7 características de la ansiedad existencial

Todos pasamos por momentos en los que sentimos que no hay demasiado a nuestro alrededor que tenga sentido, incluso nuestra existencia. La ansiedad existencial aparece en periodos de crisis.
7 características de la ansiedad existencial
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater el 28 agosto, 2021.

Última actualización: 28 agosto, 2021

“¿Qué sentido tiene todo esto que estamos viviendo? ¿Me va a servir de algo cada esfuerzo que estoy haciendo? ¿Por qué me siento tan solo y perdido últimamente?”. La ansiedad existencial se acompaña de una serie de preguntas complejas y profundas que filósofos como Søren Kierkegaard ya se plantearon en su día.

Definen un conjunto de sentimientos y malestar sobre la vida en términos generales que uno no sabe muy bien cómo abordar. Así, no nos equivocamos si decimos que esta realidad psicológica es cada vez más frecuente. En periodos de crisis global, el ser humano pone en duda su posición en el mundo, preguntándose por su sentido y trascendencia.

Es un descontento combinado con una visión crítica de las cosas en la que se integra también cierta sensación de angustia. De algún modo, se nos aboca a un periodo de reflexión y también de conflicto interno desde el que -y en el mejor de los casos- tomar nuevas decisiones y cambiar algunas perspectivas.

Sin embargo, es evidente que no es una experiencia amable ni sencilla de manejar.

“A veces, uno tiene la angustia, la desesperación de no saber qué hacer con la vida, de no tener un plan, de encontrarse perdido…”.

-Pío Baroja-

Hombre pensando en la ansiedad existencial

¿Cuáles son las características de la ansiedad existencial?

Decía Søren Kierkegaard que es habitual, y hasta necesario, dejarnos atrapar de vez en cuando por la ansiedad existencial. Es un modo de tomar conciencia de que somos mortales y trazar así nuevos propósitos vitales.

La ecuación parece fácil, pero la práctica es ciertamente complicada. Porque en los estados de ansiedad si hay algo difícil es poder pensar con claridad y tomar decisiones.

Los pensamientos se vuelven irracionales, repetitivos y poco saludables. Asimismo, la sintomatología física se bate entre taquicardias, dolores musculares, cefaleas, alteraciones del sueño, ataques de pánico… De este modo, aunque la filosofía haya profundizado en este concepto, la psicología traza una visión más realista al tener en cuenta el punto de vista clínico.

Las características de la ansiedad existencial se nutren de un estado de angustia temporal del ser humano. Trabajos de investigación, como los realizados en el Instituto de Logoterapia de Viena, por ejemplo, señalan algo importante. Detrás de esta condición lo que hay es miedo, angustia y sensación de amenaza. La persona deja de sentirse segura y duda de aquellas estructuras sociales que antes le eran significativas.

Así, en caso de que estas percepciones y estados psicológicos no se aborden de manera adecuada, se corre el riesgo de derivar en una depresión. Es decisivo, por tanto, conocer cómo se manifiesta este tipo de ansiedad.

1. Sensación de sobreesfuerzo e inutilidad

Una de las características de la ansiedad existencial es el agotamiento físico y psicológico. La persona piensa que está invirtiendo tiempo y esfuerzos en cosas que no valen la pena. Se encuentra al límite de sus fuerzas: ¿qué sentido tiene padecer tanto por este trabajo? ¿A dónde me lleva todo este agotamiento y todos los recursos que he invertido? ¿Me servirá de algo todo lo que estoy haciendo?

2. Emociones de valencia negativa como la angustia, la inquietud el arrepentimiento

Algo recurrente en estos contextos de ansiedad existencial es sentirse atrapado por la angustia constante. La persona pone en duda todo lo que ha hecho y lo que le rodea. Desconfía del presente y del futuro, y esa desconfianza hace que el “suelo” se tambalee bajo sus pies, bajo aquello que no hace mucho le daba sentido.

Se arrepiente de muchas cosas realizadas y a su vez percibe un estado de inquietud constante. Es una mezcla de nerviosismo y sensación de amenaza persistente.

3. Pérdida de significados vitales

Este tipo de ansiedad se asocia con una pérdida del sentido de la autenticidad. Nada es lo que se pensaba en un principio. Se refuerza la percepción de que la sociedad es falible.

Esa visión, esa sensación se vive con cierto enfado, decepción y con una pincelada de rabia. La persona se siente mal incluso consigo misma por haber depositado su confianza en esas estructuras sociales.

Pocas cosas pueden ser más peligrosas para el equilibrio psicológico que percibir que la vida ha perdido sus significados. Percibir que nada es como uno pensaba y que la sociedad le ha fallado sume a la persona en un estado de ansiedad que más tarde puede edificar un trastorno depresivo.

4. Sensación de aislamiento

Una de las características de la ansiedad existencial es la sensación de que nadie comprende por lo que uno está pasando. Es como si la realidad y el rumor del mundo fuera por un lado y la propia mente por otra.

La sensaciones de soledad y de aislamiento son habituales, una realidad que lastra las ganas de interacción social. De esta manera se forma un círculo negativo que se retroalimenta.

5. Una mente que se cuestiona casi cualquier cosa

La mente es una fábrica de pensamientos invalidantes durante los estados de ansiedad. Así, cuando se transita por esas épocas de crisis y de transiciones, el ser humano suele cuestionar buena parte de las cosas que le envuelven. La mirada crítica se vuelve voraz; todo lo tergiversa y lo pone en duda.

Tanto es así, que se llegan a cuestionar hasta las propias creencias, la fe y hasta muchas de las cosas (y personas) que hasta no hace mucho eran importantes. Esto provoca que, poco a poco, se eleve todavía más la sensación de desconfianza.

Hombre con dolor de cabeza

6. Sensación de irrealidad o despersonalización

Este es un fenómeno muy común. Otra de las características de la ansiedad existencial es la sensación de estar separado de la realidad. Es como estar en la cima de una montaña atisbando los movimientos de un mundo que uno no termina de entender. La persona siente que no forma parte de ese escenario, que lo que ahí percibe no parece ser del todo auténtico.

7. Ataques de pánico, otra de las características de la ansiedad existencial

La sensación continuada de que nada tiene sentido, de que todo escapa al control de la persona, hace que tarde o temprano aparezcan los ataques de pánico.

La angustia que se acumula día a tras día termina manifestándose en esos episodios invalidantes y sorpresivos que tienden a reforzar aún más la sensación de miedo e inseguridad.

Para concluir, es importante incidir en que estas experiencias son habituales en épocas de cambio. Sobre todo, cuando nos adentramos en nuevas etapas vitales.

En estas circunstancias, es fundamental ser capaces de buscar apoyo. Las habilidades de afrontamiento pueden permitirnos salir reforzados de esta situación, ganando recursos para encarar la nueva etapa con mayor solvencia.

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