Los acumuladores compulsivos - La Mente es Maravillosa

Los acumuladores compulsivos

Edith Sánchez 19 noviembre, 2015 en Psicología 2012 compartidos

Guardan hasta el empaque del bombón que les regalaron cuando tenían cuatro años. Pero además, ropa vieja y raída que jamás se ponen, los folletos que les entregan en la calle, floreros rotos y discos de vinilo que no tienen en dónde escuchar. Pareciera que la consigna del acumulador compulsivo fuera la de rodearse de objetos inútiles. Por eso no desarrollan un criterio para decidir qué guardar y qué botar.

El asunto sería solamente anecdótico si no fuera porque ese ejercicio incesante de guardarlo todo puede llevar a problemas serios de salud y convivencia. Es además, un claro síntoma de que algo no anda bien con una persona.

La cifra de acumuladores compulsivos en el mundo no es nada despreciable. Se estima que al menos un 4% de la población presenta síntomas de este desorden, lo que equivale a más o menos unos 300 millones de personas en el mundo. ¿Por qué algunas personas atiborran su entorno de objetos insignificantes, al punto en que empobrecen su calidad de vida y ponen en riesgo su salud?

El origen de los acumuladores compulsivos

mujer cabeza mariposa

En realidad no hay un acuerdo total frente a los factores que desencadenan la acumulación compulsiva. En lo que sí hay consenso es en el hecho de que se trata de un síntoma que merece atención y, eventualmente, un largo proceso de psicoterapia.

Para Freud, la acumulación excesiva corresponde a la manifestación de un “carácter anal retentivo”. Este tipo de carácter se estructura en los primeros años de vida, en la fase de control de esfínteres.

El niño establece un cierto control sobre sus padres, a partir de la forma como maneja la visita al baño. En su mente infantil, las heces son un regalo que da o retiene, de acuerdo al tipo de vínculo que haya establecido con sus progenitores.

El retener es un rasgo que puede quedar fijado a la personalidad en esta etapa. De una u otra manera, expresa un impulso agresivo contra sus padres, que queda reprimido pero luego se manifiesta a través de la acumulación, o de la avaricia.

Otros enfoques indican que la acumulación compulsiva es un comportamiento defensivo, frente a amenazas imaginarias. El acumulador parte de la idea de que no debe tirar un objeto porque más adelante podría hacerle falta.

Nadie entiende cómo es que un pedazo de papel roto y sin importancia pueda llegar a hacerle falta a alguien, pero el acumulador piensa que “nunca se sabe”. En realidad, está disfrazando un fuerte sentimiento de inseguridad frente a los cambios.

También se da el caso de quien acumula en respuesta a un trauma. Quizás pasó por una situación en la que quedó completamente desposeído y permite que se enquiste el miedo a volver a pasar por lo mismo.

Así mismo, hay quien guarda recuerdos como una especie de evidencia. Esto obedece a que cargan con una culpa inconsciente y quieren dar testimonio a su favor. En este caso, la acumulación opera como una necesidad inconsciente de esgrimir pruebas.

Características de los acumuladores compulsivos

animales

El acumulador compulsivo muchas veces también es un comprador compulsivo. No puede ver nada en oferta porque inmediatamente siente que tiene que adquirirlo, simplemente porque está más barato. No importa si es algo que necesita o no.

Es frecuente que también sean personas solitarias. En parte, su obsesión por acumular también se debe a una cierta fantasía de sustituir la compañía por los objetos.

Las personas que tienen dificultades para deshacerse de los objetos que no necesitan experimentan ese despojo como una auténtica pérdida. Llegan a sufrir un verdadero duelo si tienen que separarse de las cosas que conforman su mundo.

El drama de la acumulación compulsiva

La situación puede llegar a niveles graves, como en el conocido caso de los hermanos Collyer. Ocurrió en Estados Unidos, en 1947. Los vecinos alertaron a la policía porque hacía mucho tiempo que no los veían salir de su casa, ni dar la menor señal de vida. Las autoridades no pudieron entrar a su casa, ni por la puerta, ni por las ventanas, debido a la enorme cantidad de objetos que impedían el acceso.

Al final, solo pudieron abrir una entrada por la terraza. Eran tantos los objetos que había por todas partes, que tardaron 6 horas en encontrar el primer cadáver. El segundo, solo fue hallado hasta 18 días después, a pesar de que estaba a pocos metros del primero.

Uno de los hermanos había muerto por el derrumbe de miles de libros y periódicos que cayeron sobre él. El otro hermano, que era ciego y paralítico, murió luego de hambre y de sed, pues jamás pudo abrirse paso para ir a buscar agua o comida.

pájaros acumuladores

En casos menos graves, la acumulación compulsiva lleva a un desorden monumental en la casa o la oficina. A veces esto facilita la aparición de plagas, debido a que no se puede hacer una higiene correcta.

No hay un método específico para tratar el caso de los acumuladores compulsivos, pero sí es claro que se trata de personas que necesitan ayuda profesional para dilucidar qué hay detrás de ese afán por no separarse de lo caduco.

Imágenes cortesía de Jennybird Alcantara, Shiori Matsumoto

Edith Sánchez

Escritora y periodista colombiana. Ganadora de varios premios de crónica y de gestión cultural. Algunas de sus publicaciones son "Inventario de asombros", "Humor Cautivo" y "Un duro, aproximaciones a la vida".

Ver perfil »
Te puede gustar