Bronisław Malinowski: biografía de un pionero de la antropología social

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 29 noviembre, 2018
Edith Sánchez · 29 noviembre, 2018
El nombre de Bronisław Malinowski pasó a la historia por ser uno de los grandes pioneros de la antropología social. Su principal aporte fue el de probar que los pueblos solo pueden conocerse mediante la convivencia directa y no a través de los libros.

Bronisław Malinowski es uno de los antropólogos más relevantes de la historia. Sus aportes le dieron un nuevo aire y abrieron nuevas perspectivas para la antropología tradicional. A él se le debe la metodología conocida como “el observador participante”, la cual ha servido como pilar para muchas investigaciones posteriores.

A Bronisław Malinowski se le considera un pionero de la antropología social. Fue un científico social, en toda la extensión del término. Además de que era un teórico disciplinado y riguroso, también fue un investigador de terreno que convirtió el trabajo de campo en uno de los ejes de la antropología.

La antropología es el estudio del hombre abrazando a la mujer”.

-Bronislaw Malinowski-

Se destacó también por su absoluto respeto a todas las culturas. Supo acercarse a diferentes pueblos con la mente abierta y sin prejuicios. Defendió la idea de que una sociedad primitiva no es una sociedad inferior, sino que los desarrollos y pautas culturales tienen diferentes devenires.

Bronislaw Malinowski

La formación de Bronisław Malinowski

Bronisław Malinowski nació en Cracovia (Polonia), en 1884. Sin embargo, se habla de él como un inglés de origen polaco. Era hijo de una familia acomodada y su padre fue también un intelectual prestante. Malinowski tuvo diversos problemas de salud durante su niñez, por lo que su madre lo llevó en un largo periplo por Europa, buscando una cura.

Estudió filosofía y se especializó en física y matemáticas. Poco después viajó a Leipzig (Alemania) y allí comenzó a interesarse por el estudio de la psicología y la economía. En sus manos cayó el libroLa rama dorada, de James Frazer, y le causó un profundo impacto. Desde entonces se interesó decididamente por la antropología, ciencia que se fue a estudiar en Londres, en la London School of Economics.

Tuvo como maestro a C. G. Seligman, un antropólogo destacado de aquella época. Seligman estaba convencido de que la mejor manera de elaborar las teorías antropológicas era acercándose directamente a los pueblos y conociendo de primera mano sus costumbres y su forma de pensar. Este enfoque hizo fuerte mella en Bronisław Malinowski.

El trabajo de campo

Gracias a los buenos oficios de Seligman, Malinowski consiguió el cargo de secretario en una expedición a Australia. Viajó entonces a Mailu y luego a las Islas Tobriand. Allí tuvo la oportunidad de convivir directamente con los nativos. Aprendió su idioma y puso todo su empeño en comprender sus costumbres y forma de vida. Allí comenzó a incubar lo que sería un trabajo de alcance universal.

Entre 1921 y 1929 comenzó a ordenar sus anotaciones y a darle forma a sus libros. De esa época datan las obras que lo hicieron famoso en todo el mundo. Estas son: Los argonautas del Pacífico oeste (1922), Sexo y represión en la sociedad salvaje (1927) y Vida sexual de los salvajes (1929). Pronto comenzó a dictar una cátedra de antropología social en universidades de Inglaterra y de los Estados Unidos. Sus seminarios se volvieron muy célebres.

También vivió un tiempo en Cuba, en donde realizó nuevos estudios y observaciones. La muerte lo sorprendió poco antes de iniciar una expedición a Oaxaca (México), en 1942. Tenía tan solo 58 años al momento de su deceso.

Piernas de personas de una tribu

Los aportes de Malinowski

Bronisław Malinowski planteó una teoría de las necesidades. Según esta, cada sociedad debe satisfacer necesidades que le son propias y para ello crea una red de costumbres, creencias y relaciones. Es la necesidad específica de cada sociedad, lo que termina dándole forma a su civilización y su cultura. Por eso las culturas entre sí son diferentes, ya que sus necesidades no son las mismas.

Algunas de las sociedades estudiadas por Malinowski eran de carácter matrilineal. Esto lo llevó a formular objeciones frente al concepto de complejo de Edipo, de Sigmund Freud. Planteó que lo que existía era un complejo básico y fundamental en el ser humano, pero que este no necesariamente correspondía al Edipo. Este último sería propio de las sociedades occidentales, pero no de todos los colectivos del planeta. Su intención era complementar el psicoanálisis, no rebatirlo, pues siempre fue muy adepto a este.

En cualquier caso, el principal aporte de Bronisław Malinowski fue el de haber probado que los diferentes pueblos deben ser estudiados in situ y no a través de los libros. Así mismo, los investigadores deben ir a esas comunidades de forma desprevenida y con una pregunta básica en mente: ¿por qué este grupo humano actúa de esta manera? El objetivo es comprender a fondo a esas sociedades y no hacer un inventario de detalles curiosos o anecdóticos.

  • Malinowski, B., & Cortázar, A. R. (1984). Una teoría científica de la cultura. Barcelona: Sarpe.