Aprender a vivir en nuestro cuerpo

Beatriz Caballero · 5 febrero, 2018

El 80% de las fibras del nervio vago que conectan el cerebro con muchos órganos internos son aferentes. Es decir, estas fibras discurren desde el cuerpo externo hasta el cerebro. Lo que significa que podemos educar y controlar directamente nuestro sistema de activación a través de la respiración y el movimiento.

Desde tiempos inmemorables, esta forma de educar el cuerpo es un principio fundamental en China e India. El estudio de la medicina oriental y alternativa descubrió nuevas formas de mejorar nuestro estado de una manera más natural, aún sospechosas para la cultura general.

Trabajar nuestro cuerpo para encontrarnos a nosotros mismos

Todos sabemos respirar, pero ponerle calma a nuestra respiración es un activo fundamental para la recuperación de la salud mental de muchas personas. Cuando respiramos lento y profundo de manera consciente, enseñamos al cuerpo a frenar el SNP (sistema nervioso parasimpático).

Mujer respirando

Por ejemplo, al trabajar sobre los efectos del trauma y del abandono, la regulación emocional marca una gran diferencia en los resultados. Un aspecto de dicha regulación es el control respiratorio. Cuanto mas centrados permanecemos en nuestra respiración, mas beneficioso será.

Así, es importante prestar atención al principio y final de la respiración, y esperar un momento antes de la siguiente inspiración. Si conseguimos notar como el aire sale y entra por nuestro cuerpo, será fácil adquirir consciencia de lo importante que resulta este “acto vital y natural”.

Armonizar cuerpo y mente a través del yoga

El yoga se refiere a una disciplina tradicional originada en la India, que significa “unión del bienestar físico y mental”.  La palabra se asocia con prácticas de meditación en el hinduismo, el budismo y el jainismo. A través del trabajo corporal, una clase de yoga puede ayudarnos a conectar con la parte más profundas y olvidadas de nuestro yo. El yoga es mucho más que un simple ejercicio o técnica de relajación y estos son los principales beneficios que puede ofrecer:

  • Desarrollo de la conciencia. Ayudar a tomar conciencia de nuestros potenciales y recursos naturales, así como también de nuestras resistencias y miedos.
  • Paz interior. Favorece el llevar una vida con serenidad y confianza.
  • Potencia la capacidad de estar presentes en la propia vida. Alivia el dolor, reduce el estrés, mejora la respiración…
  • Mejora las condiciones de salud. Existe una larga lista con todos los beneficios que le Yoga puede tener sobre nuestra salud. Por ejemplo, el acondicionamiento cardiovascular, control del peso, mejora de la respiración, aumento de la flexibilidad…

Una investigación llevada a cabo por los Institutos Nacionales de Salud demostraron que diez semanas de práctica de Yoga reducían los síntomas del TEPT (Trastorno de Estrés post-Traumático). Especialmente mejoraron aquellos pacientes que no habían respondido bien a otro tipo de intervenciones.

“Cuando escuchamos nuestro propio cuerpo con respeto y sensibilidad, cuando observamos nuestra mente con objetividad, y cuando aprendemos a vivir desde nuestra realidad interior, es cuando se obtienen los principales objetivos y beneficios del yoga”.

Mujer practicando una nueva postura de yoga con su cuerpo

Movimientos que mejoran nuestra salud

Algunas culturas de Japón y Corea se centran en aumentar la consciencia sobre el movimiento y el presente en el que este se produce; capacidades que, por ejemplo, las personas que arrastran un trauma suelen tener alteradas. Las artes marciales, el aikido, el judo, el taekwondo, el jujitsu, la capoeira de Brasil… Todas estas técnicas tienen cosas en común, como el movimiento físico, la respiración y la meditación.

El yoga, el taichi, el gigong en China o los sonidos rítmicos de los tambores en África también se apoyan en la idea de que la recuperación se encuentra en el autoconocimiento o conciencia de uno mismo. Jon Kabat-Zinn es uno de los pioneros en las intervenciones que buscan beneficiarse de los canales de comunicación que existen entre el cuerpo y la mente. Así, en 1979, creó un programa de reducción del estrés basado en el incremento de la consciencia.

“Una forma de considerar este proceso de transformación es pensar en la concienciación como una lente, que recoge las energías diseminadas y reactivas de nuestra mente, y las centra en una fuente de energía coherente para la vida, resolver los problemas y sanarnos”.

-Jon Kabat-Zinn-

Prestar atención a nuestras sensaciones corporales facilita que aprendamos a reconocer los altibajos de nuestras emociones, y por tanto, a tener más control sobre ellas. Practicar la concienciación calma el sistema nervioso simpático y reduce las probabilidades de responder luchando o huyendo. En este sentido, la conciencia corporal nos permite liberar sensaciones o impulsos que se bloquearon en su momento con el objetivo de primar otros que eran más importantes para nuestra supervivencia.

Mujer haciendo meditación en el campo

Nuestro mundo sensorial nace antes que nosotros

No podemos recuperarnos por completo sin sentirnos seguros en nuestra piel. Cuando se libera tensión física, también pueden liberarse sentimientos. El movimiento ayuda a que la respiración sea más profunda y se liberen tensiones. Los relatos recogidos en estudios con niños maltratados, soldados con TEPT, víctimas de incesto, refugiados… dan testimonio a cómo las terapias expresivas pueden resultar efectivas.

A modo de reflexión y cierre, pensemos que el apoyo a la investigación de nuevos protocolos de intervención solo se consigue para aquello que ya esta probado. Recordemos que pasaron casi cuatro décadas desde el descubrimiento de las propiedades antibióticas de la penicilina por Alexander Fleming en 1928 y la comprensión definitiva de su mecanismo en 1965.