Ada Lovelace, biografía de una mujer brillante

Edith Sánchez · 15 noviembre, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 15 noviembre, 2019
Ada Lovelace sentía verdadera pasión por las matemáticas y por las máquinas. Estaba convencida de que en el futuro las máquinas iban a poder hacer algo más que cálculos. Sentó las bases de la programación actual y por eso se le considera pionera de la informática moderna.

El Departamento de Defensa de los Estados Unidos creó un programa llamado ADA, en 1980. El particular nombre era, en realidad, un homenaje a una mujer que muchos consideran la pionera de la programación de computadores: Ada Lovelace. A esta mujer de la era victoriana también se la reconoce como una profeta de la informática.

En realidad, lo que Ada Lovelace ansiaba era volar. Intuía que debía existir algún método que le permitiera hacerlo y sabía que tenía que ver con una máquina. Por ello, sentía verdadera pasión por el invento de su amigo Charles Babbage, conocido como «la máquina analítica», que se convertiría en una de las bases del desarrollo de la calculadora corriente.

“Si no puedes darme poesía, ¿no puedes al menos darme ciencia poética?”.

-Ada Lovelace-

Ada Lovelace se caracterizó por ser una mujer extremadamente curiosa y vivaz. De hecho, uno de sus profesores, el matemático Augustus de Morgan, llegó a expresar una gran preocupación por las preguntas que ella le formulaba. Informó de eso a su marido y a su madre quienes, afortunadamente, no vieron en ello ningún problema.

Para Morgan, las inquietudes de Ada no eran las apropiadas para una mujer.En este artículo, te desvelaremos algunos datos fascinantes acerca de esta mujer que rompió con los estándares de su época.

Lord Byron

Ada Lovelace, un origen muy especial

Ada Lovelace nació en el seno de una familia ciertamente extraña. Su madre, Anna Isabella, era una matemática destacada y su padre era el famoso poeta Lord Byron. Se dice que cuando los padres de Ada se casaron, Lord Byron le dijo a su esposa, en plena noche de bodas: “te arrepentirás de haberte casado con el diablo”; y, en parte, tenía razón.

El nombre original de Ada Lovelace era Augusta Ada Byron. Nació el 10 de diciembre de 1815, en Londres. Su padre era todo un personaje ilustre en la sociedad de su época, pero también era considerado como un infiel irremediable. De hecho, tuvo una relación con una medio hermana suya. Dicho comportamiento propició que Anna Isabella, la madre de Ada, abandonara el hogar junto con ella, mientras el poeta dormía.

Poco después, Lord Byron se vio obligado a abandonar Inglaterra, huyendo de sus acreedores y de los escándalos que lo perseguían. Durante los años siguientes, mantuvo correspondencia con su exesposa y su hija. Sin embargo, murió ocho años más tarde, sin llegar a encontrarse con ellas personalmente.

La infancia sin infancia

La madre de Ada era una mujer sobreprotectora y severa, que consideraba la educación de su hija como una absoluta prioridad. Por esta razón, no es de extrañar que la sometiera a una fuerte disciplina de estudios desde los 4 años, además de inculcarle el gusto por las matemáticas. Desde la mañana hasta la noche, la pequeña se encontraba sumida en lecciones de francés, música, matemáticas, etc.

Su madre también le prohibió que se relacionara con otros niños sin su aprobación. De esta manera, la aisló de otros jóvenes de su edad. Así, Ada Lovelace creció entre adultos, o en medio de la soledad, según se mire. Tuvo una salud frágil y, con frecuencia, contraía infecciones infantiles. También sufría de habituales dolores de cabeza y a los 7 años se vio obligada a permanecer en cama durante un buen periodo de tiempo debido a sus afecciones.

Cuando tenía 14 años, Ada contrajo sarampión, una enfermedad que paralizó sus piernas por casi tres años. Esto la obligó a tener una larga convalecencia, durante la cual incrementó su pasión por los libros y el conocimiento. También amaba la poesía que, probablemente, evocaba la figura de su padre ausente.

Ada Lovelace

Una mujer brillante

Una de las maestras de Ada Lovelace fue la matemática Mary Somerville, que ejerció una importante influencia en su gusto por los números y su inquietud intelectual. Cuando tenía 18 años, conoció, en una fiesta, a Charles Babbage. Él, que tenía 44 años, era un apasionado de las máquinas. Ambos forjaron una amistad estrecha, la cual se mantuvo hasta que ella murió. Siempre se escribieron cartas para tratar asuntos científicos.

Animada por la máquina de su amigo Babbage, Ada pensó que era posible construir una máquina que reemplazara el telar de seda manual. Avanzó en el uso de tarjetas perforadas como método para introducir información e instrucciones a una máquina. Dentro de sus notas, se encontraron las bases de lo que es la programación de computadores actual.

Se casó y tuvo tres hijos. Fue muy feliz en los primeros años de matrimonio, pero luego comenzó a sentirse deprimida por su condición de madre y esposa. Extrañaba el estudio y su esposo no compartía sus pasiones intelectuales. Se volvió aficionada a las carreras de caballos y perdió mucho dinero. Desarrolló un cáncer de útero y murió el 27 de noviembre de 1852 cuando tenía tan solo 36 años.

Essinger, J. (2016). El algoritmo de Ada: La vida de Ada Lovelace, hija de lord Byron y pionera de la era informática. Alba Editorial.