Apostar por la intuición

Sofia Alcausa Hidalgo · 23 febrero, 2015

La intuición es un concepto complicado de explicar pero fácil de entender con solo nombrarlo. ¿Cuántas veces hemos resuelto un problema basándonos en nuestra intuición?

Todos sabemos que es la intuición. Si hacemos un ejercicio de reflexión, descubriremos como la intuición nos ha ayudado en un gran número de ocasiones, sobre todo cuando no teníamos demasiada información, sobre algún tema de nuestra vida al que teníamos que darle respuestas.

Y es que si lo pensamos bien, tampoco nos ha ido tan mal con la intuición. Miles de preguntas que se nos van planteando en la vida como la elección de la pareja, si podemos confiar o no en cierta persona que acabamos de conocer, si debemos elegir este u otro trabajo, hemos resuelto con la intuición de manera acertada.

Pues bien, ese buen concepto que la mayoría de nosotros tiene sobre la intuición, nos lo reafirma ahora un importante neurocientífico alemán, Gerd Gigerenzer. Si no fuera gracias a nuestra intuición, a nuestro cerebro inconsciente, pensaríamos todo tanto que terminaríamos por no hacer nada, afirma.

Gerd Gigerebzer es psicólogo, actualmente tiene 67 años. Además de dirigir el Instituto Max Planck de Desarrollo Humano en Berlín, es experto en el estudio de la toma de decisiones y ha publicado libros, algunos de gran divulgación entre los que destacan “Gut feelings” traducido al español como “Decisiones instintivas”, el libro ya se encuentra en nada menos que 17 idiomas más.

Para Gigerenzer la intuición parte de la evolución, como casi todo en la vida. Nuestro cerebro ha ido aprendiendo unas reglas generales a lo largo de miles de años, a las que acudimos cuando necesitamos respuestas. Curioso, ¿verdad? Es lo que se llama “regla general” o “heurístico”.

Lo que hace un heurístico es ignorar información para tomar una decisión más rápida. Y es que para Gerd Gigerenzer, la intuición nos lleva a tomar decisiones más rápida y acertadamente en la mayoría de los casos, que si racionalizamos demasiado.

Como prueba de ello, el neurocientífico nos cuenta una divertida anécdota, relacionada con el hecho de la elección de pareja.

Si cuando conocemos a alguien empezaramos a imaginar el posible futuro que nos espera con ella, finalmente puede que no lo hicieramos; de hecho, afirma Gigerenzer que solo conoce a una persona que si racionalizó al máximo su elección de pareja “Solamente he encontrado a uno que lo hizó así, y era economista. Ahora está divorciado”

En el programa de televisión de Redes, presentado por Eduardo Punset, Gerd Gigerenzer en la entrevista que se le hizo, contó:

Sí. Hay muchos ejemplos que lo corroboran, pero permíteme que cite uno muy sencillo: imagina que estás en el concurso ¿Quién quiere ser millonario? y llega la pregunta del millón de euros, que es la siguiente: ¿qué ciudad tiene más habitantes, Detroit o Milwaukee? ¿Qué
crees? El tiempo corre… pues le hicimos esta pregunta a los estadounidenses, y hubo división de opiniones: el 60 % se inclinó por Detroit (que es la respuesta correcta),pero el resto optó por Milwaukee. Luego hicimos esta misma prueba con alemanes, que sabían poquito sobre Detroit, y la mayoría ni siquiera había oído hablar de Milwaukee. ¿Qué crees que pasó? ¿Qué proporción de alemanes crees que acertó la respuesta? Lo sorprendente es que prácticamente todos. Muchos más: el 90%

“En el mar, como en el amor, suele ser mejor seguir una corazonada que obedecer a una biblioteca” (John R. Hale)