Aspasia de Mileto: biografía de la bella hetaira

2 febrero, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Marián Carrero Puerto
Aspasia de Mileto fue una maestra de retórica y logógrafa, parece haber sido la única mujer en la Grecia clásica que se distinguiera en la esfera pública. Ser una mujer libre e independiente, impropia de una esposa ateniense, también le supuso ser atacada, ridiculizada y vilipendiada.

Aspasia de Mileto fue una mujer griega que vivió en el siglo V a.C. El nombre de Aspasia significa «la bella bienvenida». Nació en Mileto, al igual que algunos de los primeros filósofos griegos como: Tales, Anaximandro y Anaxímenes. Con 20 años, abandonó su ciudad natal y se trasladó a Atenas.

Se sabe que era una mujer hermosa e inteligente; se cree que fue su padre quien la inicio en la prostitución, pero a diferencia de las pornai (prostitutas destinadas para los hombres vulgares y sin riquezas), Aspasia de Mileto  poseía una gran formación intelectual, por ello, entró a formar parte de las heteras o hetairas (mujeres de mucha cultura, muy respetadas por su sabiduría).

Los datos acerca de la vida de Aspasia son un tanto inciertos, aunque aparece su nombre en obras de autores como Platón o Aristófanes. Aspasia tuvo una fuerte influencia en la vida política y cultural de Atenas, especialmente, como consecuencia de su relación con Pericles.

El nombre de Aspasia no solo aparece en textos de la Antigüedad, sino también en obras de época moderna, especialmente, como inspiración para algunos autores románticos del XIX. Resulta difícil rastrear su biografía, pues la mayoría de las cosas que sabemos se basan en la suposición. Aun así, te invitamos a descubrir la importancia de esta mujer de la Antigua Grecia.

Vida de Aspasia de Mileto

Cuando Aspasia se trasladó a Atenas, comenzó a dirigir un burdel, que era visitado por hombres de los más importantes círculos de la ciudad; entre sus visitantes se encontraban: Sócrates, Anaxágoras y el gobernador Pericles. De este último, se dice que se enamoró de ella y la convirtió en su amante, abandonando a su esposa legitima por ella.

Este acto provocó, en muchos cómicos de la época, el señalamiento hacia la pareja y, como consecuencia, Aspasia de Mileto fue víctima de la ridiculización. El poeta Hemipo la obligó a comparecer frente a la justicia bajo doble inculpación: impiedad y libertinaje. Pero Pericles la ayudó para que no la condenasen, obteniendo el perdón de sus jueces.

De la unión de Aspasia y Pericles nació Pericles II, de quién se dice que Aspasia además de ser su madre fue maestra. Al enviudar, se casó con Lisicles, se dice que, de este matrimonio, nació Poristes.

«Conserva celosamente tu derecho a reflexionar, porque incluso el hecho de pensar erróneamente es mejor que no pensar en absoluto».

-Hipatia de Alejandría-

Ser mujer en Grecia

Varios autores coetáneos la citaron en sus textos, hubo quienes la juzgaron por su profesión y otros que la recodaron por su belleza, su inteligencia y su habilidad en las artes de la palabra. Aspasia de Mileto fue una mujer muy importante en la Antigüedad, pero ¿bajo qué condiciones logro este reconocimiento?

Lo primero que hay que responder es cómo era la vida para las mujeres griegas. Lo cierto es que había muchas trabas para las mujeres y encontraban numerosas restricciones y prohibiciones en la polis. Las mujeres no tenían derechos civiles, sus tareas se limitaban al cuidado de la casa y a la educación de los hijos. Se las excluía de la vida pública y únicamente abandonaban las casas para asistir a grandes fiestas. Es posible que, en Mileto, la situación fuera algo distinta y gozaran de más libertad que en Atenas.

Ser mujer significaba ser parte de alguien, ser la posesión de alguien; cuanta más valentía poseía el varón, más mujeres tenía derecho a tener, es decir, eran vistas como una especie de «premio» o reconocimiento al varón.

«El amor ha sido el opio de las mujeres, como la religión el de las masas. Mientras nosotras amábamos, los hombres gobernaban».

-Kate Millet-

Las etiquetas de Aspasia de Mileto

Además de ser mujer, Aspasia tuvo que convivir con otra etiqueta: ser extranjera. Para los atenienses, los extranjeros no podían, al igual que las mujeres, participar en las decisiones de la cuidad. Nuestra protagonista reúne en su persona ambas condiciones, dos formas de alteridad en una sociedad basada en el predominio del varón. Sin embargo, en el caso de Aspasia, gracias a su condición de extranjera, tuvo una formación educativa diferente a la de las atenienses, creció con mayor libertad y cultura.

Aspasia de Mileto, pese a ser mujer y extranjera, no se ceñía a las labores que le eran asignadas, sino que desarrolló algunas de las tareas asociadas a los hombres. La historiadora Eva Cantarella señala que, en la Grecia del momento, los hombres podían tener tres tipos de mujeres: esposa (descendencia), concubina (relaciones sexuales) y hetaira (obtención de placer).

