En el amor, la distancia es tan relativa como el tiempo - La Mente es Maravillosa

En el amor, la distancia es tan relativa como el tiempo

Cristina Medina Gomez 17 noviembre, 2015 en Emociones 5102 compartidos

No hay distancia que no pueda salvarse si seguimos creyendo que la tierra tiene el tamaño de nuestras manos cada vez que nos las miremos y nos sintamos cerca. Ojalá que entender lo que significa distancia entre tú y yo sea solo continuar mirándonoslas.

No hay distancia que no pueda maquillarse, siempre y cuando no reduzcamos la palabra amor a cuatro letras, recuérdalo, amor. Recuerda también que es verdad que el concepto tiempo me queda grande si intento mirar mi presente y veo un pasado que pide futuro, pero soy capaz de manipularlo para pararlo en una caricia y volver a ella cuando te necesite.

Tú eres la medida de mi tiempo

Nuestro tiempo siempre será tan relativo como nuestra distancia: ambas cosas las miden las ganas de volverse a ver y tú eres la medida de mi tiempo. Decía el gran Mario Benedetti que sobraban cinco minutos para soñar toda una vida y no se equivocaba: el tiempo y los kilómetros que nos separan pueden reducirse si lo deseamos con todas nuestras fuerzas.

Con respecto a este tema, una amiga hace unos meses me dijo algo que no he entendido hasta ahora y quizá pueda servirte. Me comentaba que la melancolía hacia algo que echamos de menos puede ser preciosa, pero que sentir lo que queremos vivir es la meta de cualquier aspirante a la vida.

Globos de corazones

Me decía también que no tuviera miedo a lo que pudiera pasar porque el amor lo puede casi todo y que si lo hacía acabaría añorando el pasado. Lo que de verdad quería hacerme ver estaba entre líneas: que tenía que saborear lo que tenía conmigo, aunque estuviera muy lejos de mí, porque el presente es el único tiempo que podemos manipular.

“Me da pena mirar estas cosas, querer estas cosas, guardar estas cosas.
Me da pena soñarme volviendo a buscarlas, volviendo a buscarme,
aprendiendo en mí mismo que un sueño no puede volver otra vez a soñarse.”

-‘De Alegría’, José Hierro-

No habrá distancia mientras tú me sigas mirando

Ahora que he entendido las palabras de mi amiga manipulo mi presente y disfruto de lo que tengo. Trato de mantener día a día las relaciones que tengo a distancia, porque aunque cueste mucho más trabajo merece absolutamente la pena. Solo así entiendo, ahora, que la distancia es aquello que Cortázar quería explicarnos con lo de solo nosotros sabemos estar distantemente juntos.

“Beso
uno a uno
todos los segundos que te quedas en mi cama
para tener al reloj de nuestra parte;
hacemos de las despedidas
media vuelta al mundo
para que aunque tardemos
queramos volver.”

-Elvira Sastre-

No hay distancia cuando dos cuerpos se quieren seguir mirando, cuando sin verte te siento aquí conmigo; cuando una sonrisa de la última vez que te vi me sirve para aferrarme al recuerdo, pero solo hasta la próxima.

No hay distancia cuando cada vez que siento frío pienso en tu abrazo y tengo la certeza de que me lo das sin hacerlo. La distancia es mínima cuando se cree poder vencerla.

Pareja abrazada en la cama

Cuando el amor supera ciudades, charcos, aeropuertos

Es cierto que los kilómetros pueden condicionar y perjudicar muchas relaciones y que nada es tan fácil como parece. Cuesta mucho trabajo estar lejos y sentir que quieres estar cerca, pero recuerda que el problema llega cuando ocurre lo contrario: cuando se está cerca y se siente que estás lejos. Superar la distancia significa afianzarse, reforzarse, hacernos más fuertes juntos.

La confianza, la sinceridad y la comunicación son claves para mantener una relación en la lejanía. En otras palabras, la voluntad no siempre es suficiente, pero sí es indispensable: hacen falta muchas dosis de esfuerzo, un gran frasco de ganas y, sobre todo, sentimiento para que la distancia no sea la excusa de una relación que se ha quedado por el camino.

Cristina Medina Gomez

Teóricamente filóloga y esencialmente humana, por lo que siempre busco encontrar en las palabras la manera de conocerme y, por qué no, de conocernos: a veces escribir no es brindar belleza, es hallar moldes emocionales que nos unan a los demás.

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