Alcohorexia, un nuevo trastorno alimentario

Sara Clemente · 29 mayo, 2018

Aunque su nombre sea un auténtico desconocido para muchos, su incidencia va en aumento. La alcohorexia es un trastorno alimentario muy grave que está presente en la sociedad actual. Se caracteriza porque el sujeto que la padece opta por sustituir las calorías que aportan los nutrientes y alimentos por las existentes en bebidas alcohólicas, con el objetivo de conseguir adelgazar.

Además, no ingerir comida puede acarrear a largo plazo, un proceso anémico de ardua remisión. Si, además, añadimos el daño que produce a numerosos órganos de nuestro cuerpo un consumo de alcohol habitual, excesivo y en ayunas, el perjuicio aumenta exponencialmente. Esta enfermedad es un doble problema: la mezcla de un trastorno alimentario y de la adicción al alcohol. Veamos detalladamente en qué consiste.

Dejar de comer, para beber

Las personas que padecen alcohorexia están muy preocupadas por su peso, pero no acuden al nutricionista o al médico pertinente para que le implanten una dieta metabólica adecuada. Al igual que ocurre en otros trastornos de la conducta alimentaria (TCA), su obsesión les hace dejar de comer sin supervisión profesional, junto a un factor extra de riesgo: beber alcohol en grandes cantidades.

El máximo objetivo de estas personas es lograr adelgazar realizando dos acciones. Por un lado, inhibiendo temerariamente su ingesta de alimentos y, por otra, consumiendo alcohol sin medida. A este último lo consideran como el sustitutivo de su dieta. El peligro para la salud es tal que en múltiples casos llegan a acabar con su vida.

Adolescente alcohólico

Comorbilidad

Coinciden los expertos en considerar la alcohorexia como un tipo de trastorno de la conducta alimentaria no especificado (TCANE) que, en muchas ocasiones, va acompañado de bulimia y anorexia. En múltiples ocasiones, estas personas se inducen el vómito para deshacerse de las calorías sobrantes de alcohol que han ingerido.

No obstante, también puede darse el caso de que existan personas con alcohorexia, pero que no lleve aparejado el trastorno alimentario. Es decir, se alimenta poco y mal y bebe muy habitualmente.

Consecuencias físicas

La consecuencia más grave de la alcohorexia es el coma etílico. Una alta cantidad de alcohol en sangre puede provocar este estado. Y si además, le añadimos el hecho de que no tener alimentos en el estómago facilita una más rápida absorción del alcohol, el organismo colapsa. Y no puede contrarrestar tal deshidratación. La sobredosis etílica puede causar cirrosis y la muerte.

Además, la desnutrición y la consecuente anemia suelen ser dos de sus síntomas más claros. Bajos niveles de vitaminas y minerales que ocasiones una cascada de reacciones en el cuerpo: caída de pelo, amenorrea, debilidad muscular, dificultad para conciliar el sueño, de concentración…

Más consumo, mayor tolerancia

La dificultad para dejar cualquier adicción reside en la necesidad creciente de consumir cada vez más cantidad de esa sustancia, para lograr el mismo efecto. Este fenómeno es lo que se conoce como tolerancia. Pongamos un ejemplo: el primer día con dos copas de alcohol logramos sentir una sensación placentera. El tercero, necesitamos tres. A las dos semanas bebemos cinco. Y así, progresivamente hasta que las cantidades requeridas son colosales.

En la alcohorexia también ocurre este fenómeno. Así, cada vez que adoptan esta conducta adictiva, requieren de una ingesta mayor de bebidas alcohólicas para lograr inhibir de la misma manera su apetito. Es la pescadilla que se muerde la cola.

Mujer alcohólica

Población en riesgo

Hoy en día, existe un aumento de consumo de alcohol entre los jóvenes y adolescentes. En muchas ocasiones, estos se saltan comidas porque saben que van a consumir alcohol durante la noche. Además, entre estos colectivos, especialmente las mujeres se suelen mostrar más preocupadas por su aspecto físico en esta edad. Aunque no son despreciables los hombres que también se encuentran inseguros respecto a su identidad y esquema corporal.

Por tanto, particularmente durante estas edades, los padres han de estar alerta ante posibles indicadores de este tipo de conductas de riesgo. Es fundamental la educación preventiva y concienciarles mediante el diálogo de los problemas que ocasiona tanto privarse de alimentos como un abuso de alcohol. Y más a esas edades en las que están en pleno crecimiento y desarrollo psicológico.

Tratamiento de la alcohorexia

La alcohorexia, es un tipo de trastorno alimentario aún no contemplado en los manuales principales de diagnóstico psicológico. Sin embargo, su tratamiento ha de ser igualmente integral. Por un lado, se ha de realizar un control clínico y toxicológico con análisis de sangre que permitan conocer el estado base y la evolución del paciente. Y, por otro lado, la terapia psicológica y el asesoramiento nutricional se antojan necesarios. Y no solo para el sujeto que padece este trastorno, sino para su entorno más cercano.