Somos aquello a lo que nos entregamos

Pedro González Núñez · 26 noviembre, 2015

Dime a qué te has entregado, y te diré cómo eres. Porque solo aquellas cosas de la vida que son realmente importantes, te definen como persona, como ser humano y como alma que pertenece a este mundo que creamos día a día. Por eso somos aquello a lo que nos entregamos.

No obstante, no debemos equivocarnos, puesto que hay mucho a lo que entregarse, y, por desgracia, no todo es bueno. Si nos fijamos bien en nuestro entorno, veremos a gente que da todo por su gran amor, por su familia, por sus vecinos… pero también por el dinero, por la fama, por la ambición, por el poder…

Por desgracia, en la actualidad hay un exceso de personas que se ha entregado a fines lucrativos, sin importar que no siempre el fin debe justificar los medios, y que en el trayecto, está haciendo daño a una cantidad ingente de personas inocentes.

Sin embargo, todavía quedan personas que dan cuanto tienen por aquello en lo que creen, y creen en la bondad, la solidaridad, la amistad, el amor, la fraternidad, la igualdad… y un sinfín de cualidades que nos definen en el espectro positivo.

“A menudo las personas dicen que aún no se han encontrado a sí mismas. Pero el sí mismo no es algo que uno encuentra, sino algo que uno crea”

-Thomas Szasz-

¿Por qué somos aquello a lo que nos entregamos?

Mujer con un tarro de cristal y mariposas

A continuación, me gustaría poner una serie de ejemplos que en mayor o menor medida, todos podemos haber visto en nuestro entorno, y que creo reflejarán bien por qué pienso que los humanos somos aquello a lo que nos entregamos.

Si te entregas al dinero

Tal vez lo hayas visto en tu entorno más inmediato, entre tus amigos y familiares, o quizás en los medios. Alrededor nuestro hay un buen número de personas totalmente entregadas al dinero. Su única obsesión en la vida es amasar fortuna pasando por encima de quien haga falta para tener cada día más y más.

Este tipo de persona es perfectamente evitable, pues su ambición es siempre palpable y no se detendrá ante nada ni nadie con tal de lograr sus objetivos, que más que una meta parece una obsesión total.

Si te entregas al amor

Sin embargo, hay otros seres a nuestro alrededor que han decidido entregarse al amor. Dan todo por las personas que quieren, y esto les define como gente con alma libre, bondadosas, siempre solidarios y con poco que esconder.

No es fácil encontrar a una persona que se ha entregado al amor, pues no van dando muestras de ello a diestro y siniestro. Son humildes, silenciosos y precavidos. Prefieren no dar que hablar y se dedican a lo suyo.

Si te entregas al poder

También podemos encontrar en nuestro mundo seres totalmente entregados al poder. Su única y máxima ambición en la vida es ser cada día más importantes y tener la potestad para manejar los destinos de sus iguales.

Estas personas son fácilmente identificables, pues suelen ser gente insegura de sí misma que necesita reafirmarse a través del control. Piensas que todo en su entorno es traicionero, están desilusionadas y creen que todo se caerá si no están al mando.

Si te entregas a la bondad

Por contra, también hay personas bondadosas que han decidido entregar su vida a los demás. Sin mirar quién o qué eres, ellos te darán cuanto necesitas sin pedir nada a cambio, pues es su forma de vida y sólo se sienten felices entregando una pequeña parte de su ser a otros que no encuentran su rumbo.

Mujer cuidando una flor

Estas personas tampoco suelen llamar la atención en exceso, sin embargo, están a nuestro alrededor, ofreciendo siempre un pedacito de su ser con tal de lograr que los demás sean un poco más felices.

“No existe mayor satisfacción que mirar hacia atrás y darse cuenta de que uno ha crecido en autocontrol, criterio, generosidad y acciones desinteresadas”

-Ella Wheeler Wilcox-

Todo el mundo se entrega a algo

Antes o después, todos encontramos nuestro camino en la vida, y decidimos a qué entregarnos. Ya sean los bienes físicos, los que generan una ambición desmedida, las personas, la mentira, el amor, o un largo etcétera. Simplemente son senderos que elegimos según avanzamos, crecemos y nos formamos.

Sea como fuere, recuerda que somos aquello a lo que nos entregamos, por lo que te pido que elijas con paciencia, sabiduría y formación, porque de tu selección, no solo dependes tú, sino todos cuantos estamos en este proyecto común que llamamos vida.