Aracnofobia, el miedo a las arañas

20 Agosto, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga María Vélez
Es de las fobias más comunes, pero también de las más desconocidas. Animales pequeñitos capaces de causar un verdadero terror. Hoy queremos hablar de la aracnofobia.

Las fobias son miedos irracionales hacia algo en concreto; por otro lado, el objeto fóbico o temido es muy diverso y uno de los más populares son los animales. Esta respuesta nos ayudó en su momento a sobrevivir como especie: tener miedo a seres salvajes o desconocidos liberaba la adrenalina suficiente como para poder escapar. En cambio, cuando el miedo se hace extremo y se desarrolla una fobia, puede condicionar toda nuestra vida. Un ejemplo de fobia a un animal es la aracnofobia, una de las más frecuentes.

Aproximadamente, 3 de cada 10 personas sienten miedo extremo a los arácnidos. Sin embargo, este tipo de fobia no solo incluye a las arañas, sino también a otros arácnidos, como escorpiones, ácaros o garrapatas. Así, aunque la mayoría la siente hacia las arañas grandes y robustas, el miedo puede extenderse o centrarse en arañas más pequeñas o en los demás tipos de arácnidos.

Araña

La fobia

Las fobias animales se consideran fobias específicas o simples y suelen desarrollarse en la infancia o adolescencia. Consisten en un miedo irracional, bien por la naturaleza de la misma o bien por el nivel del miedo, lo que lleva a la persona a evitar ese objeto a toda costa. En cuanto a la manifestación de los síntomas existe una gran variabilidad.

Hay quien solo experimenta algunos de ellos frente al animal y otras personas pueden manifestarlos en cualquier momento. De hecho, no es necesario que el estímulo fóbico esté presente, solo con la imagen mental o con estímulos que se hayan asociado, el miedo ya aparece.

Entre los principales síntomas de la aracnofobia, como en el resto de fobias, se encuentran los siguientes:

  • Aumento de la frecuencia cardíaca.
  • Sudoración.
  • Náuseas.
  • Mareos o vértigo.
  • Falta de respiración o hiperventilación.
  • Temblores.
  • Dolor abdominal.
  • Malestar general.
  • Alteraciones gastrointestinales.

Además, a nivel comportamental, las personas que tienen aracnofobia tratan de evitar a toda costa a estos animales. Procuran mantenerse lejos de zonas habitadas por arañas o donde hay indicios de su presencia. Por otro lado, muchas de ellas lo primero que intentan es prevenir su aparición o eliminarlas.

¿Cuáles son sus causas?

Generalmente, las fobias animales tienen sus causas en experiencias traumáticas con el animal en cuestión o debido al aprendizaje. Puede ser que en casa haya alguien que tenga fobia a las arañas e, implícita o explícitamente, se le haya transmitido a un niño o niña el miedo a ese animal. Incluso que el miedo se transmita genéticamente. Sin embargo, no es algo estrictamente necesario para desarrollar una fobia.

De hecho, la aracnofobia consiste en miedo irracional a estos animales, o bien en un rechazo visceral. Este componente de asco que caracteriza a la aracnofobia ha hecho pensar a los expertos que quizás se trate de un miedo más evolutivo. Una especie de ventaja que nos ayudó a sobrevivir de picaduras letales y otros peligros desconocidos.

Así, un estudio de investigadores del Instituto Max Planck en Leipzig (Alemania) asegura que la aracnofobia tiene un origen innato y evolutivo. En esa investigación se midió la ansiedad de bebés ante fotos de arañas y serpientes. Para ello, analizaban la dilatación de las pupilas de los pequeños. Esto les mostró cómo los bebés daban señales de ansiedad, dilatando sus pupilas, ante fotos de estos animales y no ante fotos de flores o peces.

Niña gritando por una araña

¿Tiene cura?

Todas las fobias se pueden tratar con éxito. Con la ayuda de un profesional de la psicología, se pueden aprender técnicas de relajación que, además de aliviar los síntomas, servirán como apoyo para la desensibilización sistemática. Esta técnica consiste en la exposición gradual al objeto fóbico. Así, en un primer momento, se realizarían los ejercicios de relajación frente a fotos de arañas, por ejemplo, hasta ser capaces de mantener la calma frente a un animal vivo.

También se pueden trabajar las creencias que se tienen hacia los arácnidos. Generalmente, el desconocimiento hace que se intensifique el miedo. Por ello, es muy beneficioso contar con información precisa del objeto temido. Un ejercicio, por ejemplo, sería recopilar información sobre los riesgos de una picadura, su función en la naturaleza o cuántas personas fallecen en la zona por envenenamiento de arácnidos.

Sin embargo, la aracnofobia, por su componente de asco, es una de las fobias animales más difíciles de eliminar. Esta emoción es más instintiva, alejada del razonamiento, por lo que desprenderse de ella resulta complicado. No obstante, el trabajo psicológico puede ayudar a la persona a disminuir sus síntomas y pensamientos negativos.

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