Burnout parental: fatiga asociada al cuidado de los hijos

23 Enero, 2021
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
Queremos a nuestros hijos por encima de todas las cosas, pero a veces, la crianza agota, estresa y nos lleva al límite. Sobre todo en tiempos de crisis y de teletrabajo. El burnout parental existe y es importante reconocer los síntomas.

Falta de sueño, cansancio, alteraciones en el apetito, menor productividad laboral, cambios de humor, irritabilidad ante las demandas de nuestros hijos, sensación de que cada día somos peor padre o peor madre… El burnout parental existe, es real y afecta a muchas personas altamente agotadas que experimentan alteraciones en su salud física y psicológica.

Bien es cierto que todo aquel que tenga uno o más hijos sabe que la crianza y la educación no son tareas sencillas. El cansancio es ese fiel compañero de vida al que uno termina habituándose. Sin embargo, hay varios tipos de agotamientos. El más peligroso es aquel que cursa con un tipo de abatimiento capaz de afectar a la salud y también con la relación que establecemos con los más pequeños.

Criar desgasta, pero hacerlo en un contexto general de crisis eleva aún más los desafíos y demandas que atender. El teletrabajo, por ejemplo, supone ya un factor de estrés añadido que aún no hemos aprendido a manejar. Ansiedad, agobio, frustración… La fatiga asociada al cuidado de los hijos es una realidad compleja que merece sin duda mayor atención. Profundicemos en ello.

Mujer agobiada por sus hijos que sufre burnout parental

Burnout parental ¿en qué consiste?

Los tiempos actuales distan en mucho a los que, por ejemplo, vivieron nuestros padres cuando nos criaron a nosotros. Ahora, existe una presión más elevada a la hora de educar a los niños. Es necesario (nos dicen) que sean más inteligentes, polivalentes, seguros y exitosos. El mundo de ahí fuera es cada vez más complejo y deben estar preparados para el futuro que les espera.

Las mamás han conquistado espacios en la esfera pública y ya no dedican las 24 horas del día al cuidado exclusivo de sus hijos. Pero aún así, sigue apareciendo la exigencia de ser una madre perfecta y un padre ideal. A todas estas dinámicas ya conocidas, pero no digeridas se le añaden ahora nuevas variables: una pandemia y una crisis emergente. 

Teletrabajo, confinamientos, tareas domésticas, deberes… Si bien es cierto que el burnout o síndrome de estar quemado se asociaba al ámbito laboral, la aparición del término burnout parental, vinculado al agotamiento en la crianza, responde a una necesidad evidente.

Fue un equipo de investigadores del Instituto de Investigación en Ciencias Psicológicas de la Universidad de Lovaina (Bélgica) el que dejó patente la elevada incidencia de este hecho en un estudio. Los padres exhaustos que se sienten sobrepasados ante las demandas de sus hijos abundan cada vez más. Comprendamos esta realidad.

Las características del burnout parental

El agotamiento o burnout parental es un síndrome tridimensional que se define por las siguientes características:

Agotamiento físico y emocional

Los padres y las madres dedican buena parte del día a la atención de sus hijos. Esto exige no solo tiempo, voluntades, paciencia y horas de sueño. También esfuerzo físico, mucha energía, atención, saber manejar recursos emocionales, resolver problemas y necesidades imprevistas, etc.

A esto se le añaden los problemas laborales, la falta de descanso, la imposibilidad de tener tiempo para uno mismo…Es común que poco a poco las fuerzas fallen, así como los ánimos.

Sentimiento de incompetencia

El burnout parental hace que aparezca, en muchos casos, la sensación de que les estamos fallando, de que no llegamos a todas las necesidades de nuestros hijos. Sentir culpabilidad por no estar más tiempo con ellos, por no darles más cosas, más atenciones, por no ser más hábiles o pacientes es un sentimiento común.

Distanciamiento emocional del hijo

Cuando las madres o los padres carecen de los recursos necesarios para manejar los desafíos cotidianos de la crianza y la educación, aparece el estrés y la ansiedad. Ese sentimiento de fatiga puede deteriorar la relación con el niño hasta el punto de experimentar cierto distanciamiento emocional debido a la sobrecarga excesiva.

La fatiga asociada a la crianza puede ser más problemática que el síndrome del trabajador quemado

Todos conocemos en qué consiste el burnout laboral o el síndrome del trabajador quemado. Ahora bien, la doctora Isabelle Roskam, autora del trabajo anteriormente citado de la Universidad de Lovaina, nos señala algo importante.  El agotamiento que experimentan los padres y las madres puede tener consecuencias más impactantes que la fatiga laboral.

En la crianza y educación no hay escapatoria ni descanso. Por lo general, cuando sufrimos estrés, acoso o ansiedad en el trabajo, llegar a casa es un alivio y un refugio donde encontrar paz. Sin embargo, el papá o la mamá que teletrabaja no tiene instantes para descansar ni espacios en los cuales hallar calma. La sobrecarga mental que se origina es muy intensa.

En los casos más graves, pueden darse incluso comportamientos negligentes con los hijos o incluso derivar en la ideación constante de escape, en desear abandonarlo todo (Mikolajczak, Gross, & Roskam, 2019). Todo ello conforma poco a poco la cárcel de un trastorno de ansiedad o una depresión.

Padre hablando con su bebé evitando burnout parental

¿Qué podemos hacer para reducir el impacto del agotamiento en la crianza?

El desgaste, la sensación de estar quemados y de haber llegado al límite en materia de crianza tiene varios orígenes. Este tipo de burnout responde a factores como los siguientes:

  • La crianza monoparental.
  • Los problemas económicos y laborales.
  • Problemas en la relación de pareja
  • Posibles enfermedades crónica o discapacidades del niño.
  • Problemas de conducta de los pequeños.
  • Bajas habilidades emocionales.
  • Elevado perfeccionismo de los padres.

Algo que se aprecia con frecuencia es la figura de padres y madres que han sacrificado su carrera, sus aficiones y amistades por la idea de ser los mejores padres del mundo. Y esto, a la larga, genera una elevada frustración e incluso el sufrimiento por no sentirse realizados. Todo puede hacer que acabe produciendo cierto desapego hacia el propio niño.

El burnout parental no tiene nada que ver con el amor o la relación de los padres con sus hijos. El agotamiento se vincula con el trabajo por atenderlos, educarlos, llevarlos al colegio, supervisar sus estudios, cuidar su dieta, favorecer su aprendizaje… Todo esto es relevante, es cierto, pero lo más necesario es aprender a simplificar y  priorizar. También saber que lo más decisivo es el bienestar emocional de niños y adultos.

Fomentar y propiciar tiempo familiar de calidad sin tecnología alrededor, encontrar espacios en el día a día para disfrutar con ellos, pero también de nosotros mismos en soledad revertirá en el equilibrio psicológico y bienestar de cada miembro de la familia.

  • Lindström, C., Åman, J., & Norberg, A. L. (2011). Parental burnout in relation to sociodemographic, psychosocial and personality factors as well as disease duration and glycaemic control in children with Type 1 diabetes mellitus. Acta paediatrica, 100(7), 1011-1017. 
  • Mikolajczak, M., Gross, J. J., & Roskam, I. (2019). Parental Burnout: What Is It, and Why Does It Matter? Clinical psychological science, 2167702619858430. https://doi.org/10.1177/2167702619858430