El banco de niebla: una sencilla técnica para mejorar las habilidades sociales

Raquel Lemos Rodríguez · 6 marzo, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 16 septiembre, 2017
Aplicar la técnica del banco de niebla nos puede ayudar a manejar con éxito cualquier crítica o confrontación. Es sencilla y es clave dentro del área de las habilidades sociales.

¿Qué sucede si estamos conduciendo por la carretera y, de repente, nos encontramos con un banco de niebla? Lo natural es que reduzcamos la velocidad y frenemos. Así podremos ir más despacio y ver mejor la calzada. Bien, lo creamos o no esta escena, esta situación nos puede ayudar a desarrollar y mejorar nuestras  habilidades sociales.

Todos nosotros, en algún momento, hemos tenido que enfrentarnos a un momento embarazoso, nos hemos encontrado de frente con alguna crítica inesperada o nos hemos visto envueltos en un conflicto del que no queríamos formar parte. Si utilizamos  «la técnica del banco de niebla» conseguiremos salir bien parados de todas esas situaciones tan comunes.

Es un recurso basado en la asertividad altamente efectivo que todos merecemos conocer y aplicar en el día a día.

«Antes de reaccionar detente, respira 3 veces, sonríe y responde con compasión»

-Deepak Chopra-

¿En qué consiste el banco de niebla?

Manuel J. Smith, era un psicólogo de la Universidad de Brooklin es uno de los escritores más conocidos sobre asertividad y habilidades sociales. En libros Cuando digo no me siento culpable, nos explica esta conocida estrategia.

Finalidad de la técnica

  • La técnica del banco de niebla nos insta a frenar, a reducir la velocidad de las emociones que sentimos que nos incitan a reaccionar de una manera impulsiva ante lo que no está siendo de nuestro agrado.
  • Por ejemplo, en el caso de que nos realicen una crítica inesperada, podemos sentirnos enfadados y tentados a reaccionar de una manera que en realidad no queremos.
  • Situaciones humillantes, embarazosas o conflictivas pueden sacar una parte de nosotros mismos que creemos que no poder controlar o hacerlo difícilmente.
  • Una parte de nosotros que quiere protegernos ante lo que consideramos un ataque o que nos está poniendo en evidencia. Pensamientos del estilo «me está juzgando», «no me valora», «quiere humillarme» provocarán una reacción fruto de los nervios y de las emociones que están a flor de piel.
mujer con hoja en el rostro pensando en el banco de niebla

Regular pensamientos negativos, tomar el control

Una de las finalidades de la técnica del banco de niebla es regular los pensamientos negativos e irracionales. Porque ¿qué ocurre cuando dejamos que las emociones tomen un control completo de nuestros actos? 

  • Tomamos malas decisiones.
  • Reaccionamos de un modo poco adecuado, podemos generar conductas de las que más tarde nos arrepentimos.

Gracias a la técnica del banco de niebla, podemos tomar conciencia de lo importante que es detenernos. A menos hasta que podamos ver de una manera más clara la situación.

Así, también podremos permitirnos observar nuestras emociones para poder gestionar su mensaje de la manera que más nos favorezca. De esta forma, nuestras habilidades sociales mejorarán, tendremos que pedir menos disculpas y realizar menos reparaciones.

«Antes de hablar, escucha. Recuerda, antes de reaccionar, piensa. Ten en cuenta: antes de criticar, espera. Antes de renunciar, intenta».

-Ernest Hemingway-

Aprende a aplicar la técnica del banco de niebla

Una de las tentaciones más traicioneras -y también una de las que más contribuyen a nuestra supervivencia- es la de reaccionar inmediatamente ante algo que nos coge desprevenidos. Ese algo puede ser, por ejemplo, un conflicto o una crítica.

Muchas veces en vez de darnos tiempo y utilizar la técnica del banco de niebla, reaccionamos de forma inadecuada: discutimos, nos enfadamos, perdemos el control.

¿Cuales son los pasos para aplicarla?

En primer lugar, debemos recordar el aspecto clave de esta técnica. Consiste en dar la razón en parte y, manteniendo a la vez la integridad y el punto de vista propio. Algo que parece tan difícil puede lograrse de manera sencilla.

  • Un ejemplo: alguien nos dice que somos demasiado blandos en el trabajo y que no tenemos iniciativa. Es una crítica en toda regla. Lo que haremos es lo siguiente:
  • A) Reconocemos una parte de verdad de esa afirmación: es verdad que puedo parecer blando, no te lo niego. Pero ser reflexivo y cauto me permite tomar mejores decisiones. La iniciativa que saca frutos parte de la paciencia y la seguridad personal.
  • B) No perderemos la calma, no cederemos en nuestra postura pero no nos dejaremos llevar por nuestras emociones.
hombre con taza en la cabeza representando el banco de niebla

Si pusiéramos en práctica la técnica del banco de niebla en el caso de que un amigo nos echase en cara que no siempre podemos quedar con él, debido a nuestro trabajo o a determinadas obligaciones, no discutiríamos, no reaccionaríamos con reproches e irritación.

  • Esa sería la reacción instintiva y emocional, por decirlo de alguna manera. Ahora bien con la técnica del banco de niebla probablemente nuestra manera de proceder sería muy diferente. Ante la acusación de nuestro amigo frenaríamos nuestros impulsos y le diríamos «entiendo que estés enfadado porque crees nunca estoy para ti».
  • No estamos diciendo que estemos de acuerdo, pero sí le estamos enviando un mensaje a nuestro amigo. Entendemos lo que él cree que está pasando, lo que al menos calmará un poco los ánimos.

 

Esto nos dará un tiempo para reflexionar sobre la situación y poder hablar sobre lo sucedido cuando nadie esté enfadado ni molesto. Así podremos hacerle comprender a nuestro amigo que no quedar siempre no es no quedar nunca y que él también tiene un espacio importante en nuestra vida, aunque tenga que coexistir con nuestras responsabilidades y trabajo.

«Elige tus pensamientos, en vez de reaccionar a tus emociones»

-Robert Kiyosaki-

Como hemos podido ver, el banco de niebla es una técnica para mejorar las habilidades sociales que todos tendríamos que poner en práctica, al menos en las situaciones que más pueden perjudicarnos. Así comprobaríamos lo eficaz que resulta, cómo nos ayuda a relacionarnos de una manera más saludable y, también, a gestionar mejor nuestras emociones.

  • Covey. R Stephen (2011) Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva. Paidos Ibérica
  • Manuel J. Smith (1997) Cuando digo no me siento culpable. DeBolsillo