El amargo sabor de la infidelidad

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 26 abril, 2017
Edith Sánchez · 30 noviembre, 2015

La infidelidad es responsabilidad tanto de la persona que es infiel, como de la persona objeto de infidelidad. Porque, una vez reconocido el acto de infidelidad, nadie está obligado a permanecer con su pareja. Y porque cada quien, así sea muy en el fondo, siempre sabe con quién se involucra y en lo que se involucra.

Aquí todos los implicados son responsables, en mayor o menor magnitud. En este terreno se pagan muy caros los caprichos y la falta de madurez. Los rezagos en el camino del crecimiento, las postergaciones y las dilaciones; las deudas con uno mismo…

“La diferencia de la infidelidad en los dos sexos es tan real que una mujer apasionada puede perdonar una infidelidad, cosa imposible para un hombre.”

-Stendhal-

Sea como sea, la infidelidad causa una gran herida, principalmente en la persona que ha sido “engañada”. Pero también deja grandes huellas en quienes engañaron: quien no es confiable, difícilmente logrará confiar. Por eso, por lo general, quien es infiel también sufre de celos mortales.

El que es, no deja de ser…

El amargo sabor de la infidelidad

Normalmente, la persona que ha llevado una vida desordenada, llena de relaciones efímeras y “triangulares”, difícilmente va a dejar algún día de comportarse de esa manera. De hecho, suele suceder que con los años el problema se vuelva muchísimo más crónico. Con alguien así, mejor no pierdas tu tiempo, ni tu vida.

Porque el amor pasa de ser algo sano, a volverse, en estricto sentido, un vicio; una verdadera perversión. El resultado: vidas destruidas, personas resentidas, esperanzas muertas. Verdaderos naufragios humanos…

Si te quedas estancado en una relación así, puedes estar perdiendo la oportunidad de vivir un verdadero amor. No el amor ideal, pero sí, una relación que te traiga más alegrías que tristezas. Si optas por eso, no culpes a los demás de tus desgracias. Recuerda que tú eres libre de escoger a quién amar.

El amor jamás se mendiga

La desilusión no proviene precisamente de la infidelidad, sino de la falta de carácter para decir: “no más”… Cada quien, en varios casos, hace de su existencia un infierno en vida.

En realidad, lo que puede estar operando en ti es una especie de parasitismo. Se trata de una réplica de ese fenómeno que se da en la naturaleza, cuando un organismo vive a expensas de otro… Claro que esto resulta mucho peor, si de lo que estamos hablando es del amor.

En fin, todo es una cuestión de respeto propio. Un asunto de dignidad y de amor por lo que se es y se quiere llegar a ser. Porque no se deben “limosnear los sentimientos” y porque todo lo que se hace, bajo estos parámetros, siempre carecerá de raíces sólidas y fuertes.

Total, si construyes un edificio de diez pisos, pero su base y sus cimientos son endebles, tarde o temprano el edificio terminará por derrumbarse. Un amor, cuando media la infidelidad y la falta de respeto por el otro, se podrá perdonar… Pero no convendrá consentirlo, ni justificarlo jamás.

La infidelidad, muchas veces, es provocada

pareja hablando de la infedelidad

Aunque pueda sonar un poco fuerte, la infidelidad no es causada por otra persona, sino por uno mismo: cuando, de manera voluntaria, decido fijarme en la persona equivocada.

Por ejemplo, si tú sabes que esa persona es muy dada a tener más de una relación al mismo tiempo, y aun así decides estar con ella, de una u otra forma, estás consintiendo y avalando de antemano todas las infidelidades de tu pareja.

Por eso, antes de quejarte o caer en una profunda depresión porque tu pareja es infiel, deberías analizar muy detalladamente por qué se lo permites. El problema, como tal, no es tanto de la otra persona, sino de ti mismo. ¿Qué es lo que te impide dejar esa relación, en lugar de permanecer en una queja eterna?

Quien es infiel, se engaña a sí mismo

Lo anterior no significa que la persona que es infiel sea inocente de todo. Definitivamente no. Sin duda, es el principal responsable, aunque es claro que todo lo que ocurre en la pareja es provocado por ambas partes.

Hay quien dice que es infiel, pero no desleal, pues su pareja sabe que tiene otras relaciones. Sin embargo, esta “sinceridad” es solo aparente, porque la infidelidad no solamente depende del engaño como tal, sino también del efecto que genera en la persona con quien sostenemos un compromiso, en mayor o menor medida.

Esto quizás no sea un acto de “sinceridad”, sino de cinismo puro. Literalmente, lo que hacen es lavarse las manos; con patrañas y argucias, transfieren la responsabilidad sobre su conducta a la otra persona…

Es decisión tuya, tú ya sabes cómo soy”, dicen con total tranquilidad, librándose pérfidamente de su responsabilidad. Las personas infieles son egoístas en su esencia, que juegan a destruir sus vidas y las de los demás.

Si la relación es abierta y ambos son adultos, finalmente es su elección. Pero si lo que hay es una situación en donde el uno se aprovecha de la inseguridad o de la dependencia emocional del otro, no estamos hablando de una relación simétrica, sino de un abuso psicológico.

Si yo no me amo y me respeto a mí mismo, nadie lo hará

hombre pensando en la infidelidad

Muchas mujeres y hombres caen en esta trampa, como conejillos de indias. Pero un amor que permite y hasta patrocina estas cosas, no es sano. Más aún, no es amor.

Una cara bonita, un cuerpo bonito, una palabra bonita, un detalle bonito, soledad, rutina, aburrimiento… lamentablemente, puede haber más de un millón de razones para justificar la infidelidad… Lo único cierto es que una vez que se produce, la pareja nunca vuelve a ser la misma.

No todas las infidelidades significan que la pareja sea inviable. No hay verdades absolutas y mucho menos en el terreno del amor. Lo que sí es cierto es que todo depende de las personas involucradas, de las circunstancias en que se producen los hechos y de la forma como la pareja sea capaz de afrontarlos.

¿Se puede superar una infidelidad? Definitivamente sí. Pero si lo que la precede es un compromiso que se irrespetó, dejará un amargo sabor en la boca y exigirá mucho de ambos para poder seguir juntos.

joven abrazada a ropa recordando la infidelidad

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Imágenes cortesía de Duk, Micao Shin, Pascal Campion