Cerebro triuno: tres cerebros, una persona - La Mente es Maravillosa

Cerebro triuno: tres cerebros, una persona

Beatriz Caballero 21 marzo, 2018 en Cerebro 0 compartidos
Tres cabezas de hombres para representar el cerebro triuno

El cerebro triuno o triúnico es un concepto desarrollado por el neurocientífico Paul MacLean para hacer referencia a las tres partes o cerebros especializados en los seres humanos. Estas partes se desarrollan en diferentes momentos del ciclo evolutivo, por eso se dice que se crean de abajo hacia arriba. Es decir, la parte más antigua y primitiva del cerebro se desarrolla en el útero, mientras que el cerebro emocional se organiza en los primeros seis años de vida y la corteza prefrontal se desarrolla al final.

La física avanzada y la tecnología convirtieron la neurociencia en uno de los campos de investigación más populares y han permitido comprender mejor cómo funciona nuestro cerebro triuno (tres tipos de cerebros en uno). A continuación se describen las diferencias y características de cada una de las partes.

El cerebro triuno hace referencia a las tres partes o cerebros especializados del ser humano.
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El cerebro reptiliano

El cerebro reptiliano es conocido como el antiguo cerebro animal. Se encuentra en el tronco cerebral, justo encima del lugar en el que la médula espinal accede al cráneo. Es la parte más primitiva del ser humano y comienza a desarrollarse en el útero, por lo que influye en todo lo que pueden hacer los recién nacidos (respirar, comer, dormir, despertar, llorar, orinar, defecar…).

Mano acariciando a un bebé

El tronco cerebral, junto con el hipotálamo, controla los niveles de energía del organismo, algo conocido como “homeostasis“. Un término que hace referencia al mantenimiento del equilibrio interno. Las funciones que controla el cerebro reptiliano son fundamentales, a pesar de que su importancia se olvida o queda un tanto relegada si nos ponemos a pensar en las funciones más avanzadas de nuestra mente, como el pensamiento abstracto.

Muchos problemas psicológicos están relacionados con dificultades en estas funciones básicas que mantiene el cerebro reptiliano. Por ejemplo, en cualquier tratamiento de trauma se debe tener en cuenta o, si no, todo el organismo se verá abocado al desequilibrio.

El cerebro emocional

El cerebro emocional o área límbica se encuentra situada justo encima del cerebro reptiliano, en el centro del Sistema Nervioso Central (SNC) y comienza a desarrollarse desde que nace el bebé. En función de la experiencia, la composición genética y el temperamento innato del infante se conforma este cerebro emocional o sistema límbico.

Algunos autores llaman cerebro emocional al conjunto formado por el cerebro reptiliano y el sistema límbico. Es el centro de las emociones, el monitor del peligro, el juez del bienestar, el árbitro de la supervivencia,…

Las emociones intensas activan el sistema límbico, concretamente el área de la amígdala. La amígdala es quién se encarga de avisarnos de los peligros (centro del miedo) y poner en marcha distintas respuestas:

  • Desencadena la cascada de hormonas del estrés.
  • Desencadena impulsos nerviosos.
  • Elevación ritmo cardíaco.
  • Aumento de consumo de oxígeno.
  • Prepara al cuerpo para luchar o escapar.

Gray demostró, en sus estudios con animales, que cuánto menor es el nivel de serotonina, mayor era la hiperactividad a los estímulos estresantes y a la inversa. Por ejemplo, en los monos macho se observó cómo la posición de jerarquía de dominio influía en los niveles de serotonina.

Algunas personas que se han enfrentado a alguna situación traumática registran la amenaza, pero su mente consciente continúa como si nada hubiera pasado. A pesar de que la mente puede aprender a ignorar los mensajes del cerebro emocional, las señales de alarma del cuerpo no se detienen, y el cerebro emocional sigue funcionando.

Las dos partes del cerebro triuno (reptiliano y emocional) evolutivamente más antiguas se encargan de registrar las vivencias, manejar nuestra fisiología y la identificación (confort, seguridad, amenaza, hambre, fatiga, deseo, ganas, activación, placer, dolor…).

El cerebro racional

La parte más joven de nuestro cerebro triuno es el cerebro racional, también conocido como neocórtex. Es el que más nos diferencia del resto de animales. Aquí se encuentra la corteza prefrontal, que es la encargada de la planificación, anticipación, percepción del tiempo y del contexto, inhibición de acciones inadecuadas, comprensión empática…

Cerebro con lóbulos frontales

En muchas ocasiones, el cerebro racional no puede liberar al cerebro emocional simplemente a través del conocimiento y la comprensión de lo que le ha sucedido, por ejemplo, en un trauma. Para muchas personas les resulta más fácil contar lo que les han hecho que darse cuenta, sentir y poner palabras a la realidad de su experiencia interna.

Los lóbulos frontales forman parte del cerebro racional y equilibran el límite entre los impulsos y el comportamiento aceptable en una determinada situación. El buen funcionamiento de los lóbulos frontales es crucial para las siguientes funciones:

  • Mantener relaciones armónicas con los seres humanos.
  • Evitar que hagamos cosas que nos pondrán en un compromiso o que pueden dañar a los demás.
  • Regular nuestros impulsos: hambre, sexo, enfado…

En realidad, el cerebro racional ocupa solo un 30% del espacio craneal, y se ocupa básicamente del mundo exterior. Sus principales funciones son la comprensión de funcionamientos, cumplir objetivos, gestionar tiempo, secuenciar acciones… En comparación con el cerebro emocional, la organización celular y bioquímica del neocórtex del cerebro racional es más compleja.

Referencias bibliográficas:

Van der Kolk, B. A. (1994). The body keeps the score: Memory and the evolving psychobiology of posttraumatic stress. Harvard review of psychiatry, 1(5), 253-265.

Beatriz Caballero

Apasionada por el tratado del alma o estudio de la actividad mental, también llamado Psicología

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