Anosognosia: incapacidad de darse cuenta de la incapacidad

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 25 octubre, 2018
Ana Quintana · 17 febrero, 2013
La anosognosia aparece cuando una persona no es consciente de que ha sufrido un daño neurológico y padece algún tipo de déficit. En estos casos el tratamiento pasa siempre por hacerle ver al paciente la realidad de su situación.

La anosognosia es un trastorno común, pero aún así llamativo y no exento de interés. Sucede cuando una persona, tras sufrir un daño cerebral, experimenta algún déficit de gravedad como puede ser por ejemplo una hemiplejia. Ahora bien, el paciente con esta condición niega esa discapacidad y no es consciente de ella.

En 1895, el neuropatólogo Constantin Von Monakov describe el caso de un paciente con ceguera cortical a raíz de una lesión en áreas visuales primarias. Lo que destacó de dicho diagnóstico, fue la falta de conciencia sobre tal déficit. Este es el primer caso descrito de anosognosia, ahí donde el enfermo no ve ni asume la disfunción que se padece.

Más, tarde, y en 1914 Joseph Babinski presenta en la Sociedad de Neurología de París el caso de dos pacientes con hemiplejía izquierda y una ausencia total de conciencia de su defecto motor. A su vez, el célebre neurólogo polaco introdujo otro término: anosodiaforia, haciendo referencia a los casos en los que existe una total indiferencia hacia la enfermedad.

Definición de la anosognosia

El neurólogo George Prigatano, Presidente de la Academia Nacional de Neuropsicología, profundizó en la definición de anosognosia. Así, entre sus estudios y análisis, terminó definiendo las siguientes características:

  • Se trata de un fenómeno clínico por el cual un paciente con una disfunción cerebral no es consciente del deterioro de la función neurológica y/o neuropsicológica, que es evidente para el médico y otros.
  • Esta falta de conciencia no puede ser explicada por un deterioro cognitivo generalizado. Tampoco por un mecanismo de negación propio del paciente. La causalidad de la lesión es indiferente respecto a la posibilidad de mostrar anosognosia durante la evolución del trastorno.

¿Cuál sería el origen?

El doctor Patrik Vuilleumier, del Laboratorio de Neurología de la Universidad de Ginebra, nos explica en un estudio que esta condición psicológica de origen neurológico, es muy compleja. Sin embargo, hay varios puntos en común que podrían explicar el origen de la anosognosia.

  • La primera es que quedan afectadas anatómicamente diversas regiones cerebrales relacionadas con la toma de conciencia, dando lugar a una alteración en la capacidad para reconocer o apreciar la severidad de los déficits.
  • La segunda es que nuestro YO, entendido como la conciencia sobre nosotros mismos, queda relegado y no puede integrar la información referida a la lesión como parte de nosotros; de hecho, es como si no existiese.

Asimismo, cabe señalar que la anosognosia también se relaciona con la esquizofrenia y la demencia.

hombre con anosognosia

Criterios diagnósticos y cormobilidad

A pesar de que no existen criterios específicos para su diagnóstico, el Consorcio de Neuropsicología Clínica (2010) publicó los siguientes criterios, con el fin de ayudar a su identificación y clasificación:

  • Alteración de la conciencia de padecer un déficit, ya sea físico, neurocognitivo y/o psicológico o el padecimiento de una enfermedad.
  • Alteración en forma de negación del déficit, evidenciada en afirmaciones como “no se por qué estoy aquí“, “no se qué es lo que me pasa”, “nunca se me han dado bien estos ejercicios, es normal que no lo haga bien”, “son los demás los que dicen que estoy mal”
  • Evidencia de déficits mediante instrumentos de evaluación.
  • Reconocimiento de la alteración por parte de familiares o conocidos.
  • Influencia negativa sobre las actividades de la vida diaria.
  • La alteración no aparece en el contexto de estados confusionales o estados de alteración de la conciencia.

Esta alteración tiende a cursar de modo comórbido con trastornos de dos tipos:

  • Neurológicos: trastornos neurovasculares, demencia tipo alzheimer, deterioro cognitivo leve, tumores, demencia fronto-temporal, traumatismos craneoencefálicos, ceguera cortical, epilepsia y atrofia cortical posterior.
  • Psiquiátricosesquizofrenia y trastornos de personalidad. Desde un punto de vista sintomático, la anosognosia puede aparecer en casos de heminegligencia, prosopagnosia, amnesia, síndrome de Korsakov, síndrome Anton, hemiplejías , síndrome disejecutivo, apraxia constructiva, afasia de Wernike…

Tratamiento y consecuencias de la anosognosia

Árbol desnudo simbolizando anosgnosia

En la actualidad el tratamiento para la anosognosia sigue siendo muy complejo. Lo prioritario, es tratar aquello que ha provocado la propia condición psicológica, es decir, dar apoyo y rehabilitación para ese daño cerebral o esa enfermedad.

Asimismo, el segundo paso será confrontar a la persona con la realidad de su estado. Es un hecho delicado y no exento de dificultades donde el máximo objetivo, es darle siempre la mejor calidad de vida al paciente.

Asimismo, la anosognosia cursa a menudo con múltiples patologías neurológicas y parece ser que es específica para cada déficit. Dadas las implicaciones prácticas en la vida diaria para las personas que la padecen, es importante llevar a cabo una identificación temprana de esta.

Entre otros síntomas y signos, las personas que la padecen pueden presentar:

  • Dificultades respecto a la adherencia al tratamiento.
  • Mal pronóstico respecto a la evolución y rehabilitación del trastorno.
  • Riesgo a sufrir caídas o lesiones por la falta de conciencia.
  • Alteraciones del estado de ánimo dada la confrontación de información: irritación, enfados, depresión…
  • Falta de seguimiento de tratamientos farmacológicos y médicos.
  • Falta de comprensión social de su estado y de su enfermedad.
  • Escaso apoyo social y comunitario…

Necesitamos por tanto una asistencia multidisciplinar, ahí donde servicios sociales, los profesionales de la salud y la propia familia actúen siempre en conjunto.

Imagen cortesía de Patrick Hoesly

 

  • Babinski, J. (1918). Anosognosie. Rev Neurol (Paris). 31: 365-7.
  • Bisiach E, Vallar G, Perani D, Papagno C, Berti A (1986). Unawareness of disease following lesions of the right hemisphere: anosognosia for hemiplegia and anosognosia for hemianopia. Neuropsychologia. 1986;24(4):471-82.
  • Vuilleumier, P. (2004). Anosognosia: La neurología de las creencias e incertidumbres. Córtex. Masson SpA. https://doi.org/10.1016/S0010-9452(08)70918-3
  • Jehkonen, M., Laihosalo, M., & Kettunen, J. (2006, November). Anosognosia after stroke: Assessment, occurrence, subtypes and impact on functional outcome reviewed. Acta Neurologica Scandinavica. https://doi.org/10.1111/j.1600-0404.2006.00723.x