Abrazos para Noah, un asombroso caso de crecimiento cerebral

Edith Sánchez·
03 Junio, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González al
03 Junio, 2020
Noah Wall es la prueba viviente de que el crecimiento cerebral no es un mito, sino una realidad palpable. Para la ciencia no está claro cómo un niño que nació con una mínima porción de cerebro pudo evolucionar hasta convertirse casi en un chico normal.
 

La historia de Noah Wall es verdaderamente asombrosa, ya que se trata de un caso de crecimiento cerebral desde el punto de vista anatómico. Un hecho como este representa una curiosidad científica, pero más allá de esto, también abre inmensos horizontes frente a lo que se sabe sobre el cerebro humano.

En pocas palabras, este asombroso caso de crecimiento cerebral tiene que ver con un niño inglés, llamado Noah Wall, que nació solamente con el 2 % de su cerebro. Que haya sobrevivido es ya un hecho insólito, pero lo más increíble de todo es que con los años, y gracias a los cuidados y a los tratamientos, logró desarrollar hasta el 80 % del volumen cerebral normal.

Para mí, cada hora del día y la noche, es un indescriptible y perfecto milagro”.

-Walt Whitman-

A este ya de por sí fantástico caso de crecimiento cerebral se suma la lucha que sus padres han librado en el telón de fondo. Ellos, y en particular la madre, son la razón para que este niño británico esté vivo y sea un ejemplo de que algunos límites solo existen en la mente. Este es un caso de fe a toda prueba, de esfuerzo y de constancia.

Mujer embarazada
 

El caso Noah

Shelly Wall deseaba tener un hijo más que nada en el mundo. Por eso estaba feliz cuando le dijeron que iba a ser madre. La dicha no duró mucho tiempo, pues tras un examen minucioso le dieron una noticia aterradora. Su hijo padecía un caso grave de espina bífida; esto significaba que las dos líneas de la columna del feto no se habían cerrado.

Esta no era la única mala noticia. Los médicos detectaron que el pequeño tenía un tumor cerebral y que este había impedido que se desarrollara la materia gris. En el cerebro había básicamente líquido. El consejo de los médicos fue el de provocar un aborto, ya que no había manera de corregir esas graves anomalías. Lo que le esperaba a ese nuevo ser era una vida llena de limitaciones.

De hecho, lo más probable era que el niño no sobreviviera al parto. Y si lo hacía, tendría que cargar con grandes discapacidades físicas y mentales por toda la vida. Shelly y su esposo Rob lo discutieron y llegaron a la conclusión de que continuarían con el embarazo. Al mismo tiempo, comenzaron a preparar el funeral para el niño que venía en camino.

Un caso de crecimiento cerebral

Los médicos respetaron la decisión de la pareja, pero también emitieron una “orden de no resucitar”. Esto es, la prohibición para aplicar medidas de emergencia si Noah dejaba de respirar al nacer. El 6 de marzo de 2012, Shelly fue sometida a una cesárea, asistida por 12 médicos.

Enseguida llevaron al bebé al quirófano para reparar la espina bífida y drenar el líquido cefalorraquídeo que poblaba la mayor parte de su cabeza. Para sorpresa de todos, el niño no solamente sobrevivió, sino que la operación fue todo un éxito.

 

Los médicos pensaron que el niño tenía desarrollado un 25 % del cerebro, pero en realidad solo completaba un 2 %.

La infancia de Noah ha estado marcada por los médicos, las cirugías, las visitas al hospital y la lucha permanente de sus padres para cuidarlo y ayudarle a crecer. Al pequeño se le hizo una terapia neurofísica, que combina fisioterapia, ejercicios cognitivos y actividad física. Al final, lograron lo que se proponían: Noah tuvo crecimiento cerebral.

Recién nacido en una incubadora

Un mundo de esperanza

El gran avance de Noah se dio durante sus tres primeros años de vida. Para los neurólogos no está claro cómo una pequeña porción de cerebro logra aprender las funciones de otras partes y finalmente se produce el crecimiento cerebral. Sorprendentemente, el caso de Noah no ha sido especialmente estudiado por la ciencia.

Lo cierto es que el pequeño logró completar el 80 % del volumen cerebral y se convirtió en un niño casi igual a los demás. Decimos “casi” porque aún no ha recuperado el movimiento de sus extremidades, aunque celebró públicamente el momento en que pudo mover una pierna.

La experiencia para los padres ha sido dura, pero también exultante. Para compartir su experiencia abrieron un blog llamado “Abrazos para Noah”. La neuróloga que atendió el caso, Claire Nicholson, destaca el deseo de vivir del niño. Lo definió diciendo que era: “un muchacho extraordinario con dos padres extraordinarios”.

 
Balari, S., & Lorenzo, G. (2016). La biología evo-devo, el crecimiento del cerebro y la evolución del lenguaje. Ludus Vitalis, 18(33), 49-77.