9 caminos para cuidar las heridas emocionales

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga María Alejandra Castro
· 15 mayo, 2019
Algunas heridas emocionales pueden llegar a sanar, pero otras pueden volver a nuestra vida en diferentes ocasiones. Por ello, cuidar de ellas es fundamental.

Hay situaciones por las que tenemos que pasar que nos resultan especialmente duras. Esto hace que acumulemos gran angustia y, a veces, una mezcla de emociones que no sabemos cómo manejar. Afortunadamente, existen diversas formas para cuidar las heridas emocionales.

A continuación, te mostramos diez modos de hacerlo. Acompáñanos en este recorrido y descubre qué es una herida emocional y los diversos caminos que existen para cuidar de ellas.

«Un exterior saludable comienza desde el interior».

-Robert Urich-

¿Qué es una herida emocional?

Una herida emocional es el rastro que deja en nosotros una experiencia que nos resulta incómoda o desagradable. Suele hacernos sentir un profundo dolor, pero también puede llegar a generarnos emociones tan desconcertantes como el miedo o la ira.

Se deriva de situaciones que vivenciamos que nos hacen daño. Estas experiencias las revivimos de manera constante, por lo que es esencial que forjemos caminos de comprensión y amor y combatamos esa gran frustración que nos pueden causar.

Hay todo tipo de heridas emocionales. Para reconocerlas rápidamente, basta con recordar aquellos momentos en los que sentimos que estaban cometiendo una gran injusticia con nosotros, los episodios en los que nos sentimos abandonados, traicionados, culpables, humillados, perdidos, rotos…

Mujer con tristeza

9 caminos para cuidar las heridas emocionales

Las heridas emocionales se pueden llegar a sanar, pero las más profundas suelen volver a nuestras vidas en diversas ocasiones. He ahí la importancia de cuidar de ellas. Te mostramos nueve caminos para hacerlo y te explicamos en qué consiste cada uno de ellos:

Autoconocimiento

Cuando nos conocemos sabemos quiénes somos, qué queremos y hacia dónde queremos dirigirnos o al menos nos aproximamos a ello. Este asunto es clave, porque así somos capaces de reconocer qué es lo que realmente nos está causando tanto daño para después trabajar sobre ello.

Además, si nos conocemos sabemos cómo solemos reaccionar ante determinados eventos, y esto lo podemos utilizar como forma de aprendizaje para ser más asertivos en situaciones venideras.

Por otra parte, al conocernos estamos más cerca de ser seres auténticos. Esto sucede porque comenzamos a dejar atrás las máscaras con las que contamos y a mostrarnos como somos verdaderamente.

Aceptar las heridas emocionales como parte de nosotros

Hay momentos difíciles de afrontar en la vida y debemos aceptarlo para poder procesarlo. Algunas veces no lo hacemos, bien sea porque creemos que podemos con todo y que es inaceptable sentirnos tristes, iracundos o culpables, o porque no somos capaces de reconocer las emociones que germinan en nosotros.

Cuidar las heridas emocionales significa también aceptarlas. Para llegar a ello, debemos estar cerca de nuestras heridas, explorarlas y observarlas de forma detenida. Así, comenzamos a darle permiso a las emociones para que florezcan.

Expresar las heridas emocionales es cuidar de ellas

Hay que hacer hincapié en que ninguna emoción es negativa (¡todas son necesarias!), por ello, es importante expresarlas. Para ello, es importante conectar con cada una y dejar que florezcan.

Entonces, ¿cómo expresar las heridas emocionales? Dándole paso a las emociones que nos lleguen cuando revivamos las situaciones que nos resultan dolorosas.

Podríamos expresar heridas emocionales a través de la palabra, el pensamiento o la acción. Mediante la palabra, es decir, escribiéndolo o contándoselo a alguien o hablando de la situación en voz alta para sí; evocando la situación a través del pensamiento; o realizando diversas actividades en pro de expresar lo que vamos sintiendo, por ejemplo, la meditación.

Dejar fluir

A veces, no somos capaces de seguir, porque queremos controlarlo todo o porque dejamos de vivir el «aquí y el ahora», y nos dedicamos a pensar mucho en el pasado o en el futuro. Esto hace que aterricen con fuerza en nuestras vidas la ansiedad y la depresión.

Por ello, es importante que dejemos fluir. Consiste en no ir contracorriente y más bien dejar que las cosas sucedan, sin adelantarnos y sin aferrarnos a lo que sucedió, pues el futuro no lo podemos controlar, ni lo que pasó cambiar.

Gestionar nuestras emociones para cuidar las heridas emocionales

La gestión emocional es la llave y cuidar las heridas emocionales es la cerradura. Entonces, al ser asertivos con nuestras emociones estaríamos proporcionándonos mayor bienestar.

Ser asertivos con nuestras emociones significa utilizar y comunicar de la mejor manera lo que sentimos. Para ello, debemos aprender de nuestras experiencias pasadas y de lo que somos, así en el futuro podremos actuar de forma más sana.

Gestionar nuestras emociones no quiere decir que no podamos sentirnos mal, pero sí que encontremos el momento oportuno para expresarlo. Ahora bien, no te culpes si en algún momento tus emociones se escapan de tu control, no olvides que eres un ser humano y las equivocaciones son bienvenidas para el aprendizaje.

6. Resiliencia, clave para cuidar las heridas emocionales

La resiliencia es la capacidad de sobreponernos a las adversidades. Algunos podemos contar con esta habilidad y otros no, lo bueno es que podemos cultivarla. Para hacerlo:

  • Acepta el cambio.
  • Haz del optimismo tu mejor aliado.
  • Cultiva tu sentido del humor.
  • Cuida tus relaciones.
  • Dedícate a actividades que te hagan crecer y sentir bien.

También, podemos encontrarle sentido a nuestras vidas. Se trata de un maravilloso legado que nos dejó Victos Frankl en su libro «El hombre en busca de sentido». Consiste en encontrar un significado que nos genere satisfacción y aliento, este será diverso según la persona.

La resiliencia es una gran aliada, porque nos ayuda a superar circunstancias dolorosas. No quiere decir que nos olvidemos de ellas, pero sí que sigamos adelante a pesar del gran dolor que pudieron causarnos.

Motivación

A veces puede resultar difícil pensar en asuntos que nos motiven. Te damos algunos consejos, que pueden generar resultados realmente favorecedores. Veamos:

  • Realizar ejercicio físico. Es una forma de cuidar las heridas emocionales porque al hacerlo se liberan endorfinas, unos neurotransmisores que generan sensación de bienestar.
  • Arte. Realizar cualquier tipo de arte o ir a verlo puede resultar beneficioso, ya que es una forma de transformación de las angustias, bien sea porque las plasmemos, porque nos identifiquemos con algo o lo proyectemos.
  • Meditación. Pues es una puerta hacia la consciencia, lo que facilita que comencemos a ver desde otra perspectiva aquello que nos sucedió.

Ahora bien, cualquier otra actividad que te haga sentir bien puede ser de gran ayuda. A veces, para cuidar nuestras heridas emocionales es importante desconectar o ver lo que nos causa daño de otra manera, por ello, es favorable el desarrollo de alguna actividad. Solo tú sabes cuál resulta mejor para el momento por el que estás pasando.

Chica motivada

Pedir ayuda

Muchas veces nos cuesta aceptar que no podemos con todo, pero no somos omnipotentes. Parte de cuidar las heridas emocionales es reconocer que a veces viene bien una mano amiga. Incluso cuando somos quienes estamos cuidando las heridas emocionales de alguien más, puede suceder que no sepamos cómo actuar.

Podemos buscar ayuda profesional para sanar heridas emocionales o para cuidar de ellas. Pues el cuidado constante hace que nos sintamos mejor y, por ende, que contemos con una mayor calidad de vida. Los psicólogos son maravillosos porque son expertos en los comportamientos, pensamientos y emociones de los seres humanos, entonces nos pueden ayudar a gestionar eso que tanto nos hiere o a potenciar o mantener hábitos saludables.

Empatía, esencial para cuidar las heridas emocionales

Recordemos que no somos únicos. Entonces, si bien podemos cuidar nuestras heridas emocionales, también podemos cuidar las de los demás. Para ello, hace falta que conectemos con ellos.

La empatía consiste en ponernos en la piel del otro, solo así podemos comprender de forma profunda lo que les sucede, estar en sintonía con ellos y buscar las mejores alternativas que estén en nuestras manos para generar beneficios.

Cuidar a través de la empatía significa brindar lo mejor de nosotros teniendo en cuenta lo que el otro siente y necesita. Es hacer de la compasión, la asertividad y la comprensión nuestras habilidades imprescindibles, para dar al prójimo nuestros mejores cuidados, actuando a manera de sostén emocional.

Cuidar las heridas emocionales no es fácil, pero es posible. Es importante que seamos constantes en ello en nuestro día a día, para que nos sintamos mejor. Estar atentos a nosotros y a los demás es favorecedor para nuestra calidad de vida.

Conecta con lo más profundo de ti, ve en sintonía contigo, deja que la vida fluya, sé asertivo con tus emociones, no te avergüences y pide ayuda cuando lo consideres necesario, haz de la empatía una herramienta para interactuar con el otro, cultiva la resiliencia, motívate con las actividades que más te gusten, acepta lo que ha sucedido, saca tus alas y alza el vuelo hacia el cuidado de ti y los otros.

  • Frankl V. (2015). El hombre en busca de sentido. Herder Editorial.
  • Solá, D. (2016). Del caos emocional a la paz interior: cómo lograr una sanación integral. Tyndale House Publishers.