Anosognosia: incapacidad de darse cuenta de la incapacidad

2 septiembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater
La anosognosia aparece cuando una persona no es consciente de que ha sufrido un daño neurológico y padece algún tipo de déficit. En estos casos el tratamiento pasa siempre por hacerle ver al paciente la realidad de su situación.

La anosognosia es una patología neurológica. Aparece cuando una persona no es capaz de identificar sus propias limitaciones o disfunciones, siendo algo especialmente común en pacientes esquizofrénicos o con diversos trastornos de la personalidad, así como en personas con Alzheimer, tumores cerebrales u otros problemas de origen neurológico.

Fue en 1895 cuando el neuropatólogo Constantin Von Monakov describe el caso de un paciente con ceguera cortical a raíz de una lesión en áreas visuales primarias. Lo que destacó de dicho diagnóstico, fue la falta de conciencia sobre tal déficit. Nada puede ser tan llamativo como una persona ciega que no es capaz de admitir su propia deficiencia.

Más, tarde, y en 1914, Joseph Babinski presenta en la Sociedad de Neurología de París el caso de dos pacientes con hemipleja izquierda y una ausencia total de conciencia de su defecto motor. A su vez, el célebre neurólogo polaco introdujo otro término: anosodiaforia, haciendo referencia a los casos en los que existe una total indiferencia hacia la enfermedad.

Según nos revelan los datos clínicos y estadísticos, 1 de cada 3 personas con Alzheimer padecen anosognosia

Cerebro iluminado

Definición de la anosognosia

El neurólogo George Prigatano, Presidente de la Academia Nacional de Neuropsicología, profundizó en la definición de anosognosia. Así, entre sus estudios y análisis, terminó definiendo las siguientes características:

  • Se trata de un fenómeno clínico por el cual un paciente con una disfunción cerebral no es consciente del deterioro de la función neurológica y/o neuropsicológica, que es evidente para el médico y otros.
  • Esta falta de conciencia no puede ser explicada por un deterioro cognitivo generalizado. Tampoco por un mecanismo de negación propio del paciente. La causalidad de la lesión es indiferente respecto a la posibilidad de mostrar anosognosia durante la evolución del trastorno.

Tipos de anosognosia

La pérdida de la capacidad para percibir las consecuencias asociadas a esa disfunción cerebral (ya sea a causa de una lesión o una enfermedad neurodegenerativa) se traduce en diferentes déficits que pueden abarcar las siguientes áreas:

  • Déficits en la percepción de las limitaciones físicas.
  • Los déficits en la percepción de las limitaciones cognitivas.
  • Déficits en la percepción de las limitaciones conductales.

¿Cuál sería el origen?

El doctor Patrik Vuilleumier, del Laboratorio de Neurología de la Universidad de Ginebra, nos explica en un estudio que esta condición psicológica de origen neurológico, es muy compleja. Sin embargo, hay varios puntos en común que podrían explicar el origen de la anosognosia.

  • La primera es que quedan afectadas anatómicamente diversas regiones cerebrales relacionadas con la toma de conciencia, dando lugar a una alteración en la capacidad para reconocer o apreciar la severidad de los déficits.
  • La segunda es que nuestro YO, entendido como la conciencia sobre nosotros mismos, queda relegado y no puede integrar la información referida a la lesión como parte de nosotros; de hecho, es como si no existiese.

Asimismo, cabe señalar que la anosognosia también se relaciona con la esquizofrenia y la demencia.

Anciano afectado por la anosognosia

Criterios diagnósticos y cormobilidad

A pesar de que no existen criterios específicos para su diagnóstico, el Consorcio de Neuropsicología Clínica (2010) publicó los siguientes criterios, con el fin de ayudar a su identificación y clasificación:

  • Alteración de la conciencia de padecer un déficit, ya sea físico, neurocognitivo y/o psicológico o el padecimiento de una enfermedad.
  • Alteración en forma de negación del déficit, evidenciada en afirmaciones como «no se por qué estoy aquí«, «no se qué es lo que me pasa», «nunca se me han dado bien estos ejercicios, es normal que no lo haga bien», «son los demás los que dicen que estoy mal»
  • Evidencia de déficits mediante instrumentos de evaluación.
  • Reconocimiento de la alteración por parte de familiares o conocidos.
  • Influencia negativa sobre las actividades de la vida diaria.
  • La alteración no aparece en el contexto de estados confusionales o estados de alteración de la conciencia.

Esta alteración tiende a cursar de modo comórbido con trastornos de dos tipos:

  • Neurológicos: trastornos neurovasculares, demencia tipo alzheimer, deterioro cognitivo leve, tumores, demencia fronto-temporal, traumatismos craneoencefálicos, ceguera cortical, epilepsia y atrofia cortical posterior.
  • Psiquiátricosesquizofrenia y trastornos de personalidad. Desde un punto de vista sintomático, la anosognosia puede aparecer en casos de heminegligencia, prosopagnosia, amnesia, síndrome de Korsakov, síndrome Anton, hemiplejías , síndrome disejecutivo, apraxia constructiva, afasia de Wernike…

Tratamiento y consecuencias de la anosognosia

Árboles en forma de cabeza

En la actualidad el tratamiento para la anosognosia sigue siendo muy complejo. Lo prioritario, es tratar aquello que ha provocado la propia condición psicológica, es decir, dar apoyo y rehabilitación para ese daño cerebral o esa enfermedad.

Asimismo, el segundo paso será confrontar a la persona con la realidad de su estado. Es un hecho delicado y no exento de dificultades donde el máximo objetivo, es darle siempre la mejor calidad de vida al paciente. No obstante, y puesto que esto no siempre es posible (pensemos que esta patología es común en personas con Alzheimer) lo más importante es apoyar al entorno familiar y ofrecerle recursos para ese día a día a menudo tan complicado.

Asimismo, la anosognosia cursa a menudo con múltiples patologías neurológicas y parece ser que es específica para cada déficit. Dadas las implicaciones prácticas en la vida diaria para las personas que la padecen, es importante llevar a cabo una identificación temprana de esta.

Entre otros síntomas y signos, las personas que la padecen pueden presentar:

  • Dificultades respecto a la adherencia al tratamiento.
  • Mal pronóstico respecto a la evolución y rehabilitación del trastorno.
  • Riesgo a sufrir caídas o lesiones por la falta de conciencia.
  • Alteraciones del estado de ánimo dada la confrontación de información: irritación, enfados, depresión…
  • Falta de seguimiento de tratamientos farmacológicos y médicos.
  • Falta de comprensión social de su estado y de su enfermedad.
  • Escaso apoyo social y comunitario…

Necesitamos por tanto una asistencia multidisciplinar, ahí donde servicios sociales, los profesionales de la salud y la propia familia actúen siempre en conjunto.

Imagen cortesía de Patrick Hoesly

 

  • Babinski, J. (1918). Anosognosie. Rev Neurol (Paris). 31: 365-7.
  • Bisiach E, Vallar G, Perani D, Papagno C, Berti A (1986). Unawareness of disease following lesions of the right hemisphere: anosognosia for hemiplegia and anosognosia for hemianopia. Neuropsychologia. 1986;24(4):471-82.
  • Vuilleumier, P. (2004). Anosognosia: La neurología de las creencias e incertidumbres. Córtex. Masson SpA. https://doi.org/10.1016/S0010-9452(08)70918-3
  • Jehkonen, M., Laihosalo, M., & Kettunen, J. (2006, November). Anosognosia after stroke: Assessment, occurrence, subtypes and impact on functional outcome reviewed. Acta Neurologica Scandinavica. https://doi.org/10.1111/j.1600-0404.2006.00723.x