El castigo en la educación

El castigo en la educación
Alejandro Sanfeliciano

Escrito y verificado por el psicólogo Alejandro Sanfeliciano el 15 septiembre, 2020.

Última actualización: 15 septiembre, 2020

El castigo es un método muy presente en nuestra sociedad. Desde quitarle juguetes a un niño por portarse mal, hasta poner multas a los adultos por cometer infracciones. Vemos en el castigo una forma de reducir o evitar aquellas conductas que no nos gustan. Pero, ¿el castigo en la educación es útil? ¿Qué consecuencias trae consigo? En este artículo trataremos de responder a esas preguntas.

Todavía se puede escuchar en boca de muchas personas la frase “Una hostia a tiempo quita muchas tonterías”. Debe de quedar claro que la educación es un tema muy serio y no puede reducirse a experiencias concretas, ni a opiniones individuales. La utilización de frases como la anteriormente mencionada nos alejan del criterio científico en el que deben basarse las prácticas educativas.

Para investigar acerca de la utilidad y consecuencias del castigo en la educación nos vamos a centrar en datos empíricos. No obstante, es importante recordar que una visión personal nos puede llevar a una interpretación totalmente errónea del tema; en cambio, los datos de las investigaciones nos aportan información muy útil sobre el castigo y su implicaciones educativas. Profundicemos.

Padre castigando a su hija

Principios del premio y castigo en la educación

Antes de hablar de la utilidad y consecuencias del castigo en la educación, es esencial entender el principio que lo rige. ¿Por qué castigar a una persona nos permitir reducir una conducta manifiesta? La respuesta a esta pregunta viene de manos del condicionamiento operante de B. F. Skinner, uno de los padres del conductismo, que hizo grandes aportaciones a la psicología del aprendizaje.

El condicionamiento operante dice a grandes rasgos que cuando una conducta es reforzada, esta aumentará su probabilidad de repetirse. Es decir, cuando recibimos algo positivo como consecuencia de una determinada actuación, tenderemos a volver a actuar así en un futuro.

Con el castigo sucede todo lo contrario: cuando una conducta se castiga, esta verá reducida su probabilidad de repetirse. La evidencia a favor del condicionamiento operante es abundante y la teoría se ha visto demostrada ampliamente (tanto en animales no humanos como humanos).

Ahora bien, la complejidad del aprendizaje es muy alta y no se reduce sencillamente a esas premisas que hemos mencionado. Un aspecto clave para entender los efectos del premio y castigo en la educación es su naturaleza instrumental. Cuando premiamos o castigamos, modificamos la conducta porque el sujeto espera ese premio o ese castigo. Es decir, el sujeto se mueve por una motivación extrínseca.

De la motivación extrínseca se deduce que la nueva conducta se va a mantener siempre y cuando se mantenga el castigo o el premio. Es importante entender que el condicionamiento operante es un aprendizaje asociativo; el sujeto no entenderá por qué la conducta está bien o mal, simplemente sabrá que a determinada conducta le siguen determinadas consecuencias.

Consecuencias y problemas del castigo en la educación

Ahora que ya conocemos los principios que rigen al condicionamiento operante, pasemos a la utilidad y las consecuencias del castigo en la educación.

Cuando educamos a una persona no buscamos moldearla a nuestro antojo, sino que buscamos que desarrolle su potencial intelectual y su visión crítica de la sociedad. Este es el objetivo de la educación y el postulado que va a guiar nuestro análisis.

Madre castigando a su hija

El castigo, a pesar de mostrar su eficacia a la hora de moldear la conducta, es un método bastante deficiente en la educación. Los motivos que sustentan esta afirmación son los siguientes:

  • La modificación de conducta está condicionada a la existencia del castigo. Como hemos mencionado anteriormente, la conducta se mantendrá solamente mientras exista el castigo. Si desaparece el castigo, la conducta negativa volverá a aparecer. Esto nos muestra que no existe un aprendizaje profundo sobre lo que está bien o mal, sino simplemente un aprendizaje asociativo.
  • Posible aparición de indefensión aprendida. Si al sujeto no se le presenta junto al castigo una conducta alternativa, puede que se vea incapaz de encontrarla por sí mismo y se paralice. Por ejemplo, un niño que se esfuerza por aprobar pero suspende y es castigado por ello. Esta forma de actuar puede conllevar que el niño asuma el castigo y se vea incapaz de actuar “correctamente”. El desarrollo de esta actitud puede afectar negativamente a su autoestima.
  • Educar con violencia, crea personas violentas. Cuando los castigos son violentos (físicos o psicológicos), pueden surgir consecuencias fatídicas en la educación de las personas. Los seres humanos aprendemos en gran medida por imitación e inmersión en un contexto social; si nuestro alrededor soluciona los problemas con violencia, aprenderemos a responder de la misma manera a lo que nos ocurra, además de las secuelas emocionales que se producirán.
  • Asociar el castigo a la persona y no a la conducta. En multitud de ocasiones, cuando el sujeto no entiende por qué su conducta está mal, asociará la culpa a la persona que realiza el castigo. El sujeto creerá que el castigo es un capricho malvado o egoísta del sujeto que lo imparte. En estas ocasiones, la persona no reducirá la frecuencia de su conducta, sino que evitará a quien le administra el castigo.

Como vemos, educar a una persona es algo complejo y lleno de matices. El castigo es una solución simple y fácil, pero extremadamente superficial y peligrosa en muchas ocasiones. A pesar de que las conductas negativas no deben quedar impunes, educar en valores es algo más complejo.

Una buena educación se rige por un estilo educativo democrático, crítico y basado en el debate. Cuando un niño tiene una conducta negativa, debería ir seguido de un debate acerca de por qué esta mal, qué alternativas existen y cómo puede solventar los problemas que ha creado.

La educación es un tema muy serio, ya que determina buena parte de nuestra vida futura. A través de la investigación científica y el cambio progresivo de nuestras prácticas podemos caminar en la dirección correcta.

Te podría interesar...
¿Por qué el castigo físico a los niños es un error?
La Mente es MaravillosaLeerlo en La Mente es Maravillosa
¿Por qué el castigo físico a los niños es un error?

Aprende en esta entrada de la Mente es Maravillosa por qué educar al niño mediante el castigo físico es un error que solo interrumpirá su normal de...