Autocontrol, habilidad que puedes reforzar

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 11 marzo, 2018
Pilar Naveira · 1 octubre, 2013

Autocontrol, esa habilidad de asir las riendas de nuestras emociones, en especial de las fuertes como la ira. Apelamos a nuestra capacidad de autocontrol por ejemplo, cuando nos enfocamos en una tarea que debemos realizar sin distraernos. ¿Pero qué sucede cuando nos sentimos desbordados frecuentemente? ¿Cómo se puede reforzar? ¿Qué aspectos destacan de su trabajo en terapia?

Hoy daremos respuesta a todas estas preguntas y haremos un pequeño viaje sobre esta habilidad, el autocontrol, que siempre podemos mejorar. Porque aunque pensemos que el control de nuestros estallidos emocionales no está en nuestras manos, hoy descubriremos que esto no es así.

“El que sonríe en vez de enfurecerse, es siempre el más fuerte”

-Proverbio Japonés-

El autocontrol y la ira

Al igual que otras emociones, la ira nos ayuda a responder adecuadamente según nuestra cultura, a lo que sucede en el entorno. Sin embargo, cuando la experimentamos durante un tiempo prolongado y simplemente la seguimos, nos lleva a realizar actos de los que nos arrepentimos, afectando nuestra autoestima y convirtiéndose en un obstáculo para alcanzar metas. De ahí la importancia de pensarla, atrevernos a cuestionarla y a enfrentar sus respuestas.

La ira que aparece súbitamente ante un hecho que nos frustra, nos impide distinguir y pensar las cosas con claridad. Suele relacionarse con agresiones recibidas reales o no, limitaciones a nuestros deseos y/o derechos. Si dedicamos el tiempo suficiente para ver con cuidado en nuestro interior, notaremos que muchas veces encubre otras emociones, como tristeza por sentirnos decepcionados, e incluso miedo de salir muy perjudicados.

Puños sobre la mesa

La palabra autocontrol, suele ser equiparada sólo con limitación de conductas inconvenientes. Sin embargo, trabajar esta habilidad tiene que ver con incorporar conductas que influyan en la probabilidad y manera en que sucedan otras.

En terapia se aborda también la capacidad de observar la propia conducta, de modo de reconocer y comprender aspectos problemáticos, así como las características de las situaciones en las que afloran. Nuestro papel en el proceso de cambio y aprendizaje, se alía con la motivación y las ventajas de reforzar el autocontrol.

Al aceptar que ese comportamiento que no nos gusta es parte de nosotros, reconociéndonos como responsables de nuestras propias acciones, sin justificarlas ni culparnos o culpar a los demás, al reconocer que podemos decidir, ganamos en tranquilidad y ya no va siendo tan fácil que nos desbordemos. Para hablar de autocontrol, los nuevos patrones que ponemos en marcha no deben responder a presiones exteriores.

Ejercicio eficaz para el autocontrol

Vamos a poner en práctica un ejercicio fácil que podemos realizar ahora mismo. Para ello, cogeremos una hoja de papel y anotaremos 2 o 3 situaciones relativamente recientes, en las que experimentaras una fuerte emoción. Incluiremos al menos una en la que consideremos que comunicamos nuestros sentimientos de forma adecuada, y otra en la que no. ¿Qué diferencias vemos?

Una vez hemos analizado lo que hemos escrito, es el momento de saber cómo reaccionar si creemos que el autocontrol se nos escapa de las manos ante una situación nueva o inesperada. ¿Qué podemos hacer?

  • Al estar en un entorno estresante, podemos contar hasta 10 antes de responderle a alguien.
  • Pensemos en cómo nos gustaría que se comportaran contigo si estuviéramos en su lugar.
  • Si estamos muy cansados, mejor intentamos posponer la conversación. Algunas personas creen que es más eficiente continuar y atender todo aún cuando están exhaustas, sin embargo en algunas ocasiones menos es más.
  • Los ejercicios de relajación añadidos a la rutina diaria, son una herramienta más que útil.
Mindfulness

Practicar Mindfulness o meditación a diario durante al menos unos 10 minutos, es suficiente para ir mejorando nuestro autocontrol.

Al trabajar sentimientos como la ira, se logran modificaciones sustanciales en situaciones problemáticas presentes, incorporándose otras formas de conducirse. Reforzar la habilidad de autocontrol, es un camino de comprensión y conexión con nuestra forma de entender el mundo, nuestros pensamientos, sentimientos y acciones.