De esta manera, Aspasia de Mileto cargaba con una etiqueta más: la de hetaira. Pero, pese a lo que cabría pensar, esta etiqueta no era negativa, sino que las hetairas eran las únicas mujeres verdaderamente libresPodían salir, participaban en los banquetes al lado de los hombres, incluso «recibían en su casa» si tenían la suerte de ser mantenidas por un hombre poderoso. Eran la excepción de las condiciones hacia las mujeres en Atenas y  tenían una diferencia muy marcada respecto a las esposas legitimas de los varones.

Las hetairas, en lo que a formación se refiere, estaban muy por encima de las mujeres casadas, por ello, los políticos y los filósofos las tenían por buenas interlocutoras. Aspasia de Mileto era especial entre las cortesanas, pues tenía la confianza de muchos intelectuales y hombres importantes.

Esta labor le costó muchas críticas, pero gracias a ella se codeaba con los hombres más importantes de la época, por ejemplo, Sócrates, que frecuentaba sus servicios y recomendaba a sus discípulos estudiar con ella.

«El que sabe pensar, pero no sabe cómo expresar lo que piensa, está en el mismo nivel del que no sabe pensar».

-Pericles-

Una gran oradora

Las hetairas estaban profundamente instruidas en la retórica o la oratoria y Aspasia no era una excepción. Se cuenta que Sócrates se sintió fascinado por su inteligencia. Su figura pudo llamar la atención de Platón acerca de la capacidad de las mujeres, cuando eran educadas fuera de los estrechos límites que la instrucción ateniense tenía provistos para ellas.

Gracias a esta habilidad, obtuvo cierto reconocimiento y conquistó al gobernador Pericles, quien sentía por ella no sólo erotismo, sino también amor. Se dice que él dejo a su esposa legitima e hizo de Aspasia su esposa ilegitima o concubina por su condición de extranjera.

Los cómicos de la época, como Aristófanes, señalaban de forma crítica que era Aspasia quien escribía los discursos de Pericles y que influía en la política de su esposo. Por ejemplo, en una batalla entre Mileto y Samos, obtuvo preferencia la cuidad jonia.

Después de la muerte de Pericles, tomó entonces como amante al tratante de ganado Lisicles, un hombre vulgar que, gracias a ella, consiguió desempeñar durante algún tiempo un papel político importante en Atenas. Demostrando, así, su habilidad en las relaciones políticas y su influencia para alcanzar el poder con la palabra.

¿Qué sabemos de sus discursos?

Estudiar el papel de las mujeres en la Antigua Grecia implica afrontar la ausencia de evidencia textual de su trabajo. Por ello, debemos rastrear la historia de sus vidas, inmersas casi siempre en los testimonios relativos a otros pensadores y, en ocasiones, de dudosa fiabilidad.

«El lenguaje, la palabra, es una forma más de poder, una de las muchas que nos ha estado prohibida».

-Victòria Sau-

Aspasia hablando con un filósofo

En una muestra de su discurso retórico, pregunta a Jenofonte y a Filesia si preferirían a los esposos de sus vecinos si fuesen mejores que su pareja. Cuando ninguno contesta, ella les responde «si ambos desean tener el mejor esposo y la mejor esposa, ambos desean ser el mejor esposo y la mejor esposa, respectivamente».

Aquí se hace notar, claramente el gusto por agradar con la palabra. Esta composición retórica no es un argumento que exprese verdad lógica, pero si es un discurso que agrada al oído e invita al esfuerzo en la convivencia de la pareja. Algo similar ocurre con el Discurso Fúnebre de Pericles, que fue presentado para las personas cercanas a los muertos en batalla, y Aspasia confunde uniendo cosas virtuosas con cosas reales sin virtud.

Figura feminista

Aspasia de Mileto fue uno de los personajes más emblemáticos de la Grecia del siglo V a.C, cuyas características no se ajustaba al rol tradicional de la mujer que en Atenas se consideraba una esposa «buena» y «honrada». El único papel de la mujer era el ser la sombra de su esposo y pasar desapercibida. Su imagen contrastaba con la de la mayoría de las mujeres atenienses de la segunda mitad del siglo V a. C.

Aspasia fue una figura principal de la esfera cultural de la democracia en Atenas, representó un papel fundamental en el nacimiento de la emancipación de la mujer. Con sus lecciones a las nuevas jóvenes atenienses, condujo a la futura intervención de estas mujeres en la vida pública de la ciudad, así como a través de sus discursos, en los que reivindica, de un modo discreto, la dignidad de la mujer.

Esto permite percibir, por primera vez, lo femenino en la historia, haciendo de Aspasia de Mileto la principal representante de otra forma de interpretar la Atenas de Pericles, demostrando que sí había espacio para las mujeres.

 

  • Calvo Martínez, J.L., (1995): La mujer en la época helenística” en Hijas de Afrodita: la sexualidad femenina en los pueblos mediterráneos. Madrid, Ediciones Clásicas.
  • Cantarella, E., (1991): La calamidad ambigua; Condición e imagen de la mujer en la antigüedad griega y romana. Madrid, Ediciones clásicas.
  • Gleichauf, I., (2010): Mujeres filosofas en la historia: Desde la antigüedad hasta el siglo XXI. Barcelona, La Desclosa.
  • González Suárez, A., (1992): Lo femenino de Platón. Madrid, Universidad Complutense, pp. 34-35.