.

Por ejemplo, reprimimos continuamente el deseo hacia otra persona sin hacer algo más realista que nos acerque a ella o sincerarnos con nosotros mismos…

La Proyección

La proyección es una atribución de características propias que no reconocemos o que nos molestan a otras personas u objetos. Por ejemplo, atribuir a los demás negatividad y ansiedad cuando somos nosotros mismos los que estamos experimentando esas sensaciones. Puede derivar en psicosis, neurosis y en una actitud perversa hacia los demás.

La Formación reactiva

Los pensamientos censurables se reprimen y se expresan con sus opuestos. Puede explicar episodios maníacos y posturas radicales que adoptamos ante algo. Por ejemplo, alguien que desea practicar sexo y opta por el celibato o alguien que es homosexual y para reprimirse adopta una actitud de defensa muy radical de rechazo ante la homosexualidad.

La Sublimación

Sustituimos un objeto o actividad por otro que posea un valor social o ético más elevado. Por ejemplo si sentimos atracción por la sangre,elegir una actividad de investigación médica en la que ésta esté presente. Si sentimos agresividad e ira, practicar algún deporte de contacto como boxeo o artes marciales. Es un mecanismo válido y que no causa malestar.

Mujer tapándose la cara con su pelo

La Identificación

Es la tendencia a aumentar nuestros sentimientos de valía personal por medio de la adopción o copia de las características de alguien que admiramos. Por ejemplo, adaptamos gestos y actitudes de alguien que vemos como exitoso en nuestro entorno. No es muy problemático para nuestra salud mental si esta copia no se produce por un período excesivo de tiempo.

El Desplazamiento

Sustituir nuestro verdadero deseo que provoca ansiedad y es intolerable hacia otro blanco que no produce ansiedad pero que es aceptable. Este mecanismo puede explicar el porqué de sentir sorpresivamente fobia por algo, por ejemplo si nos sentimos sucios y nos avergüenza decirlo expresamos nuestro asco y fobia a las cucarachas.

La Intelectualización

Cuando intentamos dar un discurso muy elaborado e intelectual acerca de nuestros sentimientos con el fin de controlarlos. Tratamos de neutralizar nuestros sentimientos de verdad y alejarnos de ellos. Por ejemplo,adoptamos un discurso muy lógico y organizado cuando en realidad estamos hablando de nuestros sentimientos más íntimos y primarios.

” Las emociones inexpresadas nunca mueren. Son enterradas vivas y salen más tarde de peores formas”

-Sigmund Freud-

Como reducir los mecanismos de defensa ante el mundo

Nuestro comportamiento es muy complejo porque no solo debemos estructurar todo lo que pensamos y sentimos en un todo coherente, sino que además dependiendo de la situación y de las personas con las que nos encontremos adoptaremos una actitud de mayor o menor censura hacia nosotros mismos.

La mejor manera entonces de lograr una coherencia y un bienestar en nuestra psique es establecer una serie de prioridades para que no nos sintamos atrapados constantemente en un juego peligroso de represión, culpa y confusión. Para ello:

  • Tenemos que ser sinceros con nosotros mismos: Que tengamos una conversación con nosotros mismos en la que lleguemos a aceptar lo que realmente sentimos es la mejor forma de estar en paz. No es necesario que los demás lo sepan a cada momento, cada uno de nosotros tenemos una intimidad que no tiene por qué expresarse a los demás…pero que nosotros la aceptemos es un primer paso para liberarnos.
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  • Fuera la represión: La represión es dañina, no podemos estar continuamente negándonos la capacidad de aflorar nuestros instintos y deseos más sinceros.
  • Saber adecuar lo que sentimos a la realidad sin fingir: Es posiblemente lo más difícil, porque tan sano es identificar qué es lo que sientes como saber en qué situaciones puedes expresarlo y en cuáles no, es lo que en psicología se llama autorregulación emocional. Lo que hay que evitar en la medida de lo posible es utilizar una máscara… porque llegará un momento en el que puedes ser preso de ella.
  • Sentir culpa por algo que realmente quisimos hacer o queremos hacer es inútil: Una persona no puede manejar lo que desea y lo que no. Puede determinar si es más acertado o conveniente, pero el deseo y la atracción por algo aunque esté “prohibido” es inevitable. Sentirnos culpables por desear una cosa y no otra(siempre que ésta no implique lastimar a un tercero); es cómo desear poner un cerco a las nubes. Es mejor tolerar nuestras sensaciones y saber actuar en consecuencia, sin dañarnos a nosotros mismos ni a los demás.

Imágenes de Stella Im Hultberg