Annie Hall, neurosis y comedia

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 19 octubre, 2018
Leah Padalino · 28 octubre, 2018
¿Qué es la risa? ¿Cómo se produce lo cómico? Y, sobre todo, ¿qué es la felicidad y cómo alcanzarla? Annie Hall es una comedia de personajes cuyo ingenio narrativo y cinematográfico la convierten en una de las mejores comedias de la historia del cine. Risa y psicología van de la mano en esta cinta de Woody Allen.

Corría el año 1977 cuando se estrenó Annie Hall. Corrían aquellos años en los que vivíamos sin tecnologías y que hoy observamos desde la lejanía. Pese al paso del tiempo, parece que el clásico de Woody Allen no envejece, se amolda perfectamente a nuestra era y todavía hoy sonreímos al presenciar sus ingeniosos diálogos y monólogos.

Y es que Annie Hall apela directamente al espectador. Allen irrumpe en nuestras vidas mirando a la cámara, nos hace partícipes; juega con nosotros presentándonos digresiones, idas y vueltas en el tiempo, subtítulos para expresar los pensamientos de los personajes… y hasta incluye un fragmento animado parodiando Blancanieves y los siete enanitos.

Además de ser una delicia cinematográfica, con una estética realmente interesante e innovadora, Annie Hall le aporta a la comedia un componente psicológico muy realista que dibuja muy bien los problemas del hombre contemporáneo. Los miedos y la neurosis de una época que, aunque ha cambiado bastante, siguen presentes en nuestros días.

Galardonada con varios premios Óscar, reconocida como uno de los mejores guiones de la historia del cine y como la mejor comedia romántica, Annie Hall es imprescindible; es “la comedia romántica”, es la vida contemporánea. Totalmente ingeniosa, espontánea y reflexiva supone todo un deleite para nuestros sentidos, pero también es susceptible de ser analizada y estudiada desde áreas como la filosofía o la psicología.

¿Quién es Annie Hall?

Quizás, antes de preguntarnos quién es, deberíamos preguntarnos cómo surgió. Al principio, la historia de amor entre Alvy Singer y Annie Hall formaba parte de otro guion, posteriormente, fue evolucionando hacia una película que se llamaría Anhedonia. La anhedonia no es otra cosa que la incapacidad para sentir placer, dando lugar a una sensación de insatisfacción permanente. Y es, precisamente, anhedonia lo que vemos en el personaje de Alvy Singer.

Esta idea original parecía no tener demasiada coherencia, y era más similar a un monólogo interno del propio Allen que a la comedia que hoy conocemos. Posteriormente, tomó forma y el resultado es excepcional. Annie Hall es una comedia de personajes, es una comedia que mira a la realidad y normaliza las visitas al psicólogo.

“La vida está llena de soledad, miseria, sufrimiento, tristeza y, sin embargo, se acaba demasiado deprisa”.

-Annie Hall-

Y, ahora sí, ¿quién es Annie Hall? Pues Annie Hall no es otra que la propia Diane Keaton. Y es que Allen no imaginó personajes ficticios ni tampoco buscó muy lejos a la hora de dibujar a sus singulares protagonistas, sino que se inspiró en él mismo y en la que fue su pareja, Diane Keaton.

El apellido de nacimiento de Keaton era Hall y, en su entorno familiar, es conocida como Annie. Más allá del nombre, vemos otras similitudes entre personaje e intérprete, ambas trabajaron como cantantes en nightclubs y se ha tratado de ver la cinta como un reflejo de la relación sentimental que mantuvieron Allen y Keaton y su posterior ruptura que, a su vez, nos invita a reflexionar sobre las relaciones contemporáneas.

Annie Hall no solo creó tendencia en el ámbito cinematográfico, sino también en el mundo de la moda. Keaton acostumbraba a usar indumentaria masculina, ropas anchas, chalecos, corbatas, etc. Algo que contrastaba con el vestuario típico de las mujeres en el mundo del cine. Esta vestimenta creó tendencia, rompió moldes, estableció un nuevo hito en la moda y dotó al personaje de una gran personalidad. ¿El resultado? Una comedia con identidad y nombre propio.

Pareja abrazada

Psicología y risa

¿Pueden psicología y risa ir de la mano? Se ha hablado mucho de la risa a lo largo de la historia, aunque lo cierto es que, en un principio, solía asociarse lo cómico a lo bajo, mientras lo serio sería lo relativo a la cultura elevada.

Ya en la Antigüedad, vemos que la risa ha sido tratada por diversos autores como Demócrito, Aristófanes o Hipócrates. Autores como Cicerón o Quintiliano se ocupan de la retórica de la risa, existen manuales de retórica en los que se habla sobre chistes o género de la risa que se utilizan para mantener la atención del público.

La risa era provocada por la torpeza, por lo “bajo”, por ello, no es de extrañar que aparezca asociada con frecuencia a la figura del tonto o la del loco. Al principio, no había mucha distinción entre ambos, la distinción llegará, especialmente, con Cervantes y El Quijote, obra en la que aparecen las dos figuras bien diferenciadas: el tonto, Sancho; y el loco, Don Quijote.

Hombre aburrido esperando en una cola

Durante el Humanismo, destaca la figura de Laurent Joubert que, con su Tratado de la risa, acerca esta cuestión a la psicología. A partir de este momento, encontramos a diversos autores que han teorizado sobre la cuestión como: Freud, Bergson o Koestler.

Bergson reunió una serie de artículos en una obra titulada La risa, en ella, llega a la conclusión de que la risa es causada entre el choque entre dos planos. Koestler, por su parte, da un paso más allá y dice que la risa se produce por la “bisociación”, es decir, una doble asociación.

Así, tenemos ciertos estudios que profundizan en la risa desde un punto de vista psicológico. En el caso de Annie Hall, lo que tenemos es una asociación de los problemas psicológicos contemporáneos a lo risible. Se llevan al extremo situaciones cotidianas, se utilizan infinidad de recursos narrativos, se rompe la trama para introducir a personajes conocidos por el público del momento como el filósofo Marshall McLuhan y se produce la anagnórisis con el personaje de Alvy Singer.

Alvy Singer es un cómico que posee infinidad de problemas psicológicos, acude al especialista, cuestiona todo y analiza demasiado. La anagnórisis consiste en dotar a un personaje de elementos que produzcan el reconocimiento, en el caso de Alvy Singer, tenemos la sensación de estar psicoanalizando al propio Allen e, incluso, a nosotros mismos.

Reírnos de nosotros mismos, de nuestras fobias, de los problemas de un mundo en el que no nos falta de nada, pero, aún así, somos totalmente infelices. Allen realiza un ejercicio cinematográfico y humorístico excepcional, regalándonos uno de los mejores guiones de la historia del cine donde psicología y risa se funden.

“Cuando era alumno, me echaron del colegio por copiar en la prueba de Metafísica. Miré en el alma de mi compañero de pupitre”.

-Annie Hall-

Mujer sentada en un sillón con su hijo

¿Qué es la felicidad?

Alvy Singer lleva toda su vida buscando la felicidad, pero nada le devuelve esta sensación. Ni siquiera su amor por Annie Hall, a la que no hará más que buscarle imperfecciones. Alvy Singer es el Pigmalión de su era, que trata de moldear a Annie para que sea la mujer perfecta.

En la contemporaneidad, asociamos felicidad a posesión; ya sea tener una relación de pareja, estatus social o bienes materiales. En Annie Hall, vemos que estas relaciones, a veces, no son tan perfectas, que son irracionales y pueden llevarnos a la locura.

En su incansable lucha por comprender qué es la felicidad y cómo lograrla, Alvy le pregunta a una pareja, en apariencia muy feliz, cuál es la clave de esa felicidad. Esta pareja se compone de dos personas que, efectivamente, son totalmente felices, pero no se cuestionan nada en absoluto, no piensan y son totalmente vacíos y superficiales. Así, Allen nos da una de sus claves para la felicidad: no pensar demasiado y vivir en la ignorancia.

En un mundo tan frenético como el nuestro, no hay lugar para el pensamiento. Alvy representa al urbanita neurótico con una visión totalmente pesimista que parodia nuestra contemporaneidad, a nosotros mismos. Annie Hall nos invita al análisis, pero también a la risa, a tomarnos el mundo de una forma menos seria o, de lo contrario, podríamos ser el próximo Alvy Singer.

“Una relación es como un tiburón; tiene que estar continuamente avanzando o se muere. Y me parece que lo que aquí tenemos es un tiburón muerto”.

-Annie Hall-