Borrón y sonrisa nueva

Raquel Aldana · 24 mayo, 2015

Hola.

Te escribo para decirte que te voy a dejar. Supongo que ya sabes que he conocido a alguien. Soy yo. Voy a darme una oportunidad. Me lo merezco.

Me he quedado a tu lado más tiempo del que pude y lo debes de reconocer. Tu boca estaba llena de promesas que han resultado vacías. He esperado durante demasiados años esos abrazos y esas caricias que nunca han llegado.

¿Por qué me has tratado así? Tú y yo teníamos un futuro maravilloso y prometedor por delante. ¿Me puedes decir de qué tienes tanto miedo? Soy yo. Tu deseo, tu ilusión, tus ganas de vivir.

Hubiera jurado que te sonreía el alma al pensar en mí.

Chica montada en una pluma

Se nos han escapado los amaneceres, los viajes y las oportunidades. Se ha acabado nuestro tiempo juntos y… Y nada. Solo hay vacío. Así que he decidido que me voy por mi cuenta, a ser responsable y a cumplir con mi vida. Yo estoy aquí para algo y no es para dejar pasar la vida.

Me lo enseñaste tú, ¿recuerdas? Hubo un tiempo en el que las tardes lluviosas te hacían pensar en mí, sonreír y hacer mil planes. Los lunes, cuando te levantabas para estudiar o para ir al trabajo, me decías: “Contigo al fin del mundo”. Y yo, tonta de mí, me lo creía.

Eso sí, si me tengo que quedar con algún momento a tu lado lo tengo muy claro: el verano. ¡¡En tu rostro había GANAS!! La primera semana del verano ardías de pasión, no me dejabas ni a sol ni a sombra y vivíamos juntos un intenso romance.

vale la pena luchar

Pero luego.., luego me dejabas llorando. Te olvidabas de nuevo y volvías a dejar la vida pasar. Día tras día. ¡¡Qué aburrimiento!!

El comienzo de un nuevo año también me resultaba maravilloso. Llenabas todos los rincones de nuestra casa de nuevos proyectos de vida en común. Vivir en el paraíso también tenía los días contados pero…en el fondo de mi corazón siempre pensé que volverías ardiendo de deseo y me arrancarías la ropa a bocados.

¿Por qué me marcho ahora?

Porque ya he vivido mucho, demasiado, encadenada a “la prisión del mañana”. Algo del sufrimiento y el padecimiento de nuestra vida juntos ha hecho “click” en mi cabeza y ha presionado el botón adecuado.

Por eso y por tanto…Borrón y sonrisa nueva. Me levanté un día y, como no sabía qué ponerme, me puse feliz. Es mi vestido de la suerte, mi traje de gala.

Tú y yo ya hemos vivido mucho juntos. Yo solo te pedía tu tiempo para compartir las ganas que hay en mí y el deseo de hacer grandes cosas. Pero el tiempo pasa y no hemos formalizado nuestra relación.

¿Sabes? No soy un juguete más que puedas coleccionar. La vida está para vivirla, para superar nuestros obstáculos y para compartir metas con los sueños. No estás en este mundo para lamentarte y dejar ir todos los trenes que pasan ante ti.

Tu fuerza, tus sueños y yo siempre hemos estado juntos, a tu lado. Nunca te hemos defraudado. Pero somos incompatibles. Nosotros vivimos de la acción y tú de las palabras.

 

jonás

 

Te gritábamos cada día, cada mes y cada año: ¡Estamos aquí, ven a buscarnos en cuanto despiertes! Y tú siempre estabas cansado o no tenías ganas. Entonces la ilusión que me mantenía a tu lado empezó a desaparecer…

No me he rendido, aunque supongo que me he equivocado al confiar en que me llevarías de tu mano para siempre. Me he caído, he sufrido y he llorado. Todo por estar a tu lado.

Pero ya se acabó mi paciencia. Desde hoy empiezo a vivir. A sonreír como si no hubiese mañana. No quiero que te entristezcas, es lo mejor para los dos.

Simplemente, esta situación me ha hecho sentir pequeña y eso significa que es el momento de CRECER. Prométeme que vas a volar… Yo te doy la mejor de las razones para que muevas tus alas en el aire. ¡¡¡¡Esa razón eres TÚ!!!!

Firmado: Tu ilusión por la vida.

Imagen principal cortesía de Natilles