Características psicosociales del prejuicio en el proceso de radicalización

21 noviembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Fátima Servián Franco
La percepción del riesgo ha aumentado por el impacto mediático del terrorismo y la violencia política. En este sentido, la pregunta desde el ámbito de las ciencias sociales, sobre los factores que influyen en el proceso de radicalización, va encaminada a responder por qué una persona adopta creencias políticas /o religiosas que no son compartidas por la mayoría de la población.

Las características psicosociales del prejuicio influyen en el proceso de radicalización. El aumento de la radicalización en las sociedades es más prevalente en situaciones críticas originadas por motivaciones ideológicas de diferente tipo (Moyano-Pacheco, 2017). En la actualidad, la percepción del riesgo se ha visto acrecentada debido al impacto mediático del terrorismo y la violencia política.

Para las ciencias sociales, comprender el fenómeno de la radicalización y el terrorismo es un requisito previo para prevenir la violencia. Pero, también para reintegrar a aquellos individuos que han caído bajo la influencia de grupos violentos. Los cuales suelen poner el foco de sus dinámicas de captación y reclutamiento en personas vulnerables.

La radicalización es un proceso complejo, multidimensional y en el que numerosas variables pueden estar implicadas como factores contribuyentes. Por tanto, el análisis de este proceso debe hacerse teniendo en cuenta la intersección de numerosas variables psicosociales (Kruglanski et al., 2014).

La pregunta desde la psicología sobre los factores que influyen en el proceso de radicalización va encaminada a responder por qué una persona adopta creencias políticas /o religiosas que no son compartidas por la mayoría de la población.

«La redención discursiva de una pretensión de verdad lleva a la aceptabilidad racional, no a la verdad».

-Jürgen Habermas-

Sombra de un hombre en el suelo

El camino hacia la radicalización

El concepto de radicalización podría definirse como un proceso donde se produce un incremento de cogniciones, emociones y comportamientos de carácter violento en apoyo al conflicto intergrupal. Generalmente basado en una ideología que le da cobertura ( Moyano y Trujillo, 2013).

Todo apunta a que la radicalización es un paso previo a la comisión de actos violentos. Aunque por supuesto, no todos los radicales llegarán a ejecutarlos. Esto implica que, aunque se asume que la radicalización es un primer paso necesario, el hecho de radicalizarse no conlleva necesariamente violencia.

Podemos afirmar que la radicalización es un proceso más que un estado. En este proceso, los factores psicosociales desempeñan un papel muy relevante (Moyano-Pacheco, 2017). Actualmente, tanto en los medios de comunicación social como en el conocimiento lego, están muy extendidos diferentes mitos que conviene desmontar.

Uno de ellos es la existencia de un perfil estandarizado de radicales y terroristas. Sin embargo, después de revisar sistemáticamente la bibliografía disponible se puede concluir que existen variedad de perfiles personales, educativos y socioeconómicos (Victoroff, 2005).

Todo apunta a que en el análisis de la radicalización y el terrorismo es más productivo centrarse en los procesos psicosociales que poner el foco en los perfiles de autor (Moyano y Trujillo, 2013).

«A veces, el silencio es la peor mentira».

-Miguel de Unamuno-

Características psicosociales del prejuicio

El prejuicio puede adoptar diversas formas y manifestaciones. También tener orígenes diferentes en función del grupo con el que se interactúa. Gordon Allport, encuandra el prejuicio desde las definiciones psicosociales como una antipatía u hostilidad basada en una generalización defectuosa o inflexible.

La explicación a los sesgos que producen el prejucio, generalemnte hacia miembros de otros grupos, se remite a la fuerza de la necesidad de pertenencia social. El compromiso y la implicación emocional con respecto al grupo al cual se pertenece conducen a investir su propia identidad.

La imagen que nos damos a nosotros mismos se encuentra vinculada a la que se tiene de su grupo y ello conduce a defender los valores de este. La protección del nosotros incitaría pues a diferenciar y a excluir a aquellos que no son.

Los prejuicios y estereotipos se alimentan del discurso social y de su retórica. De esa forma, sirven a las posturas del poder en la regulación de las relaciones entre grupos que se enfrentan en situaciones sociales y políticas concretas.

Los estereotipos de deslegitimación inducen a excluir moralmente a un grupo del campo de las normas y de los valores aceptables. Eso conduce a una deshumanización que autoriza la expresión del desprecio y del miedo y justifica las violencias y perjuicios que se le inflige.

Grupo de personas en una manifestación para representar la regla del 3,5 %

Cuando el prejucio da paso a la violencia

En los grupos dominantes hay una acentuación de las particularidades y una diferenciación de las identidades. Mientras que los miembros de los grupos dominados manifestarían una tendencia a la homogeneización y a la definición de la identidad social fundamentándose en las características atribuidas a su grupo.

Esto nos lleva a considerar los efectos de la categorización social y, más generalmente, de los prejuicios y de los estereotipos sobre aquellos que son objetivos de ello. Y como esto puede legitimizar la violencia hacia los grupos minonitarios, y estos a su vez responder con más violencia a los grupos mayoritarios.

Las características psicosociales del prejuicio y nuestros procesos cognitivos tienden a elaborar estereotipos sobre los miembros del exogrupo. Para paliar esto, desde nuestra racionalidad, tenemos que enfocarnos en ver a cada persona y no al grupo del que procede

De otro modo, será más probable que vaya acompañado con los estereotipos correspondientes. Desde los estamentos oficiales debería marcarse una línea de protección para las distintas minorías, ya que como demuestran los artículos científicos citados son objetivos más probables de este tipo de violencia.

 La irresponsabilidad por los daños forma parte de la esencia del terrorismo

– Jürgen Habermas-

Kruglanski, AW, Gelfand, MJ, Bélanger, JJ, Sheveland, A., Hetiarachchi, M. y Gunaratna, R. (2014). La psicología de la radicalización y la desradicalización: cómo la búsqueda de importancia impacta el extremismo violento. Psicología política , 35 , 69-93. Moyano-Pacheco, M. (2017). Algunas claves sobre radicalización violenta y terrorismo. Moyano, M., Trujillo, H., & Kruglanski, A. W. (2013). Radicalización islamista y terrorismo: claves psicosociales. Universidad de Granada. Muelas Lobato, R. (2019). El camino de la radicalización: rutas psicosociales hacia el prejuicio y el extremismo violento en conflictos religiosos y culturales. Peco Yeste, M. (2018). Una aproximación sistémica a la radicalización violenta: Cerrando el círculo alrededor de la “vía épica”. Soler, M. P. (2016). La analogía entre la radicalización islámica y una campaña de marketing exitosa. bie3: Boletín IEEE, (2), 726-742. Victoroff, J. (2005). La mente del terrorista: una revisión y crítica de los enfoques psicológicos. Revista de resolución de conflictos , 49 (1), 3-42.