Cada persona es una planta que necesita ser cuidada

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Cristina Calle Guisado
· 8 febrero, 2019
Cada persona es como una planta, en cuanto a que necesita unas condiciones específicas para crecer. Fuera de ellas se marchita, dentro de ellas la persona florece.

Cada persona es una planta que necesita ser cuidada y tratada como lo que es: algo único. No hay dos plantas idénticas, al igual que tampoco hay dos personas iguales. Para comprobarlo solo tienes que hacer un sencillo ejercicio: dibujar una planta, que no será una planta cualquiera, será TU planta. Si pides realizar este mismo dibujo a varias personas, podrás comprobar que nadie hace un dibujo exactamente igual.

Es probable que cada persona elija una planta distinta, ya que hay de muchos tipos: flores, arbustos, árboles… Y si dos personas llegan a elegir una del mismo tipo, por ejemplo un girasol o un sencillo pino, los dibujos de la misma tampoco resultarán idénticos.

La posición en el papel será distinta, el tamaño, los colores… pero sobre todo, lo que cambiará será la descripción que la persona hará sobre las necesidades de su planta. Muchas de ellas serán comunes, otras no y siempre siempre habrá matices.

Y es que no todas las plantas necesitan la misma cantidad de agua, de luz, de tierra… De la misma manera, cada persona es una planta que necesita ser cuidada por ella misma y por los demás.

¡Los cerezos son cerezos, y los ciruelos, ciruelos! ¡Cada individuo es una entidad preciada y noble! ¡Avancen por el camino de su misión única, que es exclusivamente suya!».

-Daisaku Ikeda-

Amigos de espaldas abrazados

Las necesidades

Siempre he pensado que personas y plantas tenemos mucho en común a pesar de que a simple vista no lo parezca. Para empezar, ambos somos seres vivos que necesitamos de determinados cuidados para poder crecer y sobrevivir.

Necesitamos poder respirar, ver la luz del sol, tomar agua, unas buenas raíces, espacio para poder crecer y desarrollarnos… Por eso digo que cada persona es una planta que necesita ser cuidada.

«El arte es el placer de un espíritu que penetra en la naturaleza y descubre que también esta tiene alma».

-Auguste Rodin-

Aunque no soy una experta en jardinería, por alguna razón se me da bien cuidar plantas. La gran mayoría las compro de oferta, algunas de ellas por 1€, siendo unas plantitas minúsculas. Con cariño las riego, les añado tierra nueva y remuevo la vieja, las cambio a un tiesto más grande cuando parecen estar atrapadas en sus pequeños maceteros, e incluso, a veces, les hablo.

Aún así, no todas mis plantas sobreviven, algún cactus ha muerto en mis manos. Y es que el exceso de agua, como cualquier exceso, puede ser peligroso, llegar a ahogar e incluso a matar.

Las necesidades que tiene una planta no son tan distintas a las que tenemos las personas. Necesitan encontrar un sitio adecuado donde les llegue suficiente luz y puedan respirar, poco a poco van creciendo y necesitan más espacio, de vez en cuando renovarse con tierra fresca….

Y lo más importante y lo que más me recuerda a un ser humano, los vegetales necesitan desprenderse de lo viejo y de lo innecesario para dejar sitio a lo nuevo. Limpiar esas hojas que ya no le son útiles, que amarillean y caen para poder crear otras nuevas.

«El budismo enseña el principio: ‘el cerezo, el ciruelo, el duraznero y el damasco’, el cual elucida la diversidad y la belleza únicas de todas las entidades vivientes».

Mujer con un pañuelo en la mano

Cada persona es una planta que debe ser cuidada

Tanto los vegetales como los humanos, para poder crecer, necesitan empezar de nuevo, empezar prácticamente de cero. Eso me paso con una planta que es especial para mí, ya que me la regalaron dos buenos amigos el día de su boda.

En nuestro antiguo piso esta planta no encontraba su lugar, poco a poco y a pesar de mis esfuerzos fue perdiendo luz, y tuve que podarla prácticamente entera en varias ocasiones. Pero ahora, en nuestro nuevo piso, parece haber encontrado su lugar para crecer. Poco a poco va recuperándose, evolucionando y, aunque aún no ha florecido, estoy segura de que lo hará.

Así son tanto los vegetales como las personas: a veces necesitan renovarse, empezar de cero, para poder encontrar su sitio y volver a crecer, florecer y dar frutos.

Cada persona es única y tiene unas determinadas necesidades. Al igual que no podemos cuidar de la misma manera a todas las plantas, cada ser humano necesita unos determinados cuidados. No tratamos igual a una planta de aloe vera que a un rosal. No esperamos que un manzano de ciruelas, ni que un peral de fresas.

Sabemos que algunos vegetales florecen y otros simplemente lucen hermosas hojas, y que algunos árboles nos ofrecen frutos. Todas son plantas pero cada una realiza su función y es única. De la misma manera, no debemos olvidar que cada persona es una planta que necesita ser cuidada y respetada.