5 agresiones verbales de tu pareja que tal vez no notas

Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 23 octubre, 2017
Pedro González Núñez · 6 septiembre, 2017

“La violencia es el último refugio del incompetente”. Así de sabias fueron las palabras del célebre escritor Isaac Asimov. Por desgracia, muchos de estos incompetentes han alcanzado una enorme capacidad para emitir agresiones verbales apenas perceptibles y por tanto, muy peligrosas.

Además, si en un ámbito son peligrosas las agresiones verbales es en el de la pareja. A veces, el amor nos hace justificar actitudes y palabras del todo injustificables. No obstante, en ocasiones son tan imperceptibles o comunes, que ni siquiera las identificamos.

Como afirma Diane Follingstad (2007) de la Universidad de Kentucky: «la agresión psicológica se refiere a un conjunto de comportamientos que abarca un abanico de métodos verbales y psicológicos que tienen el propósito de herir emocionalmente, coaccionar, controlar, intimidar, hacer daño psicológicamente y expresar ira contra la pareja». Profundicemos.

Agresiones verbales poco perceptibles

Descifrar las intenciones de la otra persona en una relación de pareja no es sencillo. De hecho, por muy seguros que estemos, siempre existirá la posibilidad de que nos equivoquemos, porque ninguno de nosotros puede afirmar con firmeza lo que el otro piensa. De este modo, habrá muchas agresiones verbales escondidas en palabras y gestos que no lo parezcan a primera vista. A continuación, explicamos algunas de ellas.

Burlas sobre la familia

No es extraño que una pareja ridiculice al otro miembro de la relación a través de la crítica a su familia u origen. Sobre todo si este procede de lugares humildes, rurales o sus progenitores tienen pocos recursos. No obstante, la crítica y la queja no son exclusivas a este perfil.

“La pobreza es la peor forma de violencia”

-Mahatma Gandhi-

Hombre gritando a su pareja

Este tipo de agresión, puede ser muy ofensiva. Sin justificación ni fundamento alguno, se podría llegar a crear un estigma que puede ser usado a conveniencia y aparecer durante un enfado, en una reunión social o en momento muy inoportunos.

Hablar sobre los atractivos de otras personas

Hablar sobre atractivos de otras personas no tiene por qué ser en sí una agresión. Ahora bien, cuando se repite en el tiempo, de forma que se busque minar la autoestima de la pareja, se convierte en una agresión verbal importante.

Ver atractivas a otras personas no es el problema, sino hablar continuamente de ello y comparar a la pareja con las personas que se observa. Incluso, esta podría llegar a desarrollar complejos y un sentimiento de inferioridad por el trato recibido.

Caricaturizar a la otra persona

En muchas ocasiones realizamos un retrato verbal de nuestro compañero en forma de humor y caricatura. En ocasiones, actuamos como si fuéramos capaces de leer su mente, expresando aquello de que lo conocemos mejor que él.

Lo que ocurre es que este tipo de comportamiento puede repetirse tanto en el tiempo, que podría terminar por convertirse en una burla. Así, acabaría por afectar tanto a la pareja, que su autoestima se reducirá hasta el punto de confundir su verdadera persona con la caricatura que hemos hecho de ella.

El chantaje emocional

El chantaje emocional es  otra agresión verbal que a menudo pasa desapercibida, pero que genera grandes heridas a través de la culpa. Esta forma de comunicarse es muy sutil, ya que la persona que lo ejerce, hace creer a la otra que es quien pone todo para que la relación vaya bien y sea fructífera. Según la terapeuta Susan Forward (2013), el chantaje emocional es “una forma poderosa que utilizan las personas en forma directa o indirecta hacia los seres próximos utilizando amenazas para castigar y lograr que se haga lo que se quiere”.

Hombre manipulado

Así pues, todas las alocuciones del chantaje emocional se suelen dirigir a demostrar el esfuerzo que realiza el manipulador para que todo vaya bien y sea correcto. De este modo, la víctima acaba por creer que es culpable de lo sucedido y que si no fuera por su pareja, todo sería un verdadero desastre.

Luz de gas

La luz de gas es una forma de abuso psicológico que recibe su nombre por el título de una célebre película de 1944 dirigida por George Cukor. En este caso, la agresión verbal va dirigida a hacer dudar al otro miembro de la pareja de sus propias capacidades mentales, percepción y memoria. A través de mentiras y manipulaciones, se va creando un enorme malestar psicológico en la otra persona. De esta forma, se fomenta su inseguridad y desvalorización.

A través de la luz de gas, la pareja pretende hacer creer a la otra persona que se «está volviendo loca». Se trata de un maltrato muy sutil pero muy destructivo. Es bastante complicado demostrar que se está llevando a cabo. Uno de los objetivos de la pareja puede ser hacer dudar de las capacidades del otro. Así pues, poco a poco, vaya mermando su autoestima y su autoconfianza.

Ahora bien, debido a la complejidad para detectar la situación, los psicólogos recomiendan tomar una tercera opinión de alguien ajeno a la pareja. Cuando los supuestos problemas que atribuimos a la pareja sólo se manifiestan en la relación, podría ser un indicativo de estar sufriendo luz de gas. De lo contrario, podría desembocar en problemas realmente graves.

“Muchos trabajos y sangre serían evitados si abriésemos nuestro corazón”

-Chief Joseph-

Reflexión final

Así, por más que este tipo de agresiones verbales puedan parecer muy obvias y conocidas, no siempre es fácil reconocerlas, en especial si somos objeto de ellas. Por ello, prestemos atención a nuestras relaciones y sobre todo a la forma de comunicar que implantamos en ellas para prevenir el malestar, los conflictos o la ruptura mediante una comunicación adecuada.