Amar es entregarse, querer es desear

Paula Díaz · 30 diciembre, 2015

Esa palabra que ronda mi alma cuando oigo tu nombre: corazón. Palabra que no empleo con cualquier persona, y mucho menos a la hora de referir mis sentimientos. Porque es cierto que no puedo afirmar que te amo y que tampoco puede que te desee. Amar y querer no son lo mismo…

Aunque se llene de luz mi alma cada vez que me lo plantee, jamás te mentiré afirmando que una vez fue así. Tampoco puedo decirte que te eché de menos en cada momento, cada día… En cada rincón al que volvía pensando que aún estarías allí, esperándome como una vez sucedió.

Millones de estrellas son las que forman parte del número de veces que me morí por besarte, abrazarte y desear sentirte muy dentro de mí. Pero seguiría mintiéndote porque sucedió, sí, pero no puedo pasar por alto el hecho de no pensar en ti estando con otras personas.

“Aprendemos a amar no cuando encontramos a la persona perfecta, sino cuando llegamos a ver de manera perfecta a una persona imperfecta.”

-Sam Keen-

amoreterno

 

Cada vez que beso otros labios tu olor me embriaga de nuevo

¿Será que te necesito? No puedo responder aún a esa pregunta, ni tampoco a sentir verdaderamente que te necesito o que juntos, siento ser la persona más dichosa del universo.

No, nada de eso sucede. Pero sigo diciendo la verdad cuando cada mes me vuelve a ti tu recuerdo. Cuando pienso que una llamada puede que seas tú, o recuerde tu preciosa sonrisa y tu dulce mirada cada vez que me mirabas.

Porque cuando besos otros labios aun tu olor me embriaga de nuevo, mientras recuerdo tus gestos, tus palabras y hasta tus silencios… 

Tampoco te miento cuando digo que formas y formarás parte de mí siempre. Formas mi esencia porque me enseñaste lo más maravilloso de la vida. Esa parcela donde el cielo y la tierra se unen para disfrutar lo más hermoso de la humanidad: el recuerdo eterno…

                                             “Ni la ausencia ni el tiempo son nada cuando se ama.”

-Alfred de Musset-

 

Muchas son las veces que me he preguntado si…

Me pregunto si de verdad lo nuestro, tú y yo, fue amor verdadero. Y tengo cada vez más claro que nunca fue amor, pero sí que formó parte de algo maravilloso.

Algo sobre lo que no existen palabras para describir y que solo los valientes se atreven a nombrar. Porque en cuanto a mis sentimientos hacia a ti se refieren, te estaría mintiendo si dijese que no me importas, o que no he preguntado a miles de estrellas que habría pasado entre nosotros de no ser por mí, y puede que por ti.

Porque también te estaría ocultando mis eternas emociones hacia ti si te dijese que cada noche no he recordado tus cálidos besos y tus caricias en mí pelo. Que he borrado ya infinidad de veces tu número de teléfono para intentar olvidarme de ti y pasar página.

Pero nada de eso funciona porque, aunque no quiera, sigo recordando todo lo que tiene que ver con tu mundo, el que una vez fue de los dos, y tu corazón.

amor consciente (2)

El amor se construye cada día

Te diría la verdad con que el problema de mi vida, de todo lo que tiene que ver contigo es que simplemente “sucede”. Sucede y es real porque el amor se construye cada día, con momentos como estos que perduran años y vidas. Porque salen a la luz las emociones más cálidas y suceden… tienen verdad y consecuencia en mi realidad.

Es cierto que mis sentimientos, como has podido sentir no son claros porque se desvanecen, pero como las estrellas fugaces vuelven. Llenos de dudas y puede que incluso demasiadas expectativas puestas en ilusiones llenas de amor.

Todo culpado por inmadurez y falta de experiencia hacia mí misma, no saber que quería, incluso no poder valorarte como te mereces. Pero lo que sí es verdadero, y con lo que podré volver a verte en mi eternidad es con cada una de mis lágrimas derramadas por tu corazón.

Nunca te habría mentido si dijese que todas las eternas noches mi alma recuerdo todo lo que perdí una vez por culpa de mi ser incompleto. Pero es que no puedo dejar de sentir que te quiero, no que te amo. Porque amar es entregarse, querer es desear al otro corazón todavía lejano.