Ansiedad infantil: síntomas y tratamiento

Alejandro Rodríguez · 29 julio, 2018

La ansiedad infantil es un problema cada vez más común. Los estímulos a los que están expuestos los más pequeños son muchos y a menudo poco controlados por los adultos. Por otro lado, la exigencia para muchos de ellos es grande, reduciéndose y mucho el tiempo que tienen para jugar de manera libre a cambio de encadenar horas y hora de clases particulares.

Por otro lado, pensemos que la forma en la que se manifiesta la ansiedad infantil es diferente a la forma que se manifiesta en adultos; de ahí la necesidad de estudiarla de manera separada. Solo así seremos capaces de identificarla correctamente. Además, al hacerlo de esta manera, podremos encontrar las formas más efectivas de intervenir.

Así, en este artículo vamos a estudiar tanto los síntomas como los tratamientos más comunes para la ansiedad infantil. Pero primero, es necesario que veamos brevemente qué es exactamente la ansiedad.

¿Qué es la ansiedad?

Según la Asociación Americana de Psicología (APA), la ansiedad es una respuesta de estrés extremo del organismo. Esta sensación viene provocada por un estímulo percibido como amenazante. En función del problema concreto de ansiedad, el desencadenante puede ser tanto externo como interno.

Por otro lado, destacar que la ansiedad puede manifestarse de muchas formas distintas. Así, por lo general se suele hablar de distintos trastornos psicológicos relacionados con este problema. En el caso de los niños, los que se presentan son similares a los de los adultos; lo que no quita para que puedan aparecer algunas diferencias significativas.

Niño con ansiedad

Síntomas de ansiedad infantil

Como en el caso de las personas de mayor edad, los niños pueden manifestar problemas de ansiedad de diferentes formas. A continuación veremos algunas de las manifestaciones más comunes de un trastorno de ansiedad en la infancia.

1- Mutismo selectivo

El mutismo selectivo se caracteriza por la falta de habla en situaciones en las que se esperaría que el niño hablara. Esta falta de habla, además, interfiere con la vida diaria del menor; por ejemplo, dificultando sus relaciones en clase o hacer amigos con facilidad.

El mutismo selectivo aparece en casos en los que el niño no tiene un problema físico del habla. Por el contrario, el silencio no deja de ser una manera que utiliza para protegerse, aunque por otro lado no deja de producirle malestar emocional. Este trastorno puede ser diagnosticado incluso a los cinco años, pero normalmente aparece más tarde.

2- Ansiedad por separación

La mayoría de niños se sienten mal cuando tienen que separarse de sus padres. Esto puede ocurrir cuando los adultos tienen que ausentarse por un tiempo prolongado, o cuando los pequeños tienen que ir por primera vez a la guardería. Sin embargo, en el caso de la ansiedad por separación los síntomas suelen ser mucho más graves.

Cuando se produce la verdadera ansiedad por separación, el niño lo pasa realmente mal cuando está separado de la persona ausente. Este malestar puede ocurrir al ir al colegio, de viaje o de excursión, pero también puede aparecer cuando los adultos deben ausentarse incluso un tiempo corto de casa.

El problema es que esta ansiedad atenta directamente contra el malestar emocional del niño. Por lo tanto, es necesario buscar ayuda profesional en caso de sospechar la existencia de un cuadro como el que describimos.

3- Fobia social

El último de los trastornos de ansiedad infantil más comunes es la fobia social. Este se produce cuando el niño es incapaz de relacionarse con otros, aunque le gustaría, debido a una extrema timidez. Además, normalmente evitará realizar determinadas acciones para no exponerse a las críticas de los demás.

De nuevo, este tipo de ansiedad infantil obstaculizará el desarrollo del niño. Por eso, a continuación veremos cuáles son las intervenciones que se plantean con más frecuencia.

Niño triste mirando por la ventana

Tratamiento de la ansiedad infantil

1- Cambio de creencias

Enfoques, como la terapia cognitivo-conductual, consideran que la ansiedad aparece y se mantiene por una serie de creencias irracionales. Aunque en el caso de los niños son menos evidentes, los pensamientos suelen considerarse también la causa del malestar psicológico.

Por eso, la mayoría de los intentos de curar la ansiedad infantil pasan por cambiar las creencias erróneas. Así, el principal trabajo del psicólogo es detectar los pensamientos limitantes y sustituirlos por otros que ayuden al pequeño.

2- Exposición

Sin embargo, ayudarles a pensar mejor no es lo único que podemos hacer por los niños con un trastorno de ansiedad. Además de esto, es necesario ayudar al pequeño a enfrentarse poco a poco a aquello que genera su miedo. Solo de esta manera, podrá normalizarlo y acabar superando sus temores.

Por supuesto, este proceso puede ser bastante complejo. Sin embargo, las principales técnicas para tratar la ansiedad son estas dos. Los psicólogos infantiles están especializados en aplicar la terapia en niños, de tal manera que la sintomatología asiógena, especialmente el malestar, termine desapareciendo con la intervención.