7 formas de prevenir problemas de comportamiento

Eva Maria Rodríguez · 16 enero, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 16 enero, 2019
No hay mejor técnica de disciplina que la prevención. Sin embargo, prevenir problemas de comportamiento requiere tiempo y esfuerzo

Los problemas de conducta de niños y adolescentes suelen ser motivo de estrés para padres, educadores y profesores. Aunque no los hayamos vivido de manera directa, somos conscientes de que las conductas y comportamientos desafiantes de niños y jóvenes pueden ser un verdadero quebradero de cabeza. La buena noticia es que prevenir problemas de comportamiento es posible.

Prevenir problemas de comportamiento requiere tiempo y esfuerzo. Sin embargo, esta dedicación puede ser una inversión valiosa que puede ahorrar no solo mucho tiempo a largo plazo, sino que también favorecer una vida familiar mucho más feliz y mentalmente saludable.

«Enseña a los niños, y no será necesario castigar a los hombres».

-Pitágoras-

Claves para prevenir problemas de comportamiento

Niños y los jóvenes pueden presentar problemas de comportamiento por diversas razones. Intentar entender qué busca ese niño o qué motiva esa conducta es un paso importante para prevenir problemas de comportamiento.

También es importante analizar en qué circunstancias tienen lugar los problemas de comportamiento, para así estudiar en qué medida se puede actuar sobre aquello que los refuerza. En cualquier caso, aunque las necesidades de cada niño son diferentes, hay algunas medidas que, en general, pueden ayudar a prevenir problemas de comportamiento.

Madre con niños enfadados

Desarrollar una relación saludable

Tener una relación sana con el niño o adolescente hace que sea más probable que este esté más motivado para portarse bien. Es más probable que los niños y los jóvenes sigan las reglas y se porten bien si se sienten queridos y respetados.

Esta relación saludable incluyen necesariamente que el adulto proporcionar mucha atención positiva al menor, varias veces al día. Esto incluye hablar con él de todo tipo de cosas (no solo cosas serias), escucharle cuando necesite hablar de sus cosas, hacer cosas divertidas e invitarle a formar parte de las cosas. Cuanto más fuerte sea la relación con el niño, más motivado estará para escuchar y seguir unas reglas.

Reglas y consecuencias

Lo mejor es que las reglas no sean muchas y que estén claras y justificadas. No se trata solo de portarse bien, sino también de crear un sistema de valores que les dé a los niños pautas que les sirvan de referencia, que les den confianza. Por otra parte, los niños deben tener claro que se espera de ellos con estas reglas.

Además, las consecuencias serán establecidas y explicadas de antemano. Respecto a esto, es importante tener y dejar claro que las consecuencias no son una venganza ni algo que se ‘paga’ a cambio de portarse mal. Tendrán otros fines, como estimular la reflexión o reparar el mal causado.

Enseñar conductas adecuadas

A veces, lo que consideramos un mal comportamiento se produce porque los niños no saben qué hacer en ciertas circunstancias. Por eso es importante analizar qué es lo que está pasando. ¿El niño está nervioso? ¿No sabe cómo reaccionar ante una situación que le genera estrés? ¿La situación le sobrepasa?

Una vez localizado el problema, es importante enseñar al niño a entender y gestionar sus emociones. También es importante enseñarle formas alternativas de comportarse, formas socialmente apropiadas para expresarse. Por otro lado, recordemos que cuando los niños comprenden sus sentimientos, es más probable tengan un buen comportamiento.

Padre hablando con su hijo sobre la separación

Proporcionar una estructura y un horario

Muchos niños que muestran un mal comportamiento mejoran cuando tienen una rutina clara y ordenada, adecuada a sus necesidades y a sus posibilidades. En ella habrá un tiempo de estudio, un tiempo de descanso, un tiempo de para hacer deporte, un tiempo suficiente para las comidas y tiempo libre, así como horarios de sueño que le permitan descansar lo suficiente.

Cuando los niños integran una rutina clara en su día a día, cuentan con espacios donde tomar la iniciativa y disfrutan de la compañía de adultos que confían en ellos es más fácil que tengan un buen comportamiento.

Ser positivo y reconocer las cosas buenas

Cuando el comportamiento de un niño es difícil, las cosas que hace bien pueden pasarse por alto. Sin embargo, hay que prestarle atención, reforzando aquello que nos gusta. Será una manera de educarle, pero también de darle referencias y reforzar su autoestima.

Cuando algo esté bien hecho, hay que reconocerlo y recompensarlo. No se trata de dar recompensas materiales. Una sonrisa, un abrazo, un beso y/o un reconocimiento verbal reforzarán de manera positiva ese comportamiento y le darán al niño las claves de qué es lo que está bien hecho.

Ignorar los comportamientos negativos

Esta técnica no es válida para todos los casos de mal comportamiento, pero sí para muchos; especialmente para los que se basan en llamar la atención. Consiste en ignorar el comportamiento que se quiere eliminar.

Al reaccionar ante un comportamiento negativo, muchas veces lo que se consigue es reforzarlo, puesto que el niño lo que pretende es llamar la atención. Al ignorarlo, el niño se termina cansando.

El problema es que, mientras surte efecto, el comportamiento puede empeorar. Por eso es importante permanecer firme. En cualquier caso, hay que aplicarla con cuidado y complementar esta estrategia con medidas posteriores (Ej: enseñando conductas alternativas)

Limitar el uso de móviles y videojuegos

El abuso de la tecnología móvil y de los videojuegos puede generar conductas agresivas en los jóvenes, aislarlos de su entorno y fomentar comportamientos no deseables, además de general conductas adictivas.

Este es un tema muy delicado que no debe dejarse al azar y que padres y educadores tienen que tomar muy en serio. Enseñar a niños y jóvenes a usar responsablemente estas tecnologías debe formar parte de la educación para prevenir no solo problemas de comportamiento, sino otros muchos.

Madre discutiendo con su hija por el móvil

La importancia de la gestión del estrés

Muchos problemas de comportamiento de los niños se deben a situaciones de estrés. Cansancio, sobre-estimulación, exceso de tareas y responsabilidades, falta de ejercicio y/o falta de tiempo de juego son algunos de los motivos que hacen que los niños experimenten estrés.

El estrés observado en el ambiente, especialmente en los padres y maestros, también favorece que los niños se sientan más estresados. En realidad, muchos problemas de comportamiento se evitarían si los niños crecieran en ambientes tranquilos, rodeados de adultos que supieran controlar sus impulsos y gestionar sus emociones